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"Roe Vs Wade": la prohibición del aborto es un riesgo para la salud pública

La sentencia de la Corte Suprema de EE.UU frente al aborto genera preocupación en gran parte de la comunidad científica. Se están abriendo una serie de interrogantes sobre salud pública.

Marcha en protesta por el Roe vs Wade

Foto: Flickr-Matt Hrkac

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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Después de la decisión tomada por la Corte Suprema, el 24 de junio, que elimina el derecho constitucional al aborto y da potestad a cada estado para decidir, se espera que los estados más conservadores empiecen a prohibirlo o penalizarlo. Los cálculos señalan que esta situación podría darse en al menos la mitad de los 50 estados de la unión americana. Por el momento, 25 de ellos tienen restricciones sobre el aborto, de acuerdo con información de un monitoreo del Instituto Guttmacher. Los estados más restrictivos son Texas, Oklahoma, Arkansas, Alabama, Missouri y Dakota del Sur. No obstante, se espera que otros empiecen a aumentar sus restricciones o lo prohiban por completo. 

Es preciso recordar que la sentencia "Roe Vs. Wade" protegía el aborto a nivel nacional hasta que el feto pudiera vivir fuera del útero, que suelen ser 22 a 24 semanas. 

¿Qué dicen los expertos?

Más allá del debate ideológico o ético que hay alrededor del aborto, indudablemente tanto su aprobación como prohibición genera retos en el sistema de salud. En este sentido, varios estudios, con evidencia científica, señalan que la prohobición del aborto tiene un impacto negativo para la salud pública.

De hecho, el director de la Organización Mundial de la Salud OMS afirmó respecto al caso de "Roe vs Wade" que: "Todas las mujeres deben poder decidir sobre sus cuerpos y salud. El aborto seguro es parte de la asistencia sanitaria”. Este doctor aseguró, en medio de una rueda de prensa, que no tener acceso al aborto seguro no hace que las mujeres dejen de abortar, sino que las expone a terminar en manos en las que factores como las infecciones podrían llevarlas a la muerte. 

Al respecto, la OMS infoma, en su último informe actualizado en marzo de este año, que en el mundo se cometen alrededor de 25 millones de abortos inseguros al año. De estos, unos 39.000 terminan en la muerte de la mujer y otros miles en hospitalizaciones. No obstante, también asegura que siguiendo las prácticas de seguridad recomendadas por la misma organización, se podrían prevenir estas consecuencias catastróficas.  

 La Asociación de Colegios Médicos Estadounidenses (AAMC por sus siglas en inglés) manifestó en un comunicado de prensa que la decisión de la Corte: "aumentará las inequidades en salud en todo el país, lo que en última instancia pondrá en riesgo la vida de las mujeres, en el mismo momento en que deberíamos estar redoblando nuestro compromiso con la atención centrada en el paciente y basada en la evidencia que promueve una mejor salud para todas las personas y comunidades".  Asimismo, indicó que es preciso que los estudiantes de medicina, en sus pasantías de ginecología y obstetricia, reciban capacitación sobre la provisión de abortos, que a veces está relacionada con otras cuestiones de salud. No obstante, también señala la importancia de que los residentes puedan tener objeciones al realizar abortos inducidos.

Por otra parte, la Academia Nacional de Ciencias y la Academia Nacional de Medicina también rechazó la decisión y manifestó que: "Estados Unidos ya tiene una de las tasas de mortalidad materna más altas de todos los países desarrollados, especialmente para las mujeres de color, y las leyes y reglamentos estatales que limitan o afectan el aborto crean más barreras para obtener atención reproductiva segura y eficaz". Asimismo, aseguraron que se comprometerán a movilizar a la comunidad científica, médica y de atención en salud para identificar acciones que puedan mitigar los posibles efectos negativos de la decisión.

La Revista Nature también ha realizado una serie de publicaciones que recogen información de diversas investigaciones y señalan las preocupaciones tras el fallo de la Corte Suprema. Entre sus conclusiones, señala que puede empujar a las personas que se les niega un aborto más a la pobreza, especialmente a las de color y a quienes ya son pobres. Asimismo, señala la complicación de tener que recorrer en promedio 441 kilómetros para acceder a los servicios de aborto para muchas personas. Además, indica que "las personas podrían intentar interrumpir sus embarazos sin supervisión clínica, y aquellas con complicaciones en el embarazo o resultados adversos del embarazo podrían ser vulnerables a la vigilancia legal y el enjuiciamiento penal". De esta forma, también se podrían presentar complicaciones para los embarazos con condiciones especiales o aquellos que terminan en abortos espontáneos. 

Otro estudio, dirigido por la Dra. Diana Greene Foster, investigadora de salud reproductiva de la Universidad de California, siguió por varios años a un grupo de mujeres que abortó y a un grupo que le fue negado el aborto. Los resultados mostraron que " las mujeres a las que se les negó un aborto tenían más probabilidades que las mujeres que se sometieron a un aborto a experimentar dificultades económicas e inseguridad durante años. Las leyes que restringen el acceso al aborto pueden resultar en peores resultados económicos para las mujeres".

En conclusión, los interrogantes en torno a la prohibición del aborto apuntan a la posibilidad de que se aumente la desigualdad, ya que afectará a los grupos más vulnerables; las personas gestantes queden expuestas a prácticas ilegales de aborto, que afecten su salud mental y física; no reciban los cuidados adecuados; se estigmaticen, o incluso penalicen, los casos de aborto espontáneo o las personas tengan que hacer desplazamientos difcíles. Estas mismas razones, podrían generar un aumento en los gastos del sistema de salud. Asimismo, genera barreras en la atención y en la relación médico-paciente, pues también podrían haber responsabilidades penales para los profesionales de la salud.