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¿Se acerca el fin de la COVID-19?

Científicos de Pfizer, AstraZeneca y Moderna proyectan que para el 2022 la pandemia habrá terminado. Sin embargo, no será el fin de la COVID-19 ¿Qué se puede esperar de esta enfermedad en los próximos meses? En este artículo te explicaremos cuáles son las proyecciones.

Persona usando un traje de bioseguridad

Diversos expertos han señalado que el fin de la COVID-19, como pandemia, podría llegar a mediados del 2022. Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramirez Ramos

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Diversos expertos han señalado que el fin de la COVID-19, como pandemia, podría llegar a mediados del 2022.  Esto llena de esperanza a la humanidad, no obstante, la vuelta a la normalidad trae grandes desafíos en diversas áreas. Además, si algo ha dejado claro este virus es la imprevisibilidad en su comportamiento y secuelas. Por esto aún no se puede cantar victoria y es necesario mantener medidas de bioseguridad y avanzar en la vacunación.

Aunque las aspiraciones de los expertos señalan la esperanza del fin de la pandemia para el otro año, hay factores que ponen en riesgo esta predicción. La aparición de nuevas variantes es uno de los principales obstáculos. Es por ello que los científicos insisten en la necesidad de lograr altos porcentajes de inmunización en todos los países. De lo contrario, las posibilidades de que aparezcan nuevas variantes, con mayor viralidad, son más altas. 

Stéphane Bancel, director ejecutivo de Moderna,  aseguró en una entrevista con el medio suizo Neue zürcher zeitung  que con el ritmo de producción de las vacunas, para el 2022 ya deberían haber las dosis suficientes para vacunar a toda la humanidad. Con la inmunización de la mayoría de la población, lo más probable es que la COVID-19 se vuelva una enfermedad endémica o estacionaria.“De esta forma acabaremos en una situación similar a la de la gripe. Puede vacunarse y tener un buen invierno. O no lo hace y corre el riesgo de enfermarse y posiblemente incluso terminar en el hospital”, indicó Bancel.

Además, el director de Moderna agregó que es ideal desarrollar una vacuna que proteja contra los virus respiratorios. Al respecto, Bancel aseguró que una vacuna contra el coronavirus y la gripe debería ser posible en 2023: “comenzaremos el estudio clínico para esta vacuna combinada antes de finales de este año”.

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Otro tema que ha estado en el centro de la discusión sobre el fin de la pandemia es la aplicación de dosis de refuerzo. Recientemente, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó el uso de emergencia de la vacuna de Pfizer-BioNTech para permitir el uso de una dosis de refuerzo para los grupos poblacionales con más riesgo 6 meses después de la segunda dosis.

No obstante, la preocupación mundial es que esta medida genere mayor desigualdad, pues los países ricos podrían acaparar las vacunas para poner los refuerzos a su población, mientras que los países del sur global, que han tenido más dificultades para acceder a las vacunas, no habrían acabado aún la inmunización de su gente.

Al respecto, el CEO de Pfizer, Albert Bourla, indicó, en entrevista con ABC NEWS que para la compañía es posible proveer tanto vacunas de refuerzo como dosis para las personas que aún no han sido vacunadas. Asimismo, indicó que el próximo año se podrá regresar a la “normalidad”. No obstante, prevé que la vacunación anual contra esta enfermedad será la norma a partir de los próximos años

 

 

¿Cuáles son los desafíos para la humanidad para poner fin a la pandemia?

El 22 de septiembre se llevó a cabo el Global COVID-⁠19 Summit, convocado por el presidente Joe Biden, en el que se hizo un llamado a los líderes estatales y del sector privado para que establezcan como prioridad en sus agendas el objetivo de poner final a la pandemia de COVID-19 en el 2022. En el evento se destacó la necesidad de reconstruir unas políticas sanitarias mundiales que permitan una mayor seguridad y ayuden a prevenir o enfrentar adecuadamente futuras pandemias.

Sin embargo, las medidas sanitarias no son lo único a considerar. Uno de los efectos más graves de la pandemia, además de los miles de muertos y la crisis de salud, es su fuerte impacto en la economía, que además ha desencadenado crisis sociales. Por ejemplo, con los migrantes o la desigualdad en Latinoamérica. De igual forma, el daño al medio ambiente y la aceleración del cambio climático deben ser prioridades en las agendas globales.

Según conclusiones del Panel Independiente de Alto Nivel de la Presidencia del G20, es necesario que se cree un Fondo de Intermediarios Financieros (FIF) para trabajar por la Seguridad Sanitaria Global. Estados Unidos ya ha destinado 250 millones de dólares para este fin y ha solicitado al congreso 850 millones más. Los líderes mundiales aseguran que este fondo será fundamental para que los países desarrollen sus capacidades para prevenir, detectar y mitigar las amenazas a la salud. No obstante, el gran desafío es que las brechas entre los países ricos y pobres disminuyan. 

Más allá de lograr el fin de la pandemia, es necesario que las autoridades mundiales se enfoquen en impulsar medidas que permitan a las poblaciones superar la crisis que ha dejado la pandemia a través de políticas económicas, sociales y ambientales