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8 mil millones de sobrepoblación mundial. ¿De qué trata la polémica teoría del maltusianismo?

Con el nacimiento de la persona número 8 mil millones, se ha retomado el debate de si la sobrepoblación es una oportunidad de fortalecer la raza humana o si por el contrario puede significar una amenaza latente para su extinción. La teoría del maltusianismo.

Multitud de personas

Foto: Freepik

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez

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Read in english: 8 billion world overpopulation. What is the controversial theory of Malthusianism about?

El pasado 15 de noviembre nació en República Dominicana un bebé al que sus padres decidieron nombrar Damián. El pequeño llegó a este mundo en la clínica Nuestra Señora de la Altagracia, en la ciudad de Santo Domingo, en medio de una gran expectativa: por fin el mundo conoció al ser humano número 8 mil millones que habita actualmente la Tierra.

Al conocerse la noticia, la representante nacional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en República Dominicana, Sonia Vásquez, aseguró que era un momento de gran alegría para toda la humanidad, que además representa “mucha esperanza en que todos los niños que nazcan en este planeta (...) los recibamos con condiciones. Eso es lo que procuramos, cero muertes maternas, cero morbilidades, cero enfermedades y salud”.

¿Un hecho de celebración?

Ahora, en medio de la algarabía que se desató por el nacimiento de Damián y su importancia en los registros históricos de la humanidad, lo cierto es que hay algunos sectores de la sociedad que no han mostrado felicidad alguna con esta nueva vida, y no porque tengan algo en contra del pequeño, sino por la realidad que denota: cada vez son más humanos en el planeta.

Pero ¿por qué esta situación representa una preocupación? La respuesta, aunque no sea una verdad absoluta, es sencilla: por lo que explica el maltusianismo.

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española, el maltusianismo se refiere al “conjunto de las teorías de Thomas Malthus, economista británico de fines del siglo XVIII, basadas en su idea de que la población tiende a crecer en progresión geométrica, mientras que los alimentos solo aumentan en progresión aritmética”.

Para entender a fondo este término hay que desglosar otros dos que lo componen: progresión geométrica y progresión aritmética.

La progresión geométrica se compone de una serie en la que cada nuevo valor se obtiene multiplicando el anterior por un número fijo llamado “razón de la progresión”. Así, por ejemplo, la progresión más conocida es la serie 1, 2, 4, 8, 16, 32…, en la que la razón es dos, ya que todo nuevo valor es resultado de multiplicar el número anterior por 2.

Por su parte, la progresión aritmética es básicamente el mismo proceso, solo que en vez de multiplicar se suma el número fijo, que en este caso se llama “diferencia de la progresión”. Así, este escenario, nuevamente con el número dos como protagonista, quedaría: 1, 3, 5, 7, 9, 11, y así sucesivamente.

En pocas palabras, lo que Malthus intentó explicar en su “Ensayo sobre el principio de la población” (1798), es que mientras el número de humanos va creciendo en un factor de multiplicación, los recursos disponibles aumentan con base en una suma. Esto, por supuesto, da a entender, según esta teoría, que siempre serán más las personas sobre la Tierra que los recursos disponibles para la raza.

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¿El pobre es pobre por naturaleza?

Ahora, esto más que ser una simple teoría social, se convirtió con el tiempo en una de las teorías económicas y demográficas más importantes del mundo, con varios académicos, así como grupos políticos y culturales, adoptándola para sus propias sociedades.

Lo que Malthus, de origen anglicano, dedujo de su hipótesis, es que la pobreza no es algo contra lo cual se pueda luchar, pues entre más se intente contrarrestar la pobreza, más serán las personas que nazcan o caigan en condición de necesidad.

De hecho, para este pensador escocés, las consecuencias de la pobreza son necesarias para el control de la población no solo porque aumentan la mortalidad en una sociedad, sino porque desincentivan la procreación en los hogares afectados.

En consecuencia, siempre se mostró en contra de las ayudas a los más vulnerables, asegurando que estas, aunque mejorarían su calidad de vida, amenazaban con el nacimiento de más personas, lo que, a su vez, en un momento de la historia y ante la escasez de recursos frente al número de la población, derivaría incluso en la extinción humana.

Por esto, para los defensores del maltusianismo la forma de contrarrestar la pobreza humana no son las ayudas que el Estado pueda ofrecer a una población en condición de necesidad, sino la abstención voluntaria de la procreación. Es decir, contener a propósito el crecimiento de la población mundial en pro de que los recursos disponibles sean más para todos.

Las críticas al maltusianismo

Aun con cientos de académicos a lo largo de los últimos 200 años defendiendo esta postura y la necesidad de controlar urgentemente la tasa de natalidad en el mundo, como suele suceder con este tipo de teorías sociales y económicas, las críticas no se han hecho esperar, incluso casi desde que Malthus la hizo pública.

Una de estas discrepancias llegó de Karl Marx, quien, incluso, nombró a Malthaus y su teoría en su obra insigne: “El Capital”. En este texto, el pensador alemán criticó vehementemente a su igual británico, asegurando que su visión de la pobreza “se basa en observaciones parciales, aplicables solamente al modo de producción capitalista”.

“El capitalismo produce su propia sobrepoblación, que se presenta porque la demanda de mano de obra aumenta menos rápidamente que el número de trabajadores, debido a la distribución desigual que media entre el trabajo asalariado y el capital”, aseguraba Marx.

Así, lo que el filósofo comunista quiso decir es el que el crecimiento de la población deriva también en un aumento de la producción lo que a, su vez, disminuye la pobreza, por lo que esta última, en el caso del capitalismo, no nace de una “circunstancia natural” sino que llega como consecuencia de la explotación social.

En síntesis, según detalla el filósofo y escritor español, Javier López Alós, crítico de Malthaus, lo que el escocés hizo no fue más que establecer una “naturalización de la desigualdad y la miseria”, que intentaba desincentivar las luchas contra la pobreza bajo el argumento de “ni se puede hacer más ni se debe hacer otra cosa porque las cosas son así por y para algo”.

Hoy, diferentes teorías refutan a Malthus y aseguran que actualmente no hay un problema de sobrepoblación, sino de estilos de vida consumistas que eventualmente terminarán con los recursos naturales, sin importar la población.