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Así podrás cargar tu celular con energía de las plantas

La transición de los combustibles fósiles a energías más limpias y renovables resulta imprescindible para afrontar la crisis energética actual. En búsqueda de alternativas, nuevos dispositivos permiten generar electricidad de las plantas, ¿De qué se trata y cuáles son los alcances de esta propuesta?

Enchufe de electricidad con una planta que sale de él

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | María Fernanda Camisay

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Desde lo más básico hasta lo más complejo, muchas de las actividades que realizamos a diario requieren de electricidad. Trabajar, estudiar, escuchar música, cargar el celular, realizar quehaceres domésticos o inclusive, ver la televisión se sustentan en la disponibilidad de este recurso. Por lo que, más que una comodidad, la energía eléctrica se ha convertido en un servicio esencial que condiciona la forma de vida contemporánea tal como la conocemos.

 Energías renovables: una transición necesaria

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se calcula que el 90 % de la población mundial tiene acceso a electricidad. Sin embargo, al día de hoy, 733 millones de personas carecen de este beneficio y al presente ritmo de avance,  buena parte de ellas seguirán en las mismas condiciones en los años posteriores.

El impacto de la crisis del COVID-19, sumada a la reciente invasión rusa a Ucrania, han provocado continuas interrupciones en la asignación de fondos y las cadenas de suministro para controlar los precios de los alimentos y combustibles. En consecuencia, el progreso de cobertura eléctrica se ha ralentizado, afectando la calidad de vida y desarrollo de las sociedades rezagadas.

Sin duda, abordar el acceso a la energía es un asunto importante a resolver, pero no el único en materia energética.

En la actualidad, los combustibles fósiles, como el petróleo, gas y carbón, constituyen el 80 % de la demanda de energía primaria a nivel mundial, según señala la ONU. El elevado consumo de estos recursos energéticos,  tanto para suplir a los hogares pero fundamentalmente a las industrias, ha llevado a grandes emisiones de gases de efecto invernadero y en particular, de alrededor de dos tercios de las emisiones globales de CO2.

Dentro de este contexto, la ONU advierte que el suministro de electricidad basada en combustibles fósiles es un problema creciente para el cambio climático. Tanto que si la proporción de uso de estas materias primas se mantiene y la demanda energética se duplica para el 2050 tal como se proyecta, las emisiones de carbono estarían muy por encima de los límites fijados internacionalmente para evitar un aumento promedio superior a 2°C. Ciertamente, un incremento de temperatura de esa magnitud sería totalmente desastroso para los ecosistemas y los seres vivos que habitan en el planeta.

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La necesidad de nuevas posibilidades para reducir las emisiones de gases tóxicos no entraña excluir en forma inmediata el uso de combustibles fósiles, empero precisa un significativo cambio de dirección del sistema energético hacia modelos más limpios, accesibles y sostenibles.

En ese aspecto, las fuentes de energía renovables brindan la oportunidad de utilizar recursos que son abundantes en nuestro entorno y que se renuevan naturalmente, para generar electricidad a un coste menor o cero de emisión de contaminantes. Entre las alternativas verdes planteadas, una de los proyectos promisorios sugiere producir energía a partir de las plantas.

 Plantas que producen electricidad

¿Te imaginaste, alguna vez, cargar tu celular con una planta?

Puede parecer ilusorio, pero existen varías líneas de investigación y empresas que apoyan este nuevo modelo como solución al cambio climático y dificultades energéticas mediante el uso de plantas y espacios verdes.

 La esencia de esta tecnología radica en la capacidad de extraer parte de la energía que las plantas generan al captar los rayos de luz, sin modificar su biología u ocasionar algún daño. Para ello, se aprovechan las sustancias que las mismas plantas liberan en forma natural por sus raíces y pasan a la tierra. Mediante un proceso químico, los microorganismos que se encuentran en la tierra descomponen los residuos orgánicos de origen vegetal y liberan partículas cargadas que, al viajar por microceldas, generan electricidad.

 Cualquier planta puede emplearse para obtener bioelectricidad, ya que el requisito esencial es el proceso de fotosíntesis. Pese a ello, la combinación de ciertas especies vegetales y sustratos del suelo ayudan no solo a mantener sana a las plantas, sino que posibilita una adecuada producción de residuos orgánicos y mayor actividad microbiana.

Con base en estos principios, una empresa peruana llamada Alinti a cargo de su CEO y fundador ,Hernán Asto, diseña dispositivos portátiles que funcionan con esta tecnología híbrida. En su formato más moderno, estos artefactos operan como un biocargadores alimentados por la energía de las plantas y potenciados por la energía solar. Además de contar con una lámpara ecológica, estos cargadores también permite conectar aparatos electrónicos que no requieran tanta energía como celulares, reproductores de música y relojes.

Hablamos, entonces, de una tecnología híbrida que se encuentra en pleno proceso de experimentación y cuenta con un increíble potencial para sacar provecho de la biodiversidad que caracteriza al planeta. Lejos de ser la solución definitiva, este nuevo modelo se suma a otros proyectos en el camino hacia energías renovables que garanticen electricidad limpia, inclusiva, sostenible y asequible.