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Opinión: terceras dosis de vacunas van en contra de los países pobres

Europa confirmó la semana pasada que adelantará su proceso de vacunar con la tercera dosis a su población mientras hay países que siguen mendigando las primeras.

Mujer recibiendo una vacuna en su brazo

Lo que Latinoamérica, África y Asia necesitan es dignidad, que se cumplan con los planes de COVAX, con la repartición equitativa de dosis en todo el mundo y que dejen de utilizar esta pandemia como método de propaganda. Foto: Pexels

LatiAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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La OMS y las Naciones Unidas habían pedido a varios países industrializados y que avanzan rápidamente en la inoculación a su población contra el coronavirus, que retrasaran esta medida por unos meses para así poder suplir con vacunas a varios países. De acuerdo a la plataforma Our World In Data, países como Canadá y España, ya tienen a más del 70% de su población, con, por lo menos una dosis, mientras que Afganistán, ni siquiera alcanza a un 1% el total de vacunados con las dos dosis. Es por esto que las instituciones internacionales pidieron repartir mejor las siguientes dosis en el mundo.

Pero, ya por lo menos Alemania, Francia, Estados Unidos e Israel (a los que se le pueden sumar más naciones), dieron caso omiso al llamado y anunciaron que para otoño, reforzarán a su población con terceras dosis.

Falta de altruismo

Muchos dirán que ya países como Estados Unidos o China han provisto de millones de donaciones para países del mundo. Pero no necesitamos limosnas. Lo que Latinoamérica, África y Asia necesitan es dignidad, que se cumplan con los planes de COVAX, con la repartición equitativa de dosis en todo el mundo y que dejen de utilizar esta pandemia como método de propaganda.

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Dejen de presionar a los laboratorios para que ustedes reciban las vacunas de forma preferencial. De esta forma, ningún país necesitará de donaciones y todos podremos avanzar en conjunto para un sistema más justo.

Liderazgo mundial

La pandemia nos ha dejado varias cosas claras: el sistema económico y sanitario global es muy frágil; la globalización facilita las pandemias, y no hay ningún liderato global. Acá ningún país demostró verdadero liderazgo para conseguir salir juntos adelante, los principales líderes se preocuparon por su política interna y solo buscaron ganar elecciones y no en la salud de los seres humanos.

Sigue valiendo más las vidas de los europeos o norteamericanos, que la vida de los africanos. Y el discurso de la fraternidad humana, quedó demostrado, una vez más, que es solo eso: un discurso.

Riesgos biológicos

Lo más grave de todo esto, es que los países industrializados se podrían estar dando un tiro en el pie. Ha sido bastante evidente y clara la evidencia médica que indica que vacunar completamente a una población mientras otros países reina la transmisión, puede ser perjudicial para ambos.

Las posibilidades de crear nuevas variantes, cada vez más fuertes, más fáciles de transmitir y con riesgo a ser inmunes a las vacunas son altas. Si no hay una campaña mundial de vacunación y se reducen los índices de transmisión y de mortalidad en todo el planeta, podemos estar lejos de una verdadera solución.

Entonces, en lugar de avanzar en terceras dosis a países con grandes cantidades de negacionistas y que no cumplen con medidas de prevención, se deberían avanzar en políticas educativas para aumentar la vacunación entre estas personas y en disminuir los contagios. Es momento de que se enseñe a que debemos continuar con el uso de máscaras y dejar de politizar esta pandemia.