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¿Hacia dónde van los diálogos entre el chavismo y la oposición venezolana?

Maduro muestra disposición a dialogar con la oposición, ¿podría ser esta la negociación definitiva?.

Nicolás Maduro y Juan Guaidó.

La posición política nacional e internacional de Nicolás Maduro se vuelve cada vez más precaria, el apoyo de sus aliados internacionales sólo le da algo de oxígeno, pero el presidente (y el país) necesitan una solución definitiva. Fotos: kremlin.ru, Foto oficial de la Casa Blanca

LatiAmerican Post | Luis Angel Hernández Liborio

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Read in english: How are the dialogues between Chavismo and the Venezuelan opposition going?

La posición política nacional e internacional de Nicolás Maduro se vuelve cada vez más precaria, el apoyo de sus aliados internacionales sólo le da algo de oxígeno, pero el presidente (y el país) necesitan una solución definitiva. Con el tiempo Maduro se ha mostrado dispuesto a negociar, tras diversos fracasos el mandatario venezolano habló sobre la posibilidad de dialogar en México con la oposición. Con un Maduro presionado en varios frentes, se abre una oportunidad para la oposición de tener un acercamiento serio.

¿Qué esperar de Nicolás Maduro y Juan Guaidó?

Los nuevos diálogos aún no tienen forma, el presidente Maduro abrió la puerta. Sin embargo, falta un largo camino para que sean una realidad. Para empezar, la oposición se encuentra fragmentada, el desgaste político del "presidente interino", Juan Guaidó, ha roto con la unidad que tuvo en 2019. Aunque podría parecer una ventaja para Maduro, también le agrega una dificultad, pues deberá dialogar con los diferentes frentes de la oposición si esta no recupera la unidad.

El mandatario afirmó en la televisión estatal que espera respuesta de la oposición, su punto de partida es claro, busca que se levanten las sanciones internacionales sobre Venezuela y su gobierno, además de que se respete el proceso electoral de noviembre, en el que los opositores pueden participar libremente, al menos desde el discurso de Maduro. Guaidó por su parte ha impulsado el Acuerdo de Salvación Nacional, un movimiento que tiene “el compromiso de luchar hasta lograr la segunda Independencia de Venezuela”, de acuerdo con sus propias palabras recogidas por la Asamblea Nacional.

El acuerdo tiene cuatro puntos principales de acuerdo a un video publicado en su cuenta de Twitter: Elecciones libres y justas, entrada de ayuda humanitaria al país, garantías democráticas y transición con apoyo de la comunidad internacional. Guaidó resalta que desconfía de la disposición del régimen (como él lo llama) a negociar, pues considera que es una distracción similar a las utilizadas en diálogos anteriores. La mira de Maduro y de Guaidó está en las elecciones de noviembre, que podrían definir el rumbo que tomará Venezuela. Para evitar que se repita el fracaso de otros diálogos, Guaidó afirma que se requiere de la comunidad internacional como parte integral de un acuerdo.

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La presión internacional

La oposición y el chavismo han tenido constantes negociaciones, especialmente desde que Maduro se encuentra en el poder. La crisis económica agudizada ha generado presión sobre su gobierno que ha levantado protestas. En la comunidad internacional no ha pasado desapercibido, la migración venezolana se ha visto por toda América, por lo que se ha creado una división entre quienes apoyan al gobierno de Maduro y quienes reconocen a Juan Guaidó como presidente interino del país. Bolivia, Perú, México, Argentina, Cuba, Nicaragua, Rusia, Corea del Norte, Irán y China apoyan al gobierno de Maduro. Mientras que Ecuador, Chile, Estados Unidos, Colombia y la Unión Europea pueden contarse entre los que apoyan a Guaidó. Esta división no es fija, los cambios de gobierno en cada país pueden modificar estos apoyos como ocurrió en Bolivia, México, Argentina, Perú y Brasil. 

Sin embargo, las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea sí han sido más notorias. Así, la pandemia, la inflación, la crisis humanitaria y económica, el éxodo venezolano y las acusaciones de represión han debilitado la posición del gobierno. Si en algo coincidían Trump y Biden era en su política hacia Venezuela, el actual presidente estadounidense apoya la posición de Guaidó de llevar al país hacia elecciones libres en el marco de observancia de la comunidad internacional.

También, Biden ha extendido la Orden Ejecutiva 13692 del gobierno de Obama, que incluyen sanciones a Venezuela, para ejercer mayor presión y obligarlo a negociar. La verdadera pregunta es si Maduro está dispuesto realmente a negociar su posición como gobernante o si sólo busca tiempo para buscar alguna salida que le permita perpetuarse. Por lo pronto, Juan González, el representante del gobierno de Biden para la negociación, ha comenzado a coordinar con la oposición la agenda que llevarán, incluyendo lo que podrían o no ceder y los plazos determinados para que el acuerdo funcione.

Los fracasos en las negociaciones anteriores

Maduro ya se ha mostrado accesible para negociar en el pasado, como dejan constancia los diálogos llevados a cabo en República Dominicana entre 2016 y 2018, Noruega en mayo de 2019, donde ambas partes tuvieron representación sin llegar a un acuerdo. Dos rondas de negociaciones se llevaron a cabo. Sin embargo, la tercera se rompió debido a la muerte de Rafael Acosta Arévalo, militar acusado de conspiración para llevar a cabo un golpe de Estado, lo que generó protestas como la de Federica Mogherini, entonces Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores. Posteriormente las negociaciones continuaron en Barbados en julio de 2019, pero ahora quien se retiró fue el gobierno de Maduro como protesta a las sanciones de los Estados Unidos. 

México como sede de estas nuevas negociaciones es llamativa. El Gobierno de AMLO es aliado de Nicolás Maduro a través de López Obrador, quien a su vez se ofreció en 2019 como mediador del conflicto en Venezuela y en Nicaragua. El presidente mexicano confía en la tradición diplomática de su país como mediador en América Latina, por ejemplo con la firma de los Acuerdos de Paz de Chapultepec que terminaron con el conflicto salvadoreño o los Tratados de Tlatelolco que significaron la desnuclearización de la región.