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La polémica y la censura no son necesarias en toda la industria audiovisual

Aunque sea difícil de aceptar para muchos, esta industria es manejada por intereses políticos, económicos, sociales y culturales

La polémica y la censura no son necesarias en toda la industria

Como artista visual y periodista me he enfrentado a este tipo de problemas en diferentes momentos de mi vida, empezando por la academia.

Durante la etapa universitaria se supone que tenemos la oportunidad de experimentar los diferentes procesos dentro del contexto audiovisual y los diferentes roles existentes. Parte de la experiencia es verse expuesto en algún momento a la polémica e incluso a la censura por parte de las directivas institucionales. En ocasiones, estas decisiones se toman con argumentos válidos y en otras por valoraciones morales. Estas últimas estarán siempre presentes al elaborar un producto y en la vida en general.

Por esta razón, es importante preguntarse ¿para quién y con qué fin se realizar un producto? 

La diferencia dentro de las distintas propuestas audiovisuales es el medio en el que se van a presentar, e inclusive el público al que van a llegar. Cuando uno tiene claro estos puntos posiblemente pueda encaminar de una manera más fácil la idea a desarrollar.

El mismo mensaje tiene implicaciones diferentes según el medio

Hay una gran diferencia entre la publicidad, el periodismo y el arte visual, que para mi concepto son los que más se ven afectados por la polémica y la censura. 

La publicidad está diseñada para insertar una nueva marca en el mercado, ofrecer un producto e incrementar su consumo. Cuando se trata de un producto que está al alcance de toda una sociedad con diferentes maneras de ver el mundo, sí es necesario filtrar el tipo de información que se le da al consumidor.

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De hecho, en determinados casos se debe censurar aquel material que atente contra la dignidad y vulnerabilidad del otro. Es por esta razón que en Latinoamérica muchos comerciales han sido censurados por contenido racista, sexista, clasista, homofóbico, entre otros. 

Aunque muchas de estas piezas publicitarias son consideradas como grandes obras, se debe tener en cuenta que están diseñadas para el público en general, y aunque no en todos los casos es aceptable la censura, este es un medio que sirve intereses empresariales, políticos y morales aceptables en la sociedad. 

Algo similar pasa en el periodismo, en donde pese a que existe una norma para el desarrollo de determinados temas, y unos parámetros dependiendo del medio para desarrollarlos, también existe censura. En la mayoría de medios existe una línea editorial; sin embargo, esa opinión muchas veces no es en realidad del periodista si no de la marca para cual se trabaja.

La censura existe como un fantasma que muchos periodistas, en todos los formatos, han intentado evadir. No obstante, es una realidad que en situaciones extremas los ha llevado a encontrar la muerte, como el caso de Jaime Garzón.

En el arte la palabra polémica, por el contrario, suena más agradable para el autor que en el ámbito comercial. Cuando se habla de arte, por lo general, se define como una pieza estética y comunicativa donde se expresan ideas, emociones, puntos de vista o se expone una visión del mundo y lo que este compone. Sin embargo, el concepto de arte es subjetivo, pues no existe una definición precisa. En este sentido, dentro del arte no debería existir la censura, aunque este si debe generar polémica y ruptura.

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Una pieza artística puede expresar racismo, sexismo, crueldad, desigualdad, entre muchas otras, y a mi manera de ver no está mal. Aunque no comparto este tipo de arte, tampoco soy quien para juzgar la obra de otro. Los juicios morales tal vez tengan cabida dentro de otros formatos, pero no deberían existir en el arte.  

Debemos dejar claro que el medio audiovisual, en todas sus formas, es de preferencias. Por esto, de cierta forma, aunque sea difícil de aceptar para muchos, se quiera o no, esta gran industria esta manejada por intereses políticos, económicos, sociales y culturales. De hecho, es un medio que va más allá del arte, por lo que existen parámetros y medidas en cada uno de los formatos.

Aunque muchos no estemos de acuerdo con la manera que se aplican las políticas para los contenidos en general, la industria audiovisual es inmensa y existe espacio para todo. Solo es cuestión de adaptarse o seguir luchando por la libertad de expresión en todo su esplendor.

 

Latin American Post | Amaranta Úrsula

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