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Así se posiciona Latinoamérica en la COP 27

Latinoamérica se juega mucho en la COP 27, pues es una de las regiones más afectadas con el cambio climático. Te contamos cómo llega la región a esta conferencia y cuáles han sido las posturas de sus gobernantes y organizaciones.

secretario general de la onu

Foto: TW-antonioguterres

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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La 27ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, mejor conocida como COP 27. Este evento reúne a jefes de Estado, ministros y representantes gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, activistas climáticos, organizaciones multilaterales, académicos, líderes indígenas y representantes del sector privado para negociar las políticas climáticas y la hoja de ruta a seguir.

La COP 27 se estará realizando hasta el 18 de noviembre en la costa de Egipto en la ciudad de Sharm el-Sheikh y está rodeada de cuestionamientos, tanto por el sinsabor que dejó la COP26 como por los cuestionamientos al gobierno egipcio.

Latinoamérica y El Caribe llega este evento como uno de los actores más importantes y en él se juega factores muy importantes para su futuro. Desde la institucionalidad se trata de "una oportunidad para alinear y fortalecer los objetivos de desarrollo con los objetivos climáticos y traducirlos hacia economías libres de carbono y resilientes al clima", como señala el Banco Interamericano de Desarrollo, BID. No obstante, también están en juego decisiones fundamentales en los avances por justicia climática, en especial para los miles de comunidades rurales e indígenas que viven día a día las consecuencias negativas del modelo del extractivismo, consumo excesivo y uso de combustibles fósiles.

Panorama de América Latina y El Caribe en la COP 27

Es una región que, pese a su gran tamaño, de acuerdo a información recogida en el IPCC, ha generado un 11% de las emisiones de carbono desde 1850 a 2019 (Norteamérica y Europa en conjunto generaron el 39%). No obstante, sus bosques constituyen uno de los sumideros más grandes de carbono. Asimismo, en ella habitan alrededor de 522 pueblos indígenas, con conocimientos que resultan indispensables para entender la sostenibilidad y desarrollar resiliencia frente al cambio climático, quienes además han actuado como protectores de los bosques.

Por si fuera poco, en su territorio hay una gran riqueza de minerales y materiales que serán fundamentales para afrontar la transición energética, como el cobre, litio, grafito, tierras raras o níquel, por lo que la convierten en un área estratégica para la humanidad. Asimismo, es una región con amplias extensiones de tierra fértil y recursos naturales. Sin embargo, por la misma razón, es una de las zonas donde más conflictos ambientales hay y que, paradójicamente, se estima que será una de las más afectadas por el cambio climático.

No obstante, es una región tan diversa, no solo en biodiversidad, sino en sus políticas, vulnerabilidad y gestión, que no negocia en bloque las decisiones en la COP 27. Sin embargo, ya se han notado ciertas alianzas, alineaciones y liderazgos.

El decálogo para enfrentar la crisis climática propuesto por Gustavo Petro

Latinoamérica llega a esta COP 27 en un escenario particular, con el cambio de varios de sus presidentes en una tendencia progresista. Esto se reflejó en el discurso del mandatario colombiano en la COP 27, que ha sido uno de los de mayor impacto, de la misma forma como sucedió en la Asamblea General de Naciones Unidas. En él, Gustavo Petro hizo un llamado a la comunidad internacional de ser más ambiciosos con las decisiones y cambiar el modelo actual. "Las conferencias globales de gobiernos deben poner la política al mando para generar un plan global de desconexión de los hidrocarburos de manera inmediata. La descarbonización es un cambio real y profundo del sistema económico que domina", señaló en su discurso, el cual fue presentado como un decálogo.

Uno de los puntos que más se puede destacar es el llamado que hizo al Fondo Monetario Internacional para pensar en un mecanismo de cambio de deuda por inversión en la mitigación y adaptación del cambio climático para los países en desarrollo. Por otra parte, Gustavo Petro propuso crear un fondo para salvar el Amazonas y anunció que Colombia pondrá 200 millones de dólares anuales para este fin. Asimismo, Venezuela, Colombia y Suriname se comprometieron a impulsar este gran acuerdo amazónico.

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El pedido de las pequeñas islas

Gaston Browne, primer Ministro de Antigua y Barbuda, habló en nombre de la Alianza de Pequeños Estados Insulares, que incluye a 16 países del Caribe, sobre la necesidad de que existan compensaciones económicas de los grandes contaminadores a los países más vulnerables. Estas islas tienen un panorama muy incierto con el cambio climático ante el aumento del nivel del mar y la exacerbación de los desastres naturales, pese a su baja generación de gases de efecto invernadero.

“La industria del petróleo y el gas continúa ganando casi 3.000 millones de dólares estadounidenses diarios en ganancias”, señaló el ministro. Luego, agregó que deben compensar económicamente por los daños que causan con su actividad, mediante impuestos globales al carbono. Esta postura, también fue mencionada por Mia Mottley, primera ministra de Barbados, quien señaló que ante la necesidad de financiación para afrontar la crisis climática, las grandes empresas deben contribuir a un fondo de pérdidas y daños

La paradoja de la intervención de Nicolás Maduro

La presencia de Nicolás Madura, presidente venezolano, ha sido ampliamente comentada, tanto por sus alianzas para proteger al Amazonas, como por sus encuentros con otros mandatarios, pese a los cuestionamientos sobre su régimen. Hizo cuestionamientos frente al modelo productivo y señaló las inmensas desigualdades globales, motivadas “por países que llevan dos siglos explotando indiscriminadamente los recursos naturales del planeta, mientras otros apenas tienen cómo alimentarse y persisten bajo un modo de producción preindustrial”. No obstante, es bien sabido que la economía venezolana se sustenta en un modelo de extracción petrolera y de gas, que de alguna forma han sido el motor que ha permitido mantener a su régimen, con diversas acusaciones por violaciones a los derechos humanos.

Los activistas y los pueblos indígenas al "pie del cañón"

Pese a que la COP 27 es un evento altamente cuestionado por las organizaciones ambientalistas y de activismo climático, cientos de activistas se reúnen en este evento para hacer presión a los gobiernos y contar otra cara de esta realidad al mundo. A pesar de las dificultades de financiación, hay muchos jóvenes que se encuentran en Egipto hablando de sus propuestas, investigaciones, soluciones y exigencias ante la crisis climática.

De la misma forma, organizaciones de los pueblos indígenas se encuentran allí para discutir sobre la protección de sus territorios y la necesidad de incluir sus voces en la toma de decisiones. Por ejemplo, en el pabellón de la Amazonía, estos líderes están agenciando cambios, lanzando informes con información y haciendo un llamado sobre la urgente necesidad de salvar estos territorios del consumo irresponsable para poner la vida en el centro del debate.