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Los medicamentos no aprobados para tratamiento del COVID

No se ha comprobado que estos tratamientos sirvan para contrarrestar el COVID.

LatinAmerican Post | Juliana Suárez

En espera a una vacuna que solucione parcialmente la crisis por las que está pasando el mundo, algunos gobiernos han optado por utilizar medicamentos aparentemente útiles pero que no están aprobados por las autoridades sanitarias.

El caso más común frente a esto ha sido el uso de la hidroxicloroquina, medicamento que han defendido mandatarios como Donald Trump y Jair Bolsonaro para utilizar en los pacientes contagiados por el virus. El presidente de Brasil, que padece actualmente de Coronavirus ha dicho que lo está utilizando y que éste le ha funcionado. Este medicamento, utilizado para la malaria y otras enfermedades como el lupus, fue el primero en abrir la puerta a un posible tratamiento por su uso inmunomodulador. 

Algunos ensayos se han hecho por parte de la OMS, OPS y otras organizaciones para determinar que sí funcione sin riesgos en los pacientes, pero hasta ahora los estudios no han arrojado evidencias contundentes. Para probarlo surgió el ensayo Solidaridad de la OMS, donde se estaba evaluando la hidroxicloroquina y otros medicamentos más pero éste fue “interrumpido como opción terapéutica objeto de estudio a fecha de 17 de junio de 2020, debido a que, según los datos probatorios, no reduce la mortalidad en los pacientes hospitalizados por COVID-19”, aseguró la organización.

Pese a esto, algunos países continúan utilizando este medicamento que, aunque no está probado, sigue estando permitido en algunos casos para ser proporcionado únicamente por el personal médico. Sin embargo, éste está siendo automedicado, acción que las autoridades sanitarias han buscado mermar.

La FDA, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, ha rechazado el uso de este medicamento fuera de ambientes hospitalarios debido a los efectos secundarios que pueden tener en el ritmo cardíaco. Según la Clinica Mayo, este medicamento puede bloquear “uno de los canales críticos de potasio que controlan el sistema de recarga eléctrica del corazón. Esta interferencia aumenta la posibilidad de que el ritmo cardíaco pueda degenerar en latidos cardíacos erráticos peligrosos, resultando en una muerte cardíaca súbita”.

Ivermectina en América Latina

Como la hidroxicloroquina, otros medicamentos han comenzado a ser utilizados pese a que no han sido aprobados ni tienen muestras contundentes de que sirvan para el tratamiento del covid-19. 

La Ivermectina es uno de estos y algunos países latinoamericanos han acudido a éste como medida ante el creciente aumento de casos en la región. Este medicamento es utilizado para gusanos parásitos y aún no se ha probado su efectividad, pero países como Perú, Bolivia y Paraguay ya lo están utilizando. Frente a éste, la OPS advirtió que hasta el momento los estudios "tenían un alto riesgo de sesgo, muy poca certeza de la evidencia y que las pruebas existentes son insuficientes para llegar a una conclusión sobre los beneficios y los daños". 

De acuerdo con un análisis del Instituo de Salud Global y según Carlos Chaccour, médico encargado de seis estudios clínicos que evalúan este medicamento, los datos recopilados en la investigación que utiliza América Latina como base para utilizarlo son dudosos y presentan apenas una preimpresión de los resultados. En ese sentido, pese a que la investigación evidencia que la ivermectina inhibe la replicación del virus, ISGlobal pide rigor científico y fundamentos para realizar las pruebas clínicas.

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“Es un terrible error el que están cometiendo muchos gobiernos en la búsqueda de calmar a la población que reclama que se haga algo”, dice a SciDev.Net la epidemióloga, infectóloga y ex ministra de Salud de Perú, Patricia García. Según SciDev.Net (Science and Development Network), el uso de estos medicamentos sin sustento científico está creando “falsas esperanzas” en la región, que actualmente comienza a atravesar el momento más difícil de la pandemia en lo que va del año.

Sin embargo, en países como Colombia algunos gobernantes locales están pidiendo que se formalice el uso de este medicamento y han logrado aprobación parcial por parte del ministerio de Salud. En el caso de este país, se comenzó a llevar a cabo un estudio en el departamento de Valle del Cauca, el único permitido para utilizarlo, y suministrarán algunas dosis para evaluar si puede funcionar.

Intoxicaciones por desinfectante

Mientras esto sucede, se ha incrementado la automedicación en los hogares y lo que más preocupa al personal de la salud, además de la utilización de los medicamentos ya mencionados sin supervisión médica, es la ingestión de otros productos tóxicos como desinfectantes. 

Esto ya había sido noticia meses atrás cuando el presidente Donald Trump sugirió inyectarse cloro y otros desinfectantes para prevenir y tratar el virus. En ese momento, cientos de personas se intoxicaron en Estados Unidos y empresas como Clorox, Lysol y Tide salieron a decir que ninguno de sus productos debía ser consumido ni administrado de ninguna forma en el cuerpo.

Esta vez es en Colombia donde se han reportado casos de intoxicación por haber ingerido desinfectantes como medida para combatir el virus. Según los datos del Instituto Nacional de Salud reportados en El Tiempo, “en el primer semestre de este año se han presentado 544 casos de intoxicación por hipoclorito (38,6 por ciento), le siguen sustancias como desinfectantes y detergentes con 106 casos que representan el 12,24 por ciento”.