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México y su notable crecimiento en el automovilismo deportivo

Sergio ‘Checo’ Pérez se ha consolidado en la Fórmula Uno, pero más allá de eso, Daniel Suárez le dio a la nación azteca su primer título en Nascar, mientras su compatriota Roberto Martínez hizo lo propio en las 24 horas de Le Mans.

Vista superior de la pista de Nascar

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Onofre Zambrano

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El pasado fin de semana fue histórico para el automovilismo mexicano pues tres pilotos nacidos en este país destacaron en tres frentes diferentes, fueron ellos Sergio ‘Checo’ Pérez con su podio en el Gran Premio de Azerbaiyán, Daniel Suárez con su título en Nascar y Roberto Martínez en la no menos prestigiosa 24 horas de Le Mans. Los logros son una nueva muestra del crecimiento que experimenta este deporte en el país norteamericano.

Lo de Pérez ya es una realidad, consolidado desde 2020 en Red Bull, en la presente campaña se ubica en la segunda casilla de pilotos con 129 puntos, solo superado por su compañero de escudería, Max Verstappen, tras la disputa de ocho grandes premios en los que ha obtenido una victoria (Mónaco) y cinco podios.

En las últimas dos temporadas, Pérez terminó cuarto en la clasificación: primero en Racing Point, en 2020 con 125 puntos; luego en 2021 con Red Bull y 190 unidades. En la temporada anterior, de hecho, fue clave en el título obtenido por su compañero Verstappen. Por ello, tras lo visto el pasado fin de semana, hay que detenerse a mirar a México y establecer lo que están haciendo bien en el automovilismo.

Los ganadores

Suárez se convirtió en el primer piloto nacido en México que gana una carrera de la NASCAR Cup Series, luego de vencer a Chris Buescher en una histórica válida en el Sonoma Raceway. De 30 años, el oriundo de Monterrey triunfó en el arranque número 195 al volante de su monoplaza del equipo Trackhouse Racing Chevrolet, escudería copropiedad del cantante Pitbull y que obtuvo su tercera victoria de la temporada.  

No es un triunfo casual o accidental, pues Suárez ya se había acreditado el campeonato de la Serie Xfinity en 2016, y se convirtió en apenas el quinto piloto nacido en el extranjero que gana una carrera de la Cup Series, una selecta lista en la que aparecen el colombiano Juan Pablo Montoya, el australiano Marcos Ambrose, el canadiense Earl Ross y al estadounidense de origen italiano Mario Andretti.

El éxito de Suárez con Trackhouse Racing bien puede ser un impulso para una competencia ansiosa por expandir su huella cultural. El regio acumula 11 años de residente en Estados Unidos y como se puede ver, ya es parte de la historia de este añejo evento de la velocidad.

A su vez, Roberto Martínez conquistó la carrera de las 24 horas de Le Mans con el equipo Jota Sport junto a Will Stevens y António Félix da Costa, en la categoría LMP2, firmando su primera victoria en este nivel luego de 369 vueltas. Estamos hablando de una de las tres carreras que conforman la triple corona del automovilismo: El Gran Premio de Mónaco, las 500 millas de Indianápolis y las 24 horas de Le Mans y Martínez en poco tiempo ya tiene una, algo que muchos pilotos de mayor renombre todavía no han alcanzado. 

El también regiomontano agradeció a su equipo por la victoria, la cual le otorga un salto de calidad a su trayectoria profesional. “Gracias a Jota Sport por su magnífico trabajo, todos los pilotos y el equipo desde el box lo hicieron a la perfección", detalló el medio Récord.

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Las causas

La modernización económica ha permitido que la actividad automovilística en el país norteamericano se integre a la identidad del mexicano, introduciendo nuevos elementos relacionados con la superación personal de los individuos y el sentido de competencia.

En la década de los años setenta, tanto el automovilismo industrial como deportivo no pasó sus mejores momentos debido a las devaluaciones y a los fuertes conflictos entre el estado y una clase empresarial nacional mucho más fortalecida, en comparación con décadas anteriores.

Pero el levantamiento  se dio gracias a que precisamente, en crisis, grupos de inversionistas mexicanos atrajeron de nuevo la atención de la Fórmula 1 en 1986 y lograron mantenerla hasta 1991, un acontecimiento que además de impulsar positivamente el automovilismo mexicano, se expandió al Campeonato Mundial de Resistencia y CART (campeonato de autos tipo   fórmula más importante de Estados Unidos) permitiendo la celebración de eventos y el estímulo de la industria turística. En aquel entonces, pilotos como Josele Garza y Héctor Rebaque comenzaron a marcar la historia de México en esta especialidad.

El tener estos referentes fue el segundo paso, pues eso facilitó la promoción de la disciplina, movilizó la inversión de dinero y motivó a los más jóvenes a practicarlo, más allá de que el automovilismo siempre ha sido un deporte costoso para la clase media latinoamericana. Veinte años después, Pérez apareció en escena, destacó en la GP2, ascendió a la F1 y tras un largo ciclo de adaptación con dos escuderías, finalmente encontró su lugar en Red Bull. Lo demás, ya es historia.