CIENCIA Y TECNOLOGÍA

El reto de cuidar el corazón latinoamericano

Las enfermedades del corazón constituyen un mal a nivel mundial que afecta de manera especial a América Latina

El reto de cuidar el corazón latinoamericano

Pedro Infante cantaba: “¡Corazón, corazón! No me quieras matar, corazón”. De hecho, en realidad no quiere hacerlo. Esta bomba de impulsión de la sangre a través de las arterias es clave para que a todo nuestro organismo llegue el líquido vital.

Read in english: The Latin American challenge to face heart diseases

A pesar de su callada y fiel actividad, solemos olvidarnos del importante papel que cumple en medio de nuestras ocupaciones, de nuestros afanes e incluso de nuestros suspiros más románticos: no por nada este músculo es tradicionalmente asociado con sentimientos amatorios. Con todo, el corazón nos inspira boleros rancheros, pero no una revisión a fondo de cómo el descuidarlo afecta nuestra salud.

No son los males de amores los que afectan el buen estado del corazón. Realmente, hay problemas más delicados que pueden hacerlo. No solemos prestarles atención porque se ocultan detrás de nombres complicados que hacen que apartemos la vista y volvamos a nuestra zona de confort. Así que, por salud, encarémoslos, así sea a algunos:

  1. Hipertensión: la sangre es bombeada por el corazón a través de las arterias, las cuales reciben determinada presión debido a la fuerza de impulso, conocida como presión arterial. Si dicha presión se hace excesiva, aparece la hipertensión. Diversas causas como el consumo de tabaco, de sal o de alcohol en exceso, la obesidad y la edad aumentan el riesgo de padecerla.
  1. Enfermedad cardíaca reumática: una bacteria llamada estreptococo puede atacar nuestras gargantas hasta el punto de producir una dolencia llamada fiebre reumática, la cual puede dañar las válvulas del corazón, encargadas de que la sangre fluya en el sentido correcto.
  1. Colesterol elevado: No es que esta sustancia lípida (parecida a la grasa) sea mala en sí misma. Por el contrario, entre sus funciones se encuentra el ser reserva energética del organismo y ayudar a pro ducir hormonas, vitamina D (fundamental para la salud de huesos) y otras sustancias. Su exceso, debido principalmente a dietas demasiado grasosas, es lo que afecta al cuerpo.
  1. Fibrilación auricular: El corazón es el organismo rítmico del cuerpo por excelencia. Su ritmo obedece a un patrón específico que determina la adecuada distribución de la sangre. Si este patrón se ve alterado, aparecen las llamadas arritmias cardíacas. La más común de estas situaciones es la fibrilación auricular, debido a un desorden del sistema eléctrico del corazón.

La doctora Ángela Moreno, médico cirujana de la Universidad Nacional de Colombia y especialista en Medicina Integral de la Universidad Juan N. Corpas, señala que también se habla de enfermedades cardíacas sistémicas, es decir, “cuando el corazón no está recibiendo para sí mismo sangre oxigenada, posiblemente por alguna arteria que está tapada, o también de enfermedades cerebrovasculares que son los conocidos derrames o infartos cerebrales”.

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Lo que hace más delicada la aparición de estas y de otras dolencias relacionadas con el corazón es que quienes las padecen no se dan cuenta de sus síntomas o sencillamente estos no se manifiestan. No por nada la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que, de aquí al año 2030, cerca de 23,6 millones de personas morirán por enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, según un informe de la OMS y diferentes estudios de universidades en Latinoamérica, la población latinoamericana tiene una alta prevalencia en enfermedades cardiovasculares. Es decir, son muy frecuentes los casos reportados de personas que tienen enfermedades cardíacas.

Según estudios, el 31% de todas las muertes de personas en el mundo se debe a enfermedades vasculares. Más del 75% de esas muertes cardiovasculares ocurren en países pobres, que están en vías de desarrollo, dice la doctora Moreno.

Precisamente, el pasado 20 de septiembre, la Cumbre Latinoamericana de Colesterol que reunió a integrantes de asociaciones médicas internacionales propuso una campaña de concienciación a gran escala en nuestro continente. Esta iniciativa tiene como objetivo acabar con las barreras que impiden eficaces políticas públicas sanitarias en cuanto a dolencias cardiovasculares se refiere.

Este llamado a los gobiernos de la región se hace más urgente si se tiene en cuenta que el 80% de padecimientos relacionados con el corazón se pueden prevenir y que el 40% de la población del continente tiene colesterol alto, según señaló Jean Luc Eiséle, presidente de la World Heart Federation (Federación Mundial del Corazón). Por su parte, Raúl Santos, presidente de la Asociación Internacional de Arteriosclerosis, indicó que una de cada tres personas en Latinoamérica fallecerá debido a enfermedades cardiovasculares.

La doctora Moreno reitera que “si bien estas enfermedades causan tantas muertes, también pueden prevenirse. La mayoría de ellas no son heredadas. Tienen que ver, principalmente, con el estilo de vida. Lo que más tiende a predisponer este tipo de enfermedades son el sobrepeso y la obesidad, la inactividad física y el sedentarismo, el consumo de cigarrillo y de alcohol, sin importar la edad ni el género. Si una persona es sedentaria y obesa, si fuma, si tiene malos hábitos de alimentación, consume bastantes alimentos con carbohidratos y calorías como harinas, panadería, y consume muy pocas verduras, frutas y cereales integrales, todo esto hace que aumente el riesgo de enfermedades cardiovasculares, no importa si es una persona joven o mayor, mujer u hombre”.

Así las cosas, es mejor tomar medidas adecuadas para darle al corazón su justo tratamiento. Aquí, algunas recomendaciones:

  1. Realizar actividad física a partir de las necesidades particulares de cada persona. Aquí hay que buscar asesoría especializada, porque una rutina de ejercicios específica le sirve a unos, pero no a otros. El gimnasio no necesariamente es el remedio.
  2. Controlar la alimentación para evitar el sobrepeso. Se recomienda una dieta baja en grasas de origen animal, rica en frutas, legumbres, pescados, hortalizas.
  3. Acudir al médico para chequeos periódicos, los cuales deben ser cuatro veces al año para controlar el colesterol.
  1. No abusar de las bebidas alcohólicas y abandonar el cigarrillo.
  1. Medir la presión arterial con regularidad.

Aparte del llamado de atención, es inevitable preguntar qué tan dispuestos están los gobiernos latinoamericanos a seguir las sensatas recomendaciones de los especialistas frente a los problemas de salud indicados, qué tan factible es que la población del continente acceda a condiciones que permitan poner en práctica las recomendaciones y, más delicado aún, si está dispuesta a hacerlo con cambios de hábitos adecuados a partir de campañas educativas perentorias. Es una cuestión que va mucho más allá de cantar: “¡Corazón, corazón! No te quiero matar, corazón”.

 

LatinAmerican Post | Carlos Novoa
Copy edited by Marcela Peñaloza

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