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¿Cómo ha respondido Centroamérica y el Caribe al cambio climático?

¿Cómo puede la región aprender de los países que le están apostando al medio ambiente? ¿Qué iniciativas se están desarrollando en Centroamérica y el Caribe al cambio climático?.

Vista de un paisaje con lago

El cambio climático es una y por eso todos los países del mundo deben empezar a tomar decisiones certeras para contrarrestar los efectos que ya han producido estragos en diferentes lugares del planeta. Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Brandon Martínez Salazar

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El cambio climático es una realidad y por eso todos los países del mundo deben empezar a tomar decisiones certeras para contrarrestar los efectos que ya han causado estragos en diferentes lugares del planeta, así como minimizar el daño a la naturaleza y, a su vez, ofrecerles a las próximas generaciones un ambiente sano donde puedan vivir.

No hay que irse muy lejos para entender lo que ha pasado. Sólo basta con echar un vistazo a la región Latinoamericana para comprender qué tan cerca puede estar la humanidad de las consecuencias ecológicas que se pronostican a partir de la contaminación industrial. Sin embargo, así como podemos ver los casos en los que el cambio climático ha impactado a diferentes países también hay que tomar nota de las naciones que le están apostando a crear estrategias de sostenibilidad y mitigación.

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Diversos países de Centroamérica y el Caribe que ya han sentido los golpes de esta crisis con inundaciones y huracanes, como Guatemala, Honduras y Nicaragua, son un claro ejemplo de lo devastador que puede llegar a ser una contingencia ambiental si no existe un plan. Por eso es importante ver cómo se logra una verdadera política de descarbonización y cómo se implementan verdaderas alternativas para hacerle frente al problema.

 

¿Qué podemos aprender de la región?

En una reciente publicación titulada «Movilización de financiamiento climático: Experiencias y aprendizajes de proyectos IKI en Centroamérica y el Caribe» se evidencian los resultados positivos de las experiencias en la región con respecto al cambio climático y las oportunidades que países como Costa Rica, Salvador, Guatemala, Granada, Trinidad y Tobago, entre otros, han encontrado. Entre las buenas enseñanzas destaca el poder movilizar fondos en pro de los efectos que produce la crisis ambiental en la actualidad.

«Estamos orgullosos de presentar esta publicación, la cual recopila distintos esfuerzos realizados por proyectos financiados por la IKI en la región de Centroamérica y el Caribe, lo que permite obtener aprendizajes e identificar oportunidades para generar y fortalecer mecanismos de movilización de financiamiento climático», asegura Andreas Villar de la Cooperación alemana para el desarrollo GIZ.

En ese sentido, se resalta la urgencia de la implementación de estrategias a largo plazo, cuyas decisiones implican la intervención política y económica en el desarrollo de un mundo sostenible. De modo que, si se observa a los países vecinos, el continente y el mundo pueden tomar referencia para aplicar lo que se está haciendo allí y de la misma manera alcanzar las metas ambiciosas del Acuerdo de París.

Casos positivos en Centroamérica y el Caribe

Países de esta región han estado diseñando distintos tipos de iniciativas para transformar sus sociedades en relación con el impacto ambiental. Por ejemplo, Costa Rica implementó a través del proyecto Corredores Ecológicos una tarifa que promueve la responsabilidad del recurso hídrico. Se trata de un plan donde se unió al sector púbico con el privado para instaurar un cargo adicional a la prestación de los servicios de agua potable. De esa forma, la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos de Costa Rica puede añadir voluntariamente un valor agregado en el cobro del servicio con el fin de utilizar esos fondos para la protección del recurso hídrico.

Ahora bien, naciones como Belice, Granada, Jamaica, Santa Lucía y Trinidad y Tobago, establecieron un seguro que permite proteger los medios de vida. Esta póliza tiene como objetivo proporcionar un apoyo económico después de una eventualidad climática extrema. Gracias a esta alternativa, se ven beneficiados sectores como la agricultura, la pesca y el turismo; los cuales se ven más afectados financieramente cuando ocurre un huracán o inundación.

No obstante, otra práctica importante que se ha desarrollado es la Iniciativa 20x20, que consiste en tratar principalmente el tema de la degradación de la tierra y que tenía como fin proteger y componer cerca de 20 millones de hectáreas para el 2020. Entre tanto, este proyecto apoyaba acciones “match-making” de negocios que le enseñaba a los inversionistas de impacto qué oportunidades podían tener en sectores productivos relacionados a la restauración de tierras.

«Intercambiar conocimiento y profundizar sobre el funcionamiento del financiamiento climático se vuelve más relevante que nunca dentro de un contexto en el que nuestros países requieren soluciones verdes y factibles para recuperar las economías luego de la pandemia, al mismo tiempo que se sostienen o incrementan las ambiciones climáticas y ambientales», finaliza Villar, resaltando positivamente a Centroamérica y el Caribe en materia de cambio climático y de los que se puede aprender para enfrentar los retos del futuro.