fbpx

Madres por obligación: otra consecuencia de las pandillas en El Salvador

Bajo amenazas y vigilancia constante, mujeres salvadoreñas se ven forzadas a cuidar los hijos de pandilleros 

Madres por obligación: otra consecuencia de las pandillas en El Salvador

La violencia de las pandillas en El Salvador cobra cada día al menos 10 víctimas mortales. Según cifras oficiales, otorgadas por el director general de la Policía Nacional Civil de El Salvador, entre enero y mayo del presente año 1.498 personas fueron asesinadas. Pero además de estas alarmantes cifras un nuevo flagelo empieza a conocerse: decenas de mujeres jóvenes se ven forzadas a convertirse en madres sustitutas de los hijos de pandilleros.

Read in english: Mothers by force: What women from El Salvador suffer due to gangs

Así lo reveló una investigación publicada en la revista centroamericana Factum en donde, tras al menos dos años de observaciones y estudio, se evidenció cómo el control de las pandillas penetra los hogares de familias que no están involucradas en el conflicto. 

 

De acuerdo con explicaciones de Bryan Avelar, investigador de FACTum y quien descubrió tan aberrante práctica, las mujeres elegidas como madres sustitutas tienen en su mayoría entre 18 y 25 años, viven en familias humildes, son solteras o han sido abandonadas por los padres de sus hijos. Aunque conviven en las comunidades controladas por el crimen organizado, no están vinculadas a las pandillas y tampoco están involucradas con pandillero. 

 

Los niños entregados son, por lo regular, recién nacidos cuyos padres están en la calle trabajando por la pandilla o en la cárcel. Los infantes son entregados a la madre sustituta elegida, acompañado solo de un teléfono móvil y una amenaza de muerte en caso de que algo le pase al menor. 

 

Como lo explica Avelar, las mujeres están obligadas a recibir a los menores de edad sin cuestionamientos. Deben continuar con su cotidianidad sin denunciar lo sucedido, ni recibir ayudas por parte del Estado, instituciones defensoras de los derechos humanos o los mismos pandilleros.  

 

Quizá le interese leer: La unión hace la fuerza: el secreto de la economía del triángulo norte

 

¿Por qué son elegidas?

 

Según lo expuesto por el investigador mencionado, los niños son entregados a mujeres sin vínculos con la estructura delincuencial para evitar así que los menores sean quitados por la policía durante redadas o asesinados durante un enfrentamiento. 

 

No obstante, estos infantes crecen sin documentos, sin garantías y probablemente sin educación. Además, los niños no pueden ir a la escuela ni al médico por falta de documentación legal, como le comenta a Avelar una de las mujeres indagadas bajo protección de identidad. Exponerlos a cualquiera de estos escenarios podría significar que el gobierno se los quite, lo cual representaría una sentencia de muerte para la mujer. 

 

Estos bebés que convierten en madres a muchas jóvenes en el instante que abren la puerta, no son del todo una “bendición”. Y, aunque las mujeres llegan a desarrollar un aprecio maternal hacia los niños con el paso del tiempo, saben que el menor siempre será una amenaza. 

 

Un niño sinónimo de muerte

 

Brayan Avelar relató durante una entrevista, al programa La Tarde de NTN24, que el flagelo de las madres sustitutas había sido descubierto por error. Ya que se estaba investigando sobre el desplazamiento causado por las pandillas en El Salvador. Durante la recolección de numerosa información los expertos se encontraron con varias mujeres que habían sido obligadas a convertirse en madres sustitutas que se encontraban bajo cuidadosa vigilancia y constante amenaza. 

 

Hasta el momento no existen cifras exactas sobre la cantidad de mujeres sujetas a esta condición puesto que, debido al peligro que corren, muchas de estas jóvenes prefieren guardar silencio. Hablar sobre el tema podría significar el asesinato de un familiar o su propia muerte. 

 

Solo en la investigación realizada por FACTum se conocieron 15 casos en una sola comunidad, pero se calcula que puedan ser decenas más distribuidos en al menos tres comunidades y cuyos responsables podrían ser más de una sola pandilla. 

 

Bajo el control total de la delincuencia 

 

En El Salvador el Estado ha intentado retomar el control de algunos sectores más vulnerables a la delincuencia organizada. Aunque se hacen redadas frecuentes, presencia policial y requisas constantes, son las pandillas quienes tienen el control sobre las comunidades. 

 

Según lo reporta la BBC en un reciente artículo, en El Salvador los líderes pandilleros deciden “qué tipo de ropa se debe usar en un territorio, qué música escuchar y que tan alto, quién entra y quién sale, quién vive y quién muere, quién es madre sustituta de un niño que entra a un hogar como símbolo de tragedia, miedo, sumisión y muerte”.

 

LatinAmerican Post | Krishna Jaramillo

Copy edited by Laura Viviana Guevara Muñoz