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La paradoja de la paz que afronta Gustavo Petro: la tensión a puerta de los acuerdos

La paz total de Gustavo Petro se deshace poco a poco mientras los grupos armados atacan. Esta es la paradoja de la paz.

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Foto: TW-petrogustavo

LatinAmerican Post | July Vanesa López Romero

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Read in english: The Paradox of Peace that Gustavo Petro Faces: the Tension at the Door of the Agreements

La elección de Gustavo Petro como el primer presidente de izquierda de Colombia dio la corta, pero esperanzadora, sensación de que los acuerdos de paz que prometió con su política de la paz total darían frutos más temprano que tarde. Sin embargo, hoy, a más de 8 meses de su inicio de periodo presidencial, y después de muchos altibajos en el proceso de acuerdos, la paz total parece ir rumbo a su declive. O por lo menos, eso parece en medio de un paro indefinido del cese al fuego por parte del ELN y el Clan del Golfo. Resulta una paradoja que, a puertas del inicio o avance de los diálogos, estos grupos armados retomen los ataques, pero tiene una explicación.

La estrategia que le falló a la paz total

Desde su inicio de campaña presidencial, Gustavo Petro se enfocó en nutrir su discurso en la justicia social para las comunidades más afectadas por la violencia. Así nació la paz total, bandera principal del actual gobierno y que fue presentada como un esfuerzo humanitario para proteger a las comunidades territoriales. Esta consta de dos etapas: en la primera se pretendía poner un alto inmediato a la guerra entre grupos armados y el Estado, en otras palabras, cese al fuego. La primera etapa tenía como fin dar paso tranquilo a las negociaciones, que comprenderían la segunda etapa. Es decir, el alto al fuego protegería a las comunidades afectadas mientras las negociaciones avanzaban.

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Sin embargo, desde diciembre del año pasado se comenzaron a reportar ataques por parte del ELN que a hoy se siguen presentando. Asimismo, hace dos semanas el Clan del Golfo, el segundo grupo armado más importante del país, anunció el retiro del cese al fuego. En paralelo, las disidencias de las FARC, que también están en un periodo de cese al fuego, están poniendo al límite este preacuerdo. Se espera que en las próximas semanas también se retiren de él.

En ese sentido, el cese bilateral entre el gobierno y los grupos armados ya no se encuentra sobre la mesa. Es decir, la primera etapa de la paz total ha fracasado, por lo menos temporalmente. A esto hay que sumar la respuesta regional, una que deja con las manos atadas al gobierno en lo que respecta a apoyo político, un factor que es muy valioso en este proceso. Son alrededor de 20 los gobernadores que se han pronunciado frente a los hechos de las últimas semanas desde un discurso guiado por la derecha, actual oposición al gobierno Petro. Este discurso tiene como fundamento la política militar de “libertad y orden”, una que exige que haya respuesta militar, lo que implicaría que el gobierno también renuncie al cese al fuego. Esto no solo añade una tensión más a la situación, sino que pone en una posición de debilidad al gobierno frente al país.

¿Qué hay detrás de la paradoja de la paz?

Lo primero por aclarar es que los ataques de grupos armados no están siendo, en su mayoría, hacia el Estado, sino que están siendo entre ellos. Sin embargo, tanto la comunidad civil como el sector militar ya se han visto afectados por esta guerra entre grupos armados. Los ejemplos más recientes son el de los nueve soldados del ejército colombianos que murieron por ataques con explosivos a manos de ELN en la región del Catatumbo y el atentado, también con explosivos, al oleoducto en Caño Limón-Coveñas, en Boyacá. Este último ocasionó una emergencia ambiental en la zona y pone en riesgo a los habitantes. Ya hemos visto los mismos patrones en acuerdos de paz anteriores, como el de las FARC, en el cual, previamente, aumentan secuestros y atentados terroristas.

Es importante resaltar que esta guerra tiene como fondo el control de territorios en los que abundan los cultivos de coca. El ELN, el Clan del Golfo y otros grupos armados están buscando hacerse con la mayor cantidad de cultivos ilícitos para financiar la guerra. Las implicaciones de esto son controles territoriales en donde el Estado no tiene ni voz ni voto, por lo que no habría presencia de este en medio del conflicto. Lo anterior sucede en medio de una profunda crisis del mercado de la coca en el país, crisis que además contrasta con el auge en el resto del mundo, según la ONU.

Esto le da sentido al declive repentino de la paz total y explica el porqué detrás de las fallas de su estrategia, la cual no tuvo en cuenta las consecuencias de iniciar un acuerdo de paz con el cese al fuego inmediato y tampoco se adelantó a los atentados previos que suelen aumentar a puertas de los acuerdos. Asimismo, nos vuelve a dejar ver dos constantes en el gobierno Petro: una falta de rumbo fijo y los problemas de comunicación con los grupos armados. Recordemos que la razón para la renuncia al cese al fuego por parte del ELN en el pasado diciembre se dio porque el presidente declaró acuerdos a los que no había llegado con el grupo armado.

De frente a esto, el Gobierno debe tener en cuenta todos los factores que están atravesando los acuerdos de paz y la situación actual para crear una estrategia que proteja a las comunidades, pero que también garantice que la paz total no solo se quedará en palabras y no fracasará.

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