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Las víctimas de las deportaciones de migrantes venezolanos

Una nueva tragedia de balseros venezolanos genera una campaña de luto nacional y un rechazo a las deportaciones en el mar de autoridades trinitarias.

Migrantes venezolanos caminando por la frontera con Colombia

Los migrantes han tenido que sortear el hambre, las redes de trata, la violencia de grupos armados, e incluso atravesar la cordillera andina. / Foto: Reuters

LatinAmerican Post | Miguel Denis

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Read in english: The victims of the deportations of Venezuelan migrants

Desde el año 2015 millones de venezolanos empezaron un proceso de emigración en busca mejores condiciones de vida y trabajo. La migración empezó por las vías regulares (en avión o transporte terrestre), pero a medida que avanzaba la precarización del país, la migración empezó a tener el ritmo de una huida. Según los datos de la ACNUR, a finales del 2015 había 695.000 migrantes, mientras que para el año 2019, ya eran más de 4 millones. Los migrantes venezolanos han aparecido frecuentemente en los medios de comunicación latinoamericanos, por los grupos de caminantes que iban desde la frontera colombo-venezolana hacia diferentes destinos, llegando incluso hasta el Perú.

Los migrantes han tenido que sortear el hambre, las redes de trata, la violencia de grupos armados, e incluso atravesar la cordillera andina (como hace 200 años lo llegó a hacer el ejército de llaneros de la gesta independentista, ahora un contexto muy distinto) como protagonistas de un drama humanitario que ya suma varios años. Para el año 2019 la ONU anunciaba que los venezolanos encabezaban la lista de muertes de migrantes, con un total de 514 personas fallecidas, revelando un incremente del 33% en comparación al año anterior, estas cifras expresan las condiciones de extrema vulnerabilidad con las que muchas personas deciden buscar un mejor futuro, desplazándose a países vecinos. El páramo de Berlín en Colombia es uno de los lugares que ha visto pasar la tragedia de los caminantes venezolanos, en febrero del año 2020 una familia vio morir a su bebé de dos meses de edad en sus brazos, mientras intentaba llegar a un centro de salud.

Pero la vía terrestre no es el único camino de la migración, en las costas venezolanas han surgido rutas marítimas hacia islas y países cercanos en el Caribe. En las costas orientales, fundamentalmente desde la región de la península de Paria en el Estado Sucre, se ha generado un circuito migratorio hacia Trinidad y Tobago, a la par que ha crecido un comercio ilegal y redes de trata de personas.

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El drama de los balseros

En esta región, el drama humanitario tiene el rostro de balseros que salen de las costas de Paria para intentar llegar a Trinidad sin que sean percibidos por las autoridades migratorias. Durante el 2020, se han registrado varios casos en donde autoridades trinitarias impiden la llegada de los venezolanos, forzando la vuelta de las embarcaciones, sin condiciones que garanticen la vida y la seguridad de las mismas. Se conoció públicamente el caso de una embarcación con 27 venezolanos entre ellos 16 niños –sin sus padres- que estuvieron navegando a la deriva, sin gasolina ni alimentos durante 48 de horas, después de que fueron deportados cuando intentaban llegar a la isla. Según un reportaje de la BBC al respecto, la deportación de venezolanos desde Trinidad empezó en el año 2018.

El 12 de diciembre del 2020 la guardia costera venezolana encontró los cuerpos en 19 personas (entre ellos niños) que flotaban a 6.3 MN de las costas de Paria. Se trata de una embarcación que luego de ser devuelta por las autoridades trinitarias, termina en una tragedia fatal, días después la cifra ascendía por encima de las 20 personas fallecidas. En un reportaje del diario El País, se indica que la Organización Internacional para las Migraciones lleva el registro de un centenar de venezolanos que han desaparecido en el Caribe producto de la migración. También destacan el papel de redes de trata de personas que funcionan con la complicidad de miembros de las autoridades venezolanas y de países vecinos, quienes han aprovechado la desesperación de las personas que deciden intentar buscar un futuro atravesando la marea. Estas cifras se contrastan con la crisis migratoria en el Mediterráneo, en donde han desaparecido o muerto casi 1.000 personas en lo que va del año 2020. La migración por mar representa uno de los riesgos más grandes en los desplazamientos humanos que se dan de manera ilegal, o forzados por las condiciones económicas y sociales. 

 

Las autoridades trinitarias han rechazado las acusaciones de organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales que condenan las deportaciones en el mar, incluso han considerado la migración venezolana como un “asalto”, confirmando la continuación de su política de deportaciones y culpando a las redes de ilegales de trata de personas de la grave situación. Por otro lado defensores de derechos humanos han criticado la ejecución de deportaciones sin garantías ni embarcaciones seguras, ni alguna consideración por la emergencia humanitaria que atraviesa el país suramericano, incluso en tiempos de pandemia.