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¿Por qué el Congreso de Perú no quiere adelantar elecciones?

La presidenta, Dina Boluarte, le pide al Congreso de Perú adelantar las elecciones presidenciales para salir de la crisis política que vive el país andino desde la destitución de Pedro Castillo.

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Foto: Otra vezErick

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Read in english: Why Doesn't the Peruvian Congress Want to Advance Elections?

Si hay algo que abunde más en Perú que las crisis políticas es el ego de los políticos. Un país sumido en el caos luego de la destitución de Pedro Castillo y la llegada al poder de su vicepresidenta, Dina Boluarte, pide a gritos una salida pronto. La fuerte represión policial lleva, al menos, 58 vidas cobradas, la mayoría de manifestantes en contra del gobierno actual.
En primera medida, el congreso votó el pasado viernes en contra de adelantar las elecciones generales para 2023. El legislativo decidió por 65 votos en contra, frente a 45 a favor, sobre la iniciativa de acelerar los comicios. Esto demuestra un congreso dividido, la principal característica que no le dejó gobernar a Castillo y que hoy enfrenta Boluarte.

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Las elecciones están previstas para abril de 2024, y muchos de los congresistas aseguran que esta fecha es indicada y que no será necesario adelantarla. Esto sin darse cuenta del pedido de aquellos que votaron por Castillo y hoy sienten que les fue robado su voto. 

¿Por qué el Congreso no quiere adelantar las elecciones?

La respuesta corta es por ego y poder. Gran parte de los legisladores que votaron en contra de adelantar los comicios creen que el problema en Perú es la presidencia. La salida de Castillo y la llegada de Boluarte es, según lo que muchos manifestantes piden, el “problema a solucionar”. Estos, entonces, defienden una renuncia voluntaria del ejecutivo. Es decir, que sea la presidenta Dina Boluarte la que ponga a disposición su cargo y que no lo hagan todos los poderes.

¿Esto qué significa? Que si se llegaran a adelantar las elecciones, no solo estarían vacantes la presidencia y vicepresidencia, sino que todo el Congreso peruano. Entonces, muchos políticos defienden mantener su mandato para “cumplir su agenda legislativa”. Sin embargo, muchos de los opositores al parlamento peruano ven en este accionar una excusa de los congresistas para mantenerse en el poder y no renunciar a más de un año de sueldos y beneficios.

Pero si hay un órgano más desprestigiado que la misma presidencia es el congreso. De acuerdo con el último informe de la empresa CPI Research, el 89% de los peruanos encuestados rechaza la gestión del Congreso, superior al 71% del presidente del Consejo de Ministros, Alberto Otárola, o al 70,6% de la presidenta Boluarte. Esto deja claro que en unas prontas elecciones, ni la actual mandataria, ni los congresistas terminarían bien parados. Esta puede ser otra de las razones por las que el legislativo ve poco conveniente adelantar los comicios. No tienen el respaldo y la favorabilidad para mantener su puesto y prefieren que sea Boluarte la que de un paso al costado.

Precisamente, se excusan en que el 62,8% de los peruanos piensan que la mandataria debe renunciar inmediatamente, al ser la principal responsable del caos actual. No obstante, si se pregunta sobre si las elecciones deben ser en 2024 (como las adelantó Boluarte en diciembre), en 2026 (para el periodo en que fue elegido Pedro Castillo), o llamar a comicios en 2023, el 70,9% de los encuestados piden elecciones este año.

Es por esto que mientras el Congreso o Boluarte no den un paso al costado, pensando en la institucionalidad del país más que en sus egos, la crisis social en Perú seguirá. El riesgo es que con 58 muertes por las protestas, el panorama empeore cada día en que no se llega a una solución. Así, se mantiene la posibilidad de entrar en un problema mucho más delicado del que ya tiene el país andino con sus constantes crisis políticas.