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Bélgica descubrió como poner a trabajar a los políticos

"The flemish scrollers" es una idea de cómo podrían ponerse límites a los malos hábitos de los parlamentarios.

Imagen del proyecto The Flemish Scroller

La inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados, por lo que las posibilidades para su uso también. Foto: TW-FlemishScroller

LatiAmerican Post | Luis Angel Hernández Liborio

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Read in english: Belgium Figured Out How To Stop Lazy Politicians

La inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados, por lo que las posibilidades para su uso también aumentan. Sin embargo, la tecnología puede utilizarse de forma negativa, un peligro latente también para la inteligencia artificial. Por ello el artista belga Dries Depoorter ha presentado en su trabajo más reciente una crítica a los riesgos de esta tecnología y al mismo tiempo una especie de protesta hacia los legisladores de su país con el proyecto The flemish scrollers, con el que busca crear conciencia sobre los límites del uso de la inteligencia artificial.

The flemish scrollers

Scroll es una palabra inglesa que literalmente significa desplazar, pero específicamente en el mundo de los celulares y las redes sociales se refiere al movimiento que las personas hacen con el dedo para deslizar y moverse sobre la pantalla. A estas personas se refiere el proyecto artístico: The flemish scrollers, del artista belga Dries Depoorter, en él analiza las transmisiones del Parlamento flamenco mediante el uso de inteligencia artificial y reconocimiento facial. La tecnología busca legisladores que estén distraídos o utilizando el celular, en cuanto detecta a alguno de ellos en esta situación se hace una captura de pantalla y se publica un tuit etiquetándolo, de acuerdo con la página del proyecto.

El artista buscaba denunciar lo invasivo de la tecnología de reconocimiento facial, no precisamente evidenciar a los legisladores. Sin embargo el éxito del proyecto ha sido por lo segundo, por lo que a final de cuentas ha cumplido parte de su cometido, que es hacer reflexionar a las personas sobre el poder de la inteligencia artificial y el reconocimiento facial, además de los peligros que conlleva. Mientras tanto, en los tuits de The flemish scrollers pueden leerse comentarios de personas de todo el mundo que desearían tener esta tecnología para los legisladores de sus países.

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¿Funcionaría la IA contra los impopulares legisladores latinoamericanos?

Para nada es un secreto lo impopulares que son los políticos latinoamericanos en general, sobre todo los legisladores, por sus altos sueldos, bonos, gastos excesivos, corrupción y hasta por su comportamiento en las sesiones de los congresos donde suelen ser captados durmiendo, en el celular e incluso, ausentes. La tecnología utilizada por Depoorter podría ser utilizada directamente en Latinoamérica, toda vez que los diferentes congresos de la región tienen disponibles las transmisiones de sus sesiones a través de canales de televisión e internet. No obstante, la ciudadanía y las autoridades tendrían que valorar cuál sería la sanción ideal para los legisladores que incurran en malos hábitos, más allá de un llamado de atención en redes sociales.

Los sueldos de los legisladores en Latinoamérica suelen ser altos, por ejemplo en Chile ganan mensualmente $9 400, en Colombia $9 000 y en México $3 700, en todos los casos las cifras se refieren a dólares y no incluyen otros conceptos como los bonos de Navidad. Sin embargo, en general las sanciones por inasistencias injustificadas son mínimas o nulas, y en cuanto a distracciones en las sesiones no existe ninguna. ¿De qué forma sancionar a un legislador que se ha quedado dormido en pleno congreso? La tecnología permite tener registro de estos hábitos, pero al mismo tiempo no da ninguna herramienta para sancionar más allá de la exhibición de quien incurre en estas prácticas.

Por lo tanto, el orwelliano "Big Brother legislativo" que propone Depoorter es un ejercicio interesante, pero para el caso latinoamericano carecería de las herramientas sancionadoras necesarias para que fuera exitoso. Si fuera posible ligar la vigilancia de los legisladores con sanciones ejemplares sería un caso totalmente distinto, ya que la simple exhibición en redes sociales parece no generar ningún impacto en personajes acostumbrados a una imagen negativa en la opinión pública. 

Herramientas actuales

Las encuestas de opinión y los observatorios ciudadanos son las mejores referencias actuales para monitorear el comportamiento de las diferentes estructuras de los gobiernos, incluidos los legisladores, el problema es que al igual que The flemish scrollers sólo sirven como referencia, más no como una prueba para emitir una sanción. Proyectos como Legislatina, Latinobarómetro, Barómetro de las Américas, etc. nos dan indicadores sobre el funcionamiento de los congresos y la percepción pública sobre ellos, por ejemplo en 2018 el proyecto Congreso visible de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Los Andes dio referencia de la caída de la confianza de los colombianos en su congreso, con cifras de entre 18% en ciudades como Bogotá, hasta 30% en promedio en la región del Pacífico. Por el momento, la única herramienta que el ciudadano tiene es su voto, para "castigar" o "premiar" a quienes desean obtener un cargo público. Es posible que en el futuro tecnologías como el reconocimiento facial, la inteligencia artificial o el big data puedan funcionar para mejorar el trabajo legislativo, siempre y cuando sus resultados tengan consecuencia sobre los congresistas.