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¿América Latina está atravesando una crisis educacional?

¿Hay una crisis educacional en América Latina? Muchos alumnos argumentan no estar aprendiendo nada en clase.

Niños en escuela

América Latina está padeciendo varios problemas a nivel político. Lo vemos en la caída de la actividad productiva, la inflación y los problemas de salud derivados a raíz de la pandemia. Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Ariel Cipolla

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América Latina está padeciendo varios problemas a nivel político. Lo vemos en la caída de la actividad productiva, la inflación y los problemas de salud derivados a raíz de la pandemia. No obstante, desde un primer momento se supo que un eslabón quedaría muy debilitado: la educación. De acuerdo con un relevamiento de la UNESCO, un 70% de los alumnos de todos los años escolares han sufrido distintos retrasos en el ciclo lectivo pandémico.  Según el propio informe, la pandemia generó el cierre de varias escuelas y centros educativos de toda América Latina, lo cual afectó a unos 166 millones de estudiantes. Por esta razón, nuestra región pueda estar atravesando una crisis educacional sin precedentes. Veamos por qué.

La crisis educacional de América Latina

La llegada de la pandemia provocó cambios en los sistemas de educación. Rápidamente, todos los estados tuvieron que hacer esfuerzos para apostar por las clases virtuales. Esto significaba un gran desafío, ya que las regiones más pobres de América Latina no contaban con los recursos para acceder a la digitalización de las clases y los contenidos.

Por ejemplo, en México hay aproximadamente 30 millones de estudiantes. Sin embargo, se calcula que el 25% de los alumnos correspondientes a todas las etapas educativas (entre los 7 y 17 años) no tienen acceso a Internet. Es decir, todos esos se encontraban en dificultades para continuar la formación.

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De la misma manera, Argentina tiene cifras similares. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) comentó que el 32% de los hogares del país no tienen computadoras. Lo mismo sucede con el acceso a Internet. Por ejemplo, algunas provincias cuentan con una tasa de acceso realmente bajo. Entre ellas, destacan Formosa (32%), San Juan (36%) y Santa Cruz (37%).

Esta situación provoca que, desde la perspectiva del Banco Mundial, muchos niños no querrán regresar a las clases. Básicamente, porque se está criando una generación de niños con una desigualdad muy amplia en el acceso a los contenidos mínimos, lo cual genera que algunos hayan perdido meses e incluso años de educación.

Sin embargo, el problema no radica únicamente en la desigualdad de acceso. De acuerdo con la empresa de educación Kumon, 7 de cada 10 alumnos latinoamericanos que pueden acceder a las clases perciben que la modalidad virtual generó una reducción del nivel académico, es decir, desde una óptica de la asimilación de contenidos y las explicaciones docentes.

Por ejemplo, el 98% de los niños en edad preescolar necesita que los adultos lo asistan en las tareas, pues la falta del aula presencial constante genera dificultades para el aprendizaje. Especialmente, la asignatura que parece representar un reto mayor es la de Matemáticas, con un 56% de niños descontentos con esta materia.

???? América Latina enfrenta una crisis educativa por #COVID19.

Según @UNICEF, la región sufrió más cierres escolares que cualquier otra parte en el ????.

En ????????, 1.8 millones de niños y jóvenes abandonaron su educación este año debido a la pandemia o por dificultades económicas.

— Lila Abed (@lilaabed) June 26, 2021

Incluso en aquellos países que han regresado a las clases presenciales, la diferencia educativa se ha visto presente. Por ejemplo, los niños que pudieron aprovechar la educación virtual se sienten más preparados que los que padecían de problemas de conectividad, algo que profundizó la desigualdad de nivel escolar entre los propios alumnos.

Si la situación no cambia, un porcentaje muy alto de niños de 10 años podrían ser incapaces de comprender un texto sencillo. Según el Banco Mundial, la tasa actual se estipula en un 51%, pero en un futuro podría ser de casi el 63%. Esto se traduce en unos 7,6 millones de niños más que serán considerados de “aprendizajes pobres”.

La clave parece estar en que los estados no escatimen esfuerzos en la educación. No solo se trata de brindar herramientas y recursos públicos para aquellos alumnos que no pueden conectarse a las clases, sino también perfeccionar un sistema que no estaba preparado para este momento. De esto dependerá la oportunidad de que América Latina supere esta crisis educacional.