ANÁLISIS

Brasil da el primer lugar a Flávio Bolsonaro, pero aún no las llaves de la Presidencia

Flávio Bolsonaro lideró la primera vuelta presidencial de Brasil por aproximadamente dos puntos porcentuales. El senador ahora se enfrenta a Lula, llevando un apellido conocido, una larga carrera legislativa y propuestas que combinan el legado político de su padre con ambiciones que van desde las prisiones hasta el comercio.

Un hijo con su propio historial

La sucesión comenzó con una conversación en una celda de prisión. Flávio Bolsonaro dijo a Reuters que su padre, Jair, lo eligió a finales de 2025 con una breve instrucción: “Vamos, eres tú”. El mayor de los Bolsonaro cumplía una condena de 27 años por conspirar para dar un golpe de Estado después de perder las elecciones de 2022.

El 4 de octubre, el hijo quedó por delante del hombre al que su padre había intentado destituir. Con casi todos los votos contabilizados, obtuvo aproximadamente el 47% frente al 45% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Su segunda vuelta está programada para el 25 de octubre. Ninguno alcanzó una mayoría absoluta.

A sus 45 años, el candidato del Partido Liberal está haciendo su primera candidatura presidencial, no su primera aparición política. Nacido en Resende, en el estado de Río de Janeiro, estudió Derecho y entró en la legislatura estatal en 2003, a los 21 años. Cuatro períodos consecutivos lo llevaron hasta 2019, cuando ingresó al Senado.

También se postuló para alcalde de Río de Janeiro en 2016, pero no avanzó a la segunda vuelta de esa contienda municipal.

Eso representa aproximadamente 23 años en cargos electivos. Su trayectoria incluye presidir la Comisión de Seguridad Pública del Senado y desempeñarse como relator, el legislador encargado de conducir una iniciativa legislativa, de la medida que restringe las salidas temporales de los presos y que se convirtió en ley en 2024. Su énfasis en el castigo es anterior a esta campaña.

Las cifras merecen cuidado. Con las cifras redondeadas, los dos finalistas recibieron el 92% de los votos válidos, dejando aproximadamente un 8% para todos los demás. Esa concentración describe los votos contabilizados, no a todos los brasileños: las abstenciones y los votos blancos o nulos quedan fuera del denominador. Los simpatizantes de otros candidatos tampoco son automáticamente transferibles mediante un respaldo.

La plataforma nacional de Flávio surgió porque su padre no podía presentarse. Sin embargo, la carrera que la sustenta se construyó a través de instituciones estatales y federales, no al margen de ellas.

Personas asisten a un evento del candidato presidencial brasileño Flávio Bolsonaro en São Paulo, Brasil. EFE/Isaac Fontana.

El apellido familiar en la letra pequeña

“Puedo ser más tranquilo y moderado, pero llevo sangre Bolsonaro”, dijo al lanzar su candidatura. Esa es su descripción de su estilo, no una prueba de que el programa rompa con el de su padre. Sus 76 páginas mencionan a Jair Bolsonaro o a su administración 22 veces.

Las referencias apuntan a políticas que propone restaurar, ampliar o completar. Su campaña mantiene el énfasis familiar en los valores sociales conservadores, una economía orientada al mercado y penas criminales más severas. La herencia está, por tanto, escrita en el documento de gobierno, no limitada a las fotografías junto a su padre.

Bajo el lema “Brasil sin miedo”, propone responsabilidad penal desde los 14 años para determinados delitos y un modelo penitenciario inspirado en Nayib Bukele, de El Salvador. La propuesta sobre la edad tiene antecedentes legislativos: Flávio presentó una enmienda constitucional sobre el tema en 2019.

Su plataforma también pide una fuerza fronteriza militar de élite y una pena mínima de ocho años por robo de teléfonos celulares. Esto último conecta una campaña nacional con una vulnerabilidad cotidiana: para alguien que utiliza un teléfono para encontrar trabajo, recibir pagos o contactar a su familia, perderlo puede interrumpir su medio de vida.

En materia económica, propone eliminar al menos diez ministerios, reducir impuestos y privatizar empresas estatales mientras busca el equilibrio fiscal. Esas promesas requieren un análisis separado. Menos ministerios no necesariamente significan ahorros equivalentes si sus funciones se trasladan a otros lugares; las reducciones de impuestos requieren una explicación correspondiente de los ingresos, el gasto y el endeudamiento.

No todo repite a la administración anterior. Propone poner fin a la reelección presidencial y ampliar la independencia económica de las mujeres y la inclusión tecnológica. Su estrategia minera incluye procesar tierras raras y otros recursos críticos, no simplemente extraerlos. Esa distinción se refiere a dónde ocurren la actividad industrial y el empleo, más que a cuánto mineral sale de Brasil.

Candidato opositor Flávio Bolsonaro en São Paulo, Brasil. EFE/Isaac Fontana

Aliados en el exterior y casos en casa

En el exterior, Flávio busca relaciones más estrechas con Estados Unidos bajo Donald Trump, Israel y Argentina bajo Javier Milei. Apoya un área hemisférica de libre comercio y la participación de Brasil en el Escudo de las Américas, la coalición de seguridad promovida por Estados Unidos contra el crimen organizado.

Estas son formas diferentes de integración. Un acuerdo comercial se refiere a las reglas comerciales y al acceso a los mercados; una coalición de seguridad se refiere a inteligencia, aplicación de la ley y potencialmente operaciones militares. Unirse a una no determina los términos de la otra. Su plataforma también promete relaciones comerciales con China y la Unión Europea.

Su historial legal requiere distinciones similares. La investigación sobre presuntos desvíos de salarios de empleados durante sus años en la legislatura de Río fue archivada después de que se anularan pruebas. Flávio ha negado haber cometido irregularidades. El caso no debe describirse como una condena, pero tampoco debe desaparecer su historial procesal detrás de una afirmación general de exoneración.

Una investigación federal separada se refiere al financiamiento de Dark Horse, una película sobre su padre. Las autoridades están examinando presunta corrupción, lavado de dinero y transferencias ilícitas al extranjero. Flávio niega haber cometido irregularidades y describe el financiamiento como patrocinio privado legal. Una investigación no constituye una declaración de culpabilidad. Reuters

La conexión familiar atraviesa así tanto su programa político como una controversia legal actual. Pero ni la condena de su padre ni su apellido sustituyen el examen de sus propias acciones. Lo mismo se aplica al voto: terminar en primer lugar registra un resultado electoral, no la aprobación de cada política ni la resolución de cada acusación.

El 25 de octubre, los brasileños elegirán entre los dos finalistas. Flávio llega como un hijo elegido por su padre, un senador con una trayectoria establecida y un candidato cuyas propuestas ahora llevan su propio nombre.

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