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De vuelta a la vida sin mascarillas ¿Qué nos espera?

Cada vez son más los países que eliminan el uso obligatorio de mascarillas en espacios cerrados. No obstante, esto supone diversos retos para las sociedades. 

Hombre quitándose la máscara durante la nueva normalidad

Foto: Freepik

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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Colombia anunció que desde el 01 de mayo se eliminará la obligatoriedad del uso de tapabocas en espacios cerrados. Así lo explicó el presidente Iván Duque en una rueda de prensa. Esta medida se aplicará en los municipios que tengan al menos un 70% de vacunación de segundas dosis y 40% en dosis de refuerzo. No obstante, no se trata del primer país del continente en eliminar el uso obligatorio de las mascarillas. Ya Uruguay, Brasil, Chile y Paraguay han anunciado también el fin de esta medida sanitaria para la mayoría de la población. De hecho, este modelo también se ha adoptado en países europeos como España o Inglaterra, y en Estados Unidos, entre otros. ¿Cómo será retornar a una vida sin mascarillas?

Sin embargo, tras dos años con un uso continuo de la mascarilla, esta medida genera incomodidad en gran parte de la población, mientras que para otros es un signo de liberación y regreso a la normalidad pre pandemia. Si bien se sabe que la mascarilla es la forma más efectiva para prevenir el contagio de la SARS-CoV-2, acompañada de otras medidas sanitarias como el lavado de manos, la decisión de no exigir su uso se debe al éxito en las campañas de vacunación y el descenso de los casos graves. Esto muestra que el enfoque con el que se abordará esta enfermedad ha cambiado.

Se trata de un virus con el que tendremos que aprender a convivir, como ya se hacía con tantos otros. ¿Qué consecuencias pueden traer estas medidas? En varios países asiáticos, incluso antes de la pandemia, ya se usaba con frecuencia la mascarilla. Sin embargo, en los países occidentales no se tenía esto como un hábito. No obstante, una de las enseñanzas de la pandemia es que las medidas de bioseguridad son efectivas para prevenir la dispersión de los virus. En este sentido, es importante portar la mascarilla cuando se tengan síntomas, así se trate de un resfriado. De esta forma, se protege a las personas y a sí mismo. Entonces, no es sensato pensar en abandonar por completo los protocolos de bioseguridad.

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Es pertinente recordar que el coronavirus no se ha ido y que, a pesar de que se esté vacunado, es posible infectarse con el virus. Por tal razón, hay quienes han decidido seguir portando la mascarilla en espacios interiores, donde se sienten más expuestos. De hecho, se trata de una transición que puede generar ansiedad, porque el miedo al contagio sigue presente para muchos. Es importante tomar la decisión de quitarse la mascarilla con tranquilidad y cuando cada persona se sienta lista. No hay que olvidar que si se tiene contacto con personas vulnerables, lo mejor es seguir tomando precauciones.

Por otra parte, una investigación realizada en Francia determinó que debido a los protocolos estrictos de bioseguridad por tiempo prolongado, como el uso de mascarillas, podrían presentarse consecuencias negativas en el sistema inmunitario, por ejemplo de los niños. “La falta de estimulación inmunitaria debida a la circulación reducida de agentes microbianos y la consiguiente reducción de la captación de vacunas indujo una "deuda inmunitaria" que podría tener consecuencias negativas cuando la pandemia esté bajo control y se eliminen las intervenciones no farmacéuticas. Cuanto más largos sean estos períodos de "baja exposición viral o bacteriana", mayor será la probabilidad de futuras epidemias”, señaló.