ECONOMÍA

México triunfa en medio del caos arancelario global de Trump

Mientras los mercados globales se tambaleaban ante los nuevos aranceles de EE. UU., México emergió inesperadamente como vencedor, impulsado por una exención que elevó su bolsa de valores y fortaleció su moneda. Funcionarios y analistas ven una oportunidad para que México aproveche estas circunstancias y fortalezca su economía.

Un repunte inesperado para México

En medio de las pérdidas generalizadas provocadas por el último anuncio arancelario del presidente estadounidense Donald Trump, México experimentó un impulso repentino. El índice principal de la Bolsa Mexicana de Valores subió un 0.54%, mientras que el peso se apreció un 2.56%, cerrando cerca de los 19.94 pesos por dólar. Estas cifras contrastan fuertemente con las caídas en otros lugares, como los descensos del 4% al 6% en Wall Street, una baja pronunciada de casi 4% en Toronto y caídas del 3% en gran parte de Europa.

Varios factores explican las ganancias inesperadas de México. El principal es la exención del país del impuesto comercial universal del 10%, una medida que la Casa Blanca aplicó a otras naciones. La presidenta Claudia Sheinbaum expresó agradecimiento durante todo el día, destacando la importancia del trato especial otorgado a México bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Para Sheinbaum, esto demuestra que la relación comercial entre los vecinos sigue siendo fundamental, y que ha protegido a las exportaciones mexicanas de las medidas más punitivas dirigidas al acero, aluminio o productos automotrices de ciertas regiones.

Los expertos del mercado rápidamente reconocieron la ventaja para México. Mientras otros países enfrentan aranceles más altos, México puede ocupar ese espacio con barreras mínimas. Socios comerciales como la Unión Europea, China y partes de Sudamérica deben lidiar con aranceles de hasta 34%. México, en cambio, mantiene un estatus preferencial. Los expertos creen que esta situación, aunque injusta para algunos, puede beneficiar a otros, ya que podría fomentar el “nearshoring” —es decir, que empresas extranjeras trasladen su producción a un lugar libre de aranceles como México. Podría ser una forma práctica de esquivar los impuestos. Pero esta situación no es equitativa para todos.

Sin embargo, algunos advierten que el ambiente de celebración podría apagarse si EE. UU. decide ampliar o revisar su estructura arancelaria. Históricamente, la administración de Trump ha señalado que cualquier desviación de lo que considera “prácticas justas” puede derivar en nuevos impuestos, incluso para los firmantes del T-MEC. Los líderes mexicanos esperan que el diálogo continuo estabilice el acuerdo bilateral, aunque reconocen que mantener buenas relaciones con Washington es crucial en estos tiempos volátiles.

Cambios de política y el camino por delante

Los funcionarios gubernamentales señalan oportunidades emergentes que podrían estimular la economía manufacturera y exportadora de México. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que, si bien ciertos productos aún enfrentan aranceles —especialmente aquellos cuyo contenido no se considera suficientemente norteamericano—, la carga arancelaria general es mucho más ligera que para los países fuera del T-MEC. Esta situación, destacó Ebrard, hace de México un lugar atractivo para hacer negocios, subrayando el plan de “maximizar las ventajas comparativas”.

Sectores empresariales clave podrían beneficiarse. Proveedores de autopartes, productores de electrónicos y fabricantes de bienes de consumo han reportado un aumento en las consultas de empresas globales que buscan reubicar sus cadenas de suministro. Un caso clave es el de firmas tecnológicas que buscan evitar los nuevos impuestos fabricando sus productos en México. Algunos inversionistas extranjeros ven la situación actual como una luz verde para expandirse en Monterrey, Guadalajara o el Bajío —acciones que impulsan la industria nacional.

Pero el camino podría presentar problemas. México aún duda de qué tan firme será Estados Unidos en aplicar tarifas adicionales si observa una avalancha de productos globales redirigidos. La Casa Blanca le da a México una ventaja táctica, pero su narrativa de “América Primero” hace que algunos duden de la duración de este trato. Los repetidos agradecimientos de Sheinbaum a Trump destacan tanto un intento de mantener una relación cordial como la precariedad del privilegio del que México disfruta: un solo cambio de política podría transformar completamente el panorama.

