¿El 2017 será un buen año para los mercados latinoamericanos?

Mucho se ha dicho sobre las consecuencias de las elección de Donald Trump para la economía latinoamericana: que las medidas proteccionistas perjudicarán a toda la región, que los aranceles aumentarán y que, finalmente, construirá el tan temido muro entre los Estados Unidos y México. Mientras que algunos tienen una perspectiva pesimista y se están preparando para lo peor, otros mantienen una actitud tranquila, incluso mostrando optimismo sobre las oportunidades que este nuevo contexto económico podría traer.

Como han argumentado algunos analistas de The Economist y el Financial Times, las declaraciones de Trump y sus supuestos planes abren la puerta a una tardía integración económica en América Latina. El argumento es el siguiente: si los Estados Unidos fortalecen sus políticas comerciales, los países latinoamericanos necesitan pensar en otro aliado económico –China es el más probable– que les permita sostener sus exportaciones y, con ello, un aceptable crecimiento económico. Sin embargo, el optimismo de algunos va más allá de eso. Incluso si quitamos a Estados Unidos de la ecuación, países como Argentina, Perú, Colombia, Chile y Panamá tienen una buena oportunidad de prosperar.

Argentina, a pesar de los típicos golpes políticos –un legado de los Kirchner–, está apostando por un considerable programa de infraestructura e inversión. También está tratando de crear un ambiente más saludable y más atractivo para la creación y entrada de empresas. La influencia del gobierno tecnocrático argentino aún está por verse; sin embargo, tienen un objetivo claro en mente: lograr que el país llene el lugar que histórica y geográficamente se ha ganado –ser unos de los mayores centros financieros y económicos en América Latina–.

Por otro lado, mientras el interés de Perú está en ampliar sus acuerdos comerciales con China, Colombia se está centrando en sus instituciones y aprovechando al máximo la firma de los acuerdos de paz, lo que probablemente ayudará al país a parecer más atractivo para inversionistas extranjeros. Ambos países, aunque sufren los efectos de El Niño, están en un buen camino para organizar sus economías. Lo mismo sucede con Panamá y Chile, dos países que siguen estando entre los más estables de la región.

La oveja negra de América Latina, Venezuela, está, claramente, lejos de este optimismo. Lo bueno es que el resto de países están, inteligentemente, distanciándose del lío provocado por el presidente Nicolás Maduro. Incluso, se puede afirmar que las decisiones sociales y políticas del gobierno de Maduro están alejándolo, por sí solo, del tren de la prosperidad.

La incertidumbre política ha dado un duro golpe a la economía mundial. Sin embargo, a pesar de esto, América Latina parece entender que es hora de superar las diferencias políticas y abogar por la estabilidad económica interna y externa. Y los grandes inversionistas, como Goldman Sachs y BlackRock Inc. –según un informe de Bloomberg– están tomando nota de esas intenciones. Si América Latina logra mantenerse alejada del ruido, podríamos estar al borde de un boom económico.

LatinAmerican Post | Juan Sebastián Torres

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