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El pañuelo verde: el feminismo latinoamericano cruzando fronteras

La reciente decisión de la Corte Suprema de Justicia en contra del fallo del derecho al aborto en Estados Unidos fue rechazada por miles de mujeres que salieron a las calles con un símbolo familiar para Latinoamérica: el pañuelo verde. Así es cómo el feminismo en Latinoamérica está impactando el mundo.

Mujer mostrand un pañuelo verde durante una ¿Movilización de mujeres

Foto: Wikimedia-Caro dilo

LatinAmerican Post | July Vanesa López Romero

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Read in english: The Green Scarf: Latin American Feminism Crossing Borders

A inicios de mayo, la Corte Suprema de Justicia reveló un proyecto de dictamen que busca anular el fallo de Roe v. Wade que sirve como precedente histórico para la protección del derecho al aborto en todo el país. El proyecto fue escrito por Samuel Alito, juez conservador, y de llegar a recibir firmas de la mayoría de magistrados el acceso al aborto se vería radicalmente afectado. Se cree que la opinión final podría publicarse en junio, pero mientras eso suceda el fallo sigue protegiendo el acceso al procedimiento. De llegar a prosperar el proyecto, los ciudadanos dependerían del estado en el que vivan para tener o no el derecho al aborto. 

Ante esta situación, en las últimas semanas mujeres y personas gestantes de todo el país han salido a protestar y exigir su derecho a decidir sobre sus cuerpos y su vida. En medio de esto, un símbolo familiar para nuestra región ha tomado protagonismo. Se trata del pañuelo verde, reconocido por ser un accesorio usado por las feministas en Latinoamérica para exigir la legalización del aborto.

La marea verde

El pañuelo verde nació en Argentina, en 2003, durante el Encuentro Nacional de Mujeres de Rosario. En ese momento el color morado era el que más se relacionaba con el movimiento feminista. Pero durante el Encuentro, en el que participaron integrantes de la Campaña Nacional del Aborto, el morado no fue el único color que usaron las militantes. Si bien hay varias versiones sobre el porqué de la elección del color verde, la más aceptada es que entonces en Argentina el color verde no estaba asociado a ningún partido o causa política, por lo que fue el escogido para simbolizar esta lucha. 

¿Y por qué un pañuelo? Bueno, pues hay que recordar que el 30 de abril de 1977 inició el movimiento Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, con el cual abuelas, madres, hermanas e hijas marcharon con pañuelos blancos en sus cabezas para buscar a los desaparecidos de la dictadura. Así, el pañuelo lleva la carga histórica del país sudamericano y honra las luchas encabezadas por mujeres. 

Fue en 2018 que, gracias a las redes sociales, y al trabajo y apoyo de otras feministas latinoamericanas, el pañuelo verde se notó más allá que en Argentina, siempre acompañado de la premisa "Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir". Ese fue el inicio de la marea verde, que llegó a México, Chile, Colombia y Brasil. La exigencia del derecho al aborto hizo noticia alrededor del mundo cuando tras años de lucha estos países comenzaron a hacer realidad proyectos de ley que lo legalizarían.

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En enero del 2021 se hizo ley en Argentina y en febrero del 2022 en Colombia. Esta fue la demostración de que la lucha feminista latinoamericana está dando resultados. Tanto así que está siendo de ejemplo para otros países. Hoy en Estados Unidos, ante la amenaza que se vive respecto al acceso de este derecho que busca dignificar la vida de las personas gestantes, el pañuelo verde toma fuerza.

Y es que esta no es la única ni la última vez que el feminismo en Latinoamérica es visto alrededor del mundo y tomado como ejemplo. En 2019, en medio de la convulsión social que se vivía en Chile por la represión por parte de las autoridades, la colectividad feminista "Las Tesis" fue noticia. Durante la celebración del 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, realizaron intervenciones en Santiago y otras ciudades, con un performance desagarrador llamado "Un violador en tu camino", en el cual coreaban denunciando al Estado que es complice y, en muchas ocasiones, perpetrador de la violencia contra las mujeres. El performance fue rápidamente difundido y replicado a lo largo de Latinoamérica y, eventualmente, varios países del mundo. 

Latinoamérica, y especialmente la lucha feminista, está demostrando un fervor social que promete mantenerse fuerte ante las adversidades que puedan venir.