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La contaminación lumínica amenaza a la salud y biodiversidad

Alteraciones en la orientación, las migraciones e incremento de la mortalidad son algunos de los riesgos de la contaminación lumínica para la fauna. Mientras tanto, en la salud humana se manifiesta en trastornos del sueño, generación de estrés y alteración del metabolismo.

Vista aerea de una ciudad en horas de la noche

Foto: Pexels

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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La contaminación lumínica desde hace algunos años se ha venido constituyendo como una amenaza en crecimiento para la vida silvestre y para la salud de los seres humanos. Aunque es uno de los tipos de contaminación de los que menos se habla, se estima que más del 80% de la población mundial, 99% en el caso de Europa y Norteamérica, vive bajo lo que se conoce como cielo iluminado, que se refiere al exceso de luces artificiales apuntando hacia él.

Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, UNESCO, hizo una declaración titulada "El Derecho a los cielos oscuros" en 2016, declarándolo como Patrimonio de la Humanidad. De acuerdo con la información encontrada en el "El Nuevo Atlas Mundial del Brillo del Cielo Artificial", Latinoamérica es una de las zonas del planeta con menor contaminación lumínica. No obstante, las grandes urbes no se escapan de los peligros del exceso de luz artificial.

Efectos de la contaminación lumínica en la biodiversidad

La Convención sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres, que ha estado reuniendo todo el año para evaluar la situación de dichas especies, ha señalado que la contaminación lumínica causa la muerte de millones de aves al año. "La oscuridad natural tiene un valor de conservación del mismo modo que el agua, el aire y el suelo limpios", indicó Amy Fraenkel, secretaria ejecutiva de dicha Convención.

De esta forma, la luz artificial hace que se alteren los ciclos naturales de oscuridad y luz. Por tal razón, las aves, tortugas e insectos, entre otras especies, se desorientan y terminan muriendo de forma prematura porque se convierten en presas, son atraídos hacia las ciudades, donde hay peligro para ellas, o no logran llegar a sus destinos de migración y quedan en situaciones desfavorables para su supervivencia. En cuanto a los insectos, es la mayor responsable de lo que se conoce como el apocalipsis de los insectos. Una investigación publicada en la Revista Science señala que existe el riesgo de que en las próximas décadas se extinga alrededor del 40%de los insectos del mundo.

Efectos de la contaminación lumínica en la salud

Aunque muchas veces no seamos conscientes del tema, al igual que los animales, los ciclos de luz y oscuridad tienen influencia en el funcionamiento del cuerpo humano. Los efectos más evidentes se producen en relación con los patrones del sueño, pues el cuerpo está preparado para dormir cuando hay oscuridad gracias a la producción de melatonina. Se trata de una hormona que regula los patrones de sueño y también es conocida como la hormona de la oscuridad. Junto con la serotonina, que también influye en el estado del ánimo, aseguran el descanso.

La secreción de la melatonina se regula por los cambios que se producen en la iluminación ambiental, liberándose en la oscuridad. No obstante, con la contaminación lumínica y el exceso de luces artificiales se puede inhibir la secreción de dicha hormona. Esto hace que hoy en día sean cada vez más comunes los trastornos del sueño, que pueden influir en otras situaciones como estrés, ansiedad, alteraciones en el metabolismo o depresión.

Por otra parte, el exceso de luz artificial tiene influencia en la fatiga visual y en la aparición de dolores de cabeza y migrañas. Además, también puede resultar perjudicial para la piel, pues los rayos que emite también pueden tener radiación UV. Por tal motivo, es recomendable usar protección solar incluso en interiores. 

Responsabilidad de las personas y gobiernos 

Pese a que los grandes focos de contaminación lumínica responden a las industrias y la iluminación pública, los ciudadanos también pueden tomar acciones para mitigar la contaminación lumínica. De hecho, el lema del Día Mundial de las Aves Migratorias, que se celebró el pasado 14 de mayo, tuvo como lema "Atenúa las luces para las aves en la noche”. En este sentido, apagar las luces en la noche y asegurarse de que estás tengan un diseño correcto, que apunten hacia el suelo y no hacia el cielo en exteriores son factores fundamentales.

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Sin embargo, es urgente que empresas y gobiernos locales se comprometan con la adecuación de iluminación de las ciudades, en función de generar la mínima contaminación lumínica posible. Al respecto, las Naciones Unidas señaló que los países que participan en la Convención sobre las Especies Migratorias de Animales Silvestres aprobaron unas directrices sobre la contaminación lumínica en las que se señalan recomendaciones para evaluar el impacto ambiental de los proyectos susceptibles de generar este tipo de contaminación. "Los proyectos deben tener en cuenta las principales fuentes de contaminación lumínica en un lugar determinado, las especies silvestres que probablemente se verán afectadas y los datos sobre la proximidad a hábitats importantes y rutas migratorias", indica. El año que viene se celebrará una nueva conferencia de dicha convención que busca establecer nuevas recomendaciones.