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Así avanza la creación de vacunas contra la COVID-19 en Latinoamérica

Países como Cuba, México y Argentina están en búsqueda de la creación y aprobación de vacunas propias contra la COVID-19.

Envase de vacuna contra el COVID-19

Países latinoamericanos están tras de la vacuna propia que permiten una independencia de Europa y Estados Unidos en sus planes de vacunación. Foto: Rawpixel

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez Hernández

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Read in english: This is how the creation of vaccines against COVID-19 in Latin America progresses

De acuerdo con el portal especializado Statista, para el 29 de marzo eran más de 300 las candidatas a vacunas contra la COVID-19 las que se habían registrado en todo el planeta. De estas, al menos doce ya habían superado la tercera fase clínica, por lo que se había aprobado su uso en humanos.

Como era de esperarse, países europeos, China y Estados Unidos fueron los que tomaron ventaja en la carrera por la obtención de una vacuna. Biológicos como los de Pfizer (Estados Unidos), Sinovac (China), AstraZeneca (Reino Unido) y Sputnik V (Rusia), han sido los más populares a escala mundial. Con su inoculación, la esperanza de llegar al principio del fin de la pandemia era ya una realidad.

Sin embargo, aunque no son las más notables, también hay candidatas a vacunas nacidas en el seno latinoamericano, con países como Cuba, México y Argentina a la cabeza de esta investigación científica en nuestro continente.

Cuba, la ‘pequeña gigante’ de Latinoamérica

En la pequeña isla ubicada en el corazón del Caribe, ya se trata como un triunfo la investigación paralela de cinco candidatas a vacuna contra la COVID-19, dos de ellas ya en fase 3 de los ensayos clínicos necesarios para avalar su uso en masa.

Soberana 02 y Abdala son los nombres de los biológicos que más ilusión han causado entre los cubanos, siendo la primera la más esperada y la que mayor opción tiene de ver la luz mundial pronto.

Según El País, de España, de seguir por el camino que ha decidido recorrer el Gobierno comunista en Cuba, antes de finalizar junio o julio ,este país ya contaría con la autorización de la Agencia Nacional Reguladora de Cuba para su distribución generalizada en la isla.

Ahora bien, para el Gobierno cubano es de suma importancia no reducir el uso de sus vacunas a su territorio, sino tocar tierras extranjeras con ellas. Por esto, ha echado mano de sus aliados internacionales para probar en sus países, por ejemplo, la Soberana 02.

Así lo informó hace algunos días Infobae, asegurando que Cuba tiene un trato con Irán para experimentar con unos 24 mil voluntarios su vacuna contra la COVID-19. El ensayo clínico, que hace parte de la tercera fase, habría iniciado el 26 de abril. De esta forma, los cubanos esperan dar el primer paso para que su biológico se convierta en el primero generado netamente en Latinoamérica en contra del SARS-CoV-2.

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México, la promesa del ‘norte’ latinoamericano

El caso de México, aunque aún novato en relación con Cuba, es también una opción viable y esperanzadora para la región. 

Al finalizar el mes de marzo, los investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en colaboración con sus colegas de los Laboratorios Alpharma, ya habían entrado en una fase preclínica de su candidata a vacuna, con varios resultados “interesantes” al experimentar con ratones y cerdos.

"El candidato vacunal formulado para uso humano fue probado en ratones, en los que indujo una respuesta potente de alto nivel de anticuerpos que son neutralizantes; es decir, son capaces de inhibir la entrada del virus a la célula”, explicó la investigadora en jefe, la bioquímica e inmunóloga Edda Sciutto, en conversación con la BBC.

Por supuesto, este tipo de resultados que demuestran la eficacia de la vacuna (no la efectividad), representan un ápice de ilusión para el equipo mexicano a cargo de la investigación. 

De seguir así, Sciutto espera “que en mayo se puedan empezar los ensayos en personas y que en el curso de este año podamos tener una versión de vacuna mexicana, si salen los resultados que esperamos”.

No obstante, aún no se habla de una posible comercialización de esta candidata a vacuna. El objetivo de este proyecto, según sus creadores, es “tener vacunas nacionales” para no depender de laboratorios extranjeros en la ejecución del plan de vacunación en México.

Argentina, el innovador del sur

En el sur del continente, Brasil cuenta con un programa científico avanzado en busca de una vacuna contra la COVID-19, y se puede considerar como el competidor más fuerte de Cuba en la región.

No obstante, resaltar el papel de Argentina en esta parte de América es relevante, teniendo en cuenta que este país tiene una apuesta innovadora en la forma de suministrar el biológico a la población.

El equipo argentino que busca esta hazaña está liderado por científicos de la Universidad de La Plata, que no solo intentan que Argentina genere su propia vacuna, sino también su propia forma de ofrecerla al público.

“En el caso particular de una vacuna para COVID-19 se diseñó una estrategia vacunal basada en el empleo de nanopartículas con fracciones proteicas provenientes del SARS-CoV-2 […] que en un principio será empleado en una vacuna sistémica, pero también se está evaluando desarrollar vacunas mucosales”, adelantó el investigador del Instituto de Estudios Inmunológicos y Fisiopatalógicos, Guillermo Docena, según declaraciones recogidas por la universidad argentina.

La Sociedad Británica para la Inmunología (BSI por sus siglas en inglés), explica que la vacunación mucosal no es otra cosa que la aplicación de la sustancia en los tejidos mucosos del cuerpo, ya sea por vía nasal u oral.

“Las vacunas que inducen inmunidad en las mucosas implican la administración de antígenos en uno o más sitios, lo que puede inducir respuestas inmunitarias en el lugar de administración, otros sitios mucosos o a distancia (sistémicos)”, enseña la BSI.

De esta manera, Argentina está en la búsqueda de crear una alternativa de vacuna que apoye al control temprano de la infección por COVID-19, además de que pueda eliminar la necesidad de la inyección para el suministro de la dosis.

Por ahora, esta investigación se encuentra en una fase preclínica, que se analizará durante este 2021, en busca de resultados favorables que permitan pasar a fases clínicas al inicio de 2022.

Así, con esta candidata se busca afrontar las posibles mutaciones del virus en la región y colaborar de forma óptima en la inmunidad contra este.