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Nicolás Maduro y Joe Biden: Una alianza que favorece a uno y podría perjudicar al otro

Los acercamientos entre el gobierno de Estados Unidos con el de Venezuela no han pasado desapercibidos. Mientras Nicolás Maduro intenta crear un ambiente de confianza para el gigante norteamericano, la imagen de Joe Biden y su partido se verían perjudicadas.

Nicolás Maduro y Joe Biden

Fotos: TW-NicolasMaduro, TW-JoeBiden

LatinAmerican Post | David García Pedraza

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El reciente informe de la Misión de Determinación de Hechos de las Naciones Unidas no ha caído nada bien en el gobierno de Nicolás Maduro. El trabajo realizado por miembros independientes pertenecientes a la ONU, donde se le acusa al Ejecutivo venezolano de violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos, persecución política, asesinatos de opositores al gobierno (en vía pública), manejo inadecuado de la crisis humanitaria, mal estado de las cárceles, entre otros, ha recibido una respuesta contundente de parte de la comitiva de Maduro.

La Cancillería venezolana, en un comunicado que salió días después, manifestó:  ‘’Venezuela expresa su más categórico repudio a las acusaciones falsas y sin fundamento realizadas por la supuesta Misión Internacional de Determinación de los Hechos, en un nuevo panfleto presentado este 26 de septiembre de 2022 ante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas’’.

Por su parte, el embajador de Venezuela en Ginebra tildó de ‘’pseudo-informe’’ y de ‘’ocultos intereses’’ el informe presentado por la ONU, que se divulgó en el pleno del Consejo de Derechos Humanos. También desde el interior de Caracas se ha guardado un silencio generalizado, además de advertir sobre la toma de represalias contra los países que aprueben y estén a favor de lo dicho en el informe.

Reputación vs. interés comercial

A pesar del informe presentado por la misión de la ONU, al gobierno estadounidense, quien ha criticado de manera consecuente la crisis humanitaria venezolana, no le habría parecido relevante debido a que las pequeñas alianzas y diálogos entre Caracas y Washington no han tenido algún contratiempo.

El canje de prisioneros entre los gobiernos de Maduro y Biden; la apertura económica, más que todo de índole petrolera; y los acuerdos humanitarios y políticos entre ambas naciones, han encendido las alertas entre la oposición venezolana y estadounidense.

María Corina Machado y Henrique Capriles Radonski, por nombrar algunos, manifiestan que Estados Unidos ha actuado de mala fe al solo hacer movidas por intereses particulares más no por una verdadera liberación de Venezuela. También, desde El Salvador, el presidente, Nayib Bukele, ha dicho que este acto refleja que ‘’Somos peones para las élites’’, directamente afirmando que Estados Unidos sigue manejando a la región latinoamericana a su conveniencia.

Desde el otro lado del Río Bravo

A pesar de que aún no se han establecido mecanismos para levantar las sanciones que Estados Unidos le impuso a Venezuela, poco a poco los acercamientos de índole energética entre ambas naciones han creado una avalancha de teorías para desacreditar a Biden y al partido demócrata. Todo esto, ad portas de las elecciones para Senado y Cámara que se darán el 8 de noviembre.

José de Bastos, experto periodista y politólogo, comentó para La Voz de América que los gestos que ha tenido Estados Unidos con Venezuela, y enfáticamente con el gobierno, pueden dar cabida a la continuación de los diálogos de paz entre el gobierno y oposición venezolanos en México, suspendidas en octubre de 2021. Siendo que los resultados sean positivos, se vería a la nación anglosajona como un garante de paz, proceso que afectaría positivamente la imagen de Biden.

Consecuentemente, al establecer una garantía de que en Venezuela sea escuchada la oposición y se logre un adecuado manejo del poder, la migración venezolana, específicamente la que se dirige hacia Estados Unidos, podría mermar. Este es un tema que preocupa tanto a demócratas como republicanos.

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Los republicanos y la carrera electoral

Para los dos sectores relevantes de la política estadounidense, (los demócratas y republicanos) es de suma importancia controlar la llegada de venezolanos a su nación. Sin embargo, desde el lado republicano no se ve con buenos ojos la interacción entre Biden y Maduro.

Marco Rubio, senador del estado de Florida, excandidato presidencial y hombre fuerte del conservadurismo, ha dado a conocer su negativa a los acercamientos entre la Casa Blanca y el Palacio de Miraflores, expresando que ‘’es bochornoso, pero no realmente una sorpresa’’. Rubio, que tiene gran admiración en el estado del sol, vuelve a postularse para seguir siendo senador de ese territorio. Buena parte del electorado latino está de su parte al ser Miami uno de los asentamientos más apetecido por los hispanohablantes. Un fortín de migrantes latinos que huyen de los regímenes en Cuba y Venezuela, precisamente.

En la encuesta más reciente de intención de voto del Centro Pew, la comunidad latina le da con un 54% el respaldo al partido demócrata y directamente a la gestión de Joe Biden. Este dato hace pensar que esta ala de la política estadounidense es la que más vela por las necesidades de los latinos, a pesar de las interacciones internacionales que el gobierno Biden realice. No obstante, esta postura puede leer la voluntad de los latinos en la costa Oeste o en la frontera sur, pero los electores en Florida han demostrado un gran respaldo al partido rojo.

Mientras los republicanos continúan con el lema ‘’compromiso con Estados Unidos’’ despotricando contra el gobierno de Biden, los demócratas están más preocupados por las supuestas injerencias que tendrían Rusia y China en las elecciones. Sin embargo, es cierto que las acciones y comunicados que lance el gobierno sobre sus acuerdos con Venezuela tendrán consecuencias en el electorado.

Por ahora, tanto el gobierno de Caracas como el de Washington han sido sutiles a la hora de brindar más información que exceda lo expuesto en los comunicados. No obstante, la filtración de contenido que aliente o desapruebe la gestión de Biden será manejada por las agencias de campaña de una manera tal que en tan solo cuatro semanas logren asegurar sus votantes o atrapar individuos del electorado opuesto.