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Producción de queso venezolano aumenta: ¿Puede Latinoamérica convertirse en potencia agrícola?

La industria del queso en Venezuela ha sorprendido por su crecimiento acelerado, pero ¿es una vía real para la agricultura latinoamericana o un mero espejismo?

rueda de queso

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Luis Angel Hernández Liborio

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Venezuela ha sorprendido a propios y extraños, un boletín reciente del sitio de análisis Latinometrics muestra al país sudamericano como el segundo productor de queso de la región y, además, uno de los mayores del mundo, superando a países con una larga tradición quesera como la misma Suiza. El logro venezolano es notable, han triplicado su producción en dos décadas. Demuestra un potencial agrícola y ganadero que se encuentra en toda la región, pero que requiere de cambios profundos para funcionar.

La receta del queso venezolano

El "milagro" de Venezuela llama la atención por las condiciones políticas y económicas en las que se encuentra el país. Sin embargo, si se mira a fondo, la tradición ganadera del país es histórica, es natural que la producción de queso sea vital en el ecosistema ganadero. No obstante, la producción del país se triplicó en menos de dos décadas, superando en la región a países como México y acercándose a la producción argentina, una potencia ganadera y agrícola. El cómo es la verdadera interrogante, la respuesta la encontramos en la situación del país. Como economía aislada, Venezuela depende mayoritariamente de su propia producción, es decir, la mayor parte del queso producido en el país se consume en él.

Entonces, aunque es una industria que crece vertiginosamente, la realidad es que no es un producto que se esté exportando, debido a cuestiones fitosanitarias que el país no puede cumplir, por el tipo de producción basada principalmente en pequeños productores. Además, los quesos venezolanos no son conocidos fuera del país, al menos no al nivel de los dominantes en el mercado como los quesos europeos. El crecimiento de la industria de lácteos en Venezuela es sin duda sorprendente, pero aún falta el paso de la exportación para que su presencia en el PIB sea notable. Se encuentra muy lejos aún de la mayor industria nacional en tiempos de crisis: el petróleo.

Latinoamérica frente a las potencias agrícolas del mundo

Los países latinoamericanos han sido exportadores de materias primas, las dos guerras mundiales ayudaron al crecimiento de la región gracias a la demanda. Sin embargo, tras la recuperación de Europa y Asia tras los episodios bélicos, la agricultura y la ganadería en Latinoamérica se ha deteriorado y se ha focalizado en algunos productos. Argentina y Uruguay son dos de los principales exportadores de carnes y granos en el continente, al igual que Brasil y México con productos como el maíz, la soya, el sorgo, el trigo y el frijol. Pese al potencial económico que tiene la agricultura para la región, sigue representando un porcentaje pequeño de su PIB. De acuerdo con datos del Banco Mundial, la agricultura en Brasil representa el 6.9% del PIB, en México el 3.9%, Argentina el 7.1%, y Colombia el 7.4%, en promedio el dato es cercano a potencias como China donde el porcentaje es del 7.4%. En el caso de países europeos, el porcentaje es menor al 2.5% aún en países del Mediterráneo como España, Grecia o Francia.

La diferencia está en el enfoque de la agricultura como industria. En Europa y Estados Unidos, principalmente, la agricultura es parte de una cadena productiva que transforma las materias primas en productos de exportación. Además, la otra razón por la que la agricultura no representa un gran porcentaje del PIB en estas regiones es porque son principalmente importadores de productos de Asia y Latinoamérica. Aunque la ganadería y la agricultura en el primer mundo se basan también en pequeños productores, la mayor diferencia está en las técnicas y las tecnologías con las que se disponen. Los productores latinoamericanos dependen aún de la agricultura tradicional que apenas les permite autoabastecerse.

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La tecnificación de la agricultura latinoamericana

López Obrador y Gustavo Petro pusieron adelante sus discursos sobre el campo. Para ambos, la agricultura es un motor que puede ayudar a eliminar la pobreza. En Colombia la denominada "reforma agraria" del presidente Petro ha repartido tierras y apoyos económicos para miles de campesinos, con esto espera que la agricultura pueda desarrollarse y además de una manera sustentable. La llamada “agroecología” es, en el discurso, el pilar de este reforma. El plan es motivar una industria química enfocada en el campo (potenciada por la guerra de Rusia, principal productor de estos agroquímicos), el equilibrio entre tecnología actual y ancestral, así como el cooperativismo como modelo para crear redes económicas entre campesinos, destacando entre los productos el cannabis.

En el caso mexicano, López Obrador lanzó "Sembrando vida", para reforestar con árboles frutales y al mismo tiempo apoyar a productores, además de apoyos directos a campesinos, principalmente de alimentos básicos como el maíz y el frijol. En su discurso está el concepto de "soberanía alimentaria" con la que busca dejar de importar estos productos básicos. Pero, tras casi cinco años de gobierno, el campo mexicano sigue con números rojos y se sigue importando maíz, trigo, frijol y otros productos esenciales. Los estados del norte siguen siendo los más tecnificados, gracias a su cercanía con Estados Unidos y su demanda, mientras el sur sigue en el atraso.

En Argentina y Brasil la situación no es distinta, la mayor parte de la producción sigue en manos de pequeños productores que son responsables de hasta el 80% del total. La tecnificación sigue siendo baja, la oportunidad que representa la guerra entre Ucrania (exportador de granos) y Rusia (productor de agroquímicos) para la región es única, pero la inversión no es suficiente. La diversificación que requieren las economías se orienta hacia sectores como la minería (litio), energías renovables, turismo y tecnología, pero ha dejado a un lado el potencial de la agricultura, cada vez más asfixiada por China e India.