En retrospectiva, el roce de México con posibles aumentos arancelarios no es nada nuevo. A lo largo de los años, los presidentes estadounidenses han amenazado ocasionalmente con imponer tarifas a productos mexicanos durante negociaciones, afectando con frecuencia a los sectores automotriz y agrícola. En enfrentamientos anteriores—como durante la crisis de los años noventa con el TLCAN—los líderes mexicanos lucharon por asegurar acuerdos que protegieran las cadenas de suministro. Cada una de esas tensiones puso a prueba la solidez del vínculo bilateral. Esta nueva situación subraya cómo el juego del beneficio compartido a veces supera las tendencias separatistas más duras—además, demuestra la dinámica compleja de la relación.

Fomentar la inversión ante las caídas globales

Los centros financieros globales, fuera de México, tienen razones para preocuparse. Los índices de Wall Street cayeron más del 4%, y el índice compuesto TSX de Canadá sufrió su mayor pérdida diaria en cinco años—resultados que reflejan el temor de los inversionistas ante un descenso en las oportunidades comerciales. Las bolsas europeas clave en Frankfurt, Londres y París mostraron bajas cercanas al 3%, lo que enfatiza una retirada generalizada del riesgo. En este contexto, el modesto incremento de medio punto en los valores bursátiles de México es notable.

Los analistas proponen que el país aproveche su ventaja actual para atraer inversión extranjera directa (IED) a largo plazo. Un estudio del Banco de México indica que incluso un pequeño cambio en las cadenas de suministro globales podría aumentar la producción industrial de México hasta en un 1.5% anual. Un informe de BBVA México sugiere que el “nearshoring”, trasladar la producción más cerca de EE. UU., podría aumentar si las fábricas extranjeras se alejan de regiones con altos aranceles, como China o la UE. Aunque este cambio depende de regulaciones sólidas y ajustes internos, podría impulsar la economía mexicana en poco tiempo.

Pero existen riesgos. Algunas exportaciones mexicanas, especialmente acero y aluminio, enfrentan aranceles parciales o condicionales. Debido a las estrictas reglas de origen del T-MEC, las empresas locales deben documentar cuidadosamente la parte norteamericana de sus productos. Una deficiencia podría activar cargos adicionales, reduciendo la ventaja mexicana. Observadores señalan que, para que México aproveche completamente este momento, debe agilizar los procedimientos aduaneros, invertir en infraestructura logística y mejorar la capacitación de su fuerza laboral—especialmente en sectores de manufactura avanzada.

La presidenta Sheinbaum ha promovido el llamado “Plan México”, que busca fortalecer la producción nacional y aprovechar el entorno actual. Imagina más agrupaciones de fábricas, como plantas automotrices, que utilicen una mayor cantidad de insumos locales, además del crecimiento de las exportaciones agrícolas. Una pieza clave de su estrategia es mantener una buena relación con Washington. Escarmentados por experiencias anteriores, los líderes mexicanos se empeñan en asegurar beneficios comerciales —a menudo citando la “diplomacia” y el “respeto”.

Ganancias en tiempos inciertos

Por ahora, los datos reflejan un optimismo prudente. El principal índice bursátil de México terminó la sesión tumultuosa en 54,089 puntos—su mejor cierre en meses—mientras que la apreciación del peso ayuda a contener las presiones inflacionarias. Esto podría representar un repunte temporal. Algunos líderes empresariales perciben un cambio mayor en los patrones globales de negocios. México se presenta como una opción estable y asequible frente a otras regiones afectadas por aranceles.

En lo que respecta al comercio global, la posición de México dentro del T-MEC le otorga protección especial frente a las consecuencias inmediatas del proteccionismo. Esta ventaja depende del consenso político. Con posibles elecciones presidenciales en EE. UU. o ajustes abruptos de política, México deberá estar listo para renegociar términos o proteger su estatus favorable en cualquier momento.

Un mensaje fuerte resuena con claridad: la resiliencia de México sigue sorprendiendo. A través de décadas de cambios en los escenarios comerciales—desde las negociaciones originales del TLCAN hasta los desafíos actuales del T-MEC—México ha utilizado su ubicación estratégica, su sólida capacidad de producción y su diplomacia para resistir las pruebas.

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Las ganancias cambiarias y bursátiles reflejan una flexibilidad profunda. Mantener el ritmo exige aprovechar las ventajas inmediatas, invertir en competitividad, diversificar alianzas comerciales y gestionar cuidadosamente las inconsistencias de la Casa Blanca—porque, en la economía global cambiante, una ventaja puede desaparecer sin desarrollo estratégico.

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