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Tercer año consecutivo con el Fenómeno de La Niña: ¿qué nos espera?

Entre lluvias y sequías, este fenómeno meteorológico empieza a causar grandes afectaciones entre los países de la región. ¿Tiene el cambio climático algo que ver en esta situación?

zona de glaciares en colombia

Foto: IDEAM

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez

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Read in english: Third Consecutive Year Of La Niña Phenomenon: Should We Worry?

En Colombia, más que inusual es casi imposible pensar que pueda caer nieve, especialmente en sitios como su capital, Bogotá; por esto el 24 de junio de 2022 pasará a la historia como el día que cayó nieve en el centro de Colombia, con el Páramo de Sumapaz como protagonista.

Esta localidad de la capital colombiana, considerada como “la zona rural de Bogotá”, vio caer nieve en su territorio nuevamente después de 60 años, lo que, por supuesto, generó todo un ‘boom’, tanto entre los capitalinos como en el resto de los colombianos.

Entonces, si este fue un “espectáculo” que no suele verse muy a menudo en Colombia, ¿por qué ocurrió precisamente este año?

De acuerdo con el coordinador de pronósticos del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Luis Alfonso López, la nieve en el Sumapaz llegó debido a “la disminución significativa de la temperatura en la zona, el incremento sensible de la humedad y el desarrollo de la nubosidad muy cerca de la superficie, lo cual favoreció a que las precipitaciones, al superar el nivel de 0 grados, fueran sólidas alcanzando la superficie”.

Sin embargo, López puso sobre la mesa un término muy conocido en las últimas semanas, no solo en Colombia sino en gran parte de la región: el fenómeno de La Niña, que en el caso del país sudamericano ha representado un incremento significativo en la acumulación de humedad en gran parte del centro del país; pero esta situación meteorológica es mucho más que una simple ‘recolección de agua’.

De acuerdo con la Organización Meteorológica Mundial (OMM), “La Niña es un fenómeno que produce un enfriamiento a gran escala de la temperatura de la superficie del océano en las partes central y oriental del Pacífico ecuatorial, además de otros cambios en la circulación atmosférica tropical, a saber, los vientos, la presión y las precipitaciones”, es decir, es un fenómeno que trae consigo grandes cambios climáticos al extremo: lluvias por una parte y sequías por el otro.

No obstante, lo que se ha considerado en años anteriores como parte de un ciclo natural, desde 2020 ha demostrado una “persistencia tenaz”, de acuerdo con la OMM. Esta agencia de la ONU añadió que el actual episodio de La Niña comenzó en septiembre de 2020 y se alargó hasta mediados de mayo de 2022 por toda la zona del Pacífico tropical; aunque un nuevo episodio parece haber iniciado en las últimas semanas, mismo que tiene un 50 % y 60 % de probabilidades mantenerse hasta julio o septiembre de este año.

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La Niña en Latinoamérica

Ahora bien, hay pronósticos que aseguran que La Niña podría extenderse incluso hasta 2023, lo que significaría tener tres inviernos seguidos de este fenómeno, algo que no se ve desde 1950; y aunque muchos expertos aseguran que esto simplemente es “un problema aleatorio del clima”, lo cierto es que otros ponen sobre la mesa al cambio climático como responsable, no solo de la actual situación, sino de réplicas constantes en el futuro.

“Estamos aumentando las probabilidades de que se presenten estos eventos triples”, indicó Matthew England, oceanógrafo físico de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Sydney, Australia, en declaraciones citadas por la revista Nature.

Por supuesto, este hecho ya ha afectado no solo a Colombia, sino a gran parte de los países latinoamericanos, ya que La Niña, según Nature, hace que los vientos se fortalezcan en todo el Pacífico Oriental, haciendo que esta zona se vuelva mucho más fría y seca.

Según explica el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), “el Océano Pacífico Oriental Tropical (OPTO) se extiende a lo largo de la costa del Pacífico de América Central, desde el sur de México, hasta el norte de Perú”, esto es más de 199 millones de hectáreas de hábitats costeros y marinos, así como casi 21 millones de hectáreas de plataforma continental.

Por esto, es normal que este fenómeno afecte de formas muy diferentes dos grandes zonas de América Latina, teniendo en cuenta, precisamente, la ubicación de los países. El área del OPTO se ha visto sumida en grandes precipitaciones, por lo que países sudamericanos como Colombia y Ecuador, así como parte del norte brasileño, han visto una permanencia de la temporada de lluvias en sus respectivos territorios.

Misma situación ocurre en Centro América con “condiciones más lluviosas que lo normal” en zonas como la frontera entre México y Guatemala, el sur de El Salvador, el centro de Honduras y la costa pacífica de Costa Rica y Panamá, esto según datos del Comité Regional de Recursos Hidráulicos.

Por su parte, países del cono sur del continente como Perú, Bolivia, Argentina y Chile, han visto, contrario a sus vecinos del norte, sequías prolongadas con una que otra precipitación ligera en los territorios más elevados del altiplano de los Andes.

Por el momento, los científicos no se atreven a dar como verídico que esta situación es resultado del cambio climático en la Tierra, pues aún faltan pruebas y análisis que permitan confirmar esta hipótesis, sin embargo, las investigaciones continúan y los resultados son cada vez más cercanos a dar esta teoría como una realidad.