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Migración en el Ecuador de Guillermo Lasso: ¿qué hay más allá de la ideología?

En medio de la crisis migratoria de ecuatorianos que se vive actualmente, ha surgido un debate particular entre expertos y usuarios en redes sociales: ¿la migración es un fenómeno propio de países de izquierda o, como se demuestra en el caso del Ecuador del derechista Guillermo Lasso, puede presentarse en otros países de derecha?

Guillermo Lasso, presidente de Ecuador

Foto: TW-LassoGuillermo

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez

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En las últimas semanas, el Gobierno de Panamá, encabezado por el presidente Laurentino Cortizo, ha enviado un llamado de atención a su igual de Ecuador, Guillermo Lasso, anunciando que, contrario a lo que se venía observando hace algunos meses, el flujo de venezolanos que cruzan por ese país para llegar a EE.UU. ha disminuido, y que ahora son los ecuatorianos los que más asoman por su territorio.

“Si bien en la última semana el flujo de venezolanos ha disminuido considerablemente (...), hay otras nacionalidades que estamos viendo que están aumentando, por ejemplo, Haití y Ecuador, y estamos muy pendientes de eso”, informó Cortizo.

En el caso específico del número de ecuatorianos que han salido de su país, en busca de cruzar el Tapón del Darién (frontera entre Colombia y Panamá) y dirigirse a Norteamérica, las autoridades colombianas aseguran que se ha evidenciado un crecimiento increíble en relación con 2021.

“En los primeros nueve meses de 2022, han pasado 6.698 ecuatorianos por el Tapón del Darién, una cifra muy superior a las 387 personas que lo hicieron en todo el 2021”, dijo el defensor del pueblo colombiano, Carlos Camargo.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo de Ecuador dio también sus cifras en porcentaje: el éxodo de sus nacionales se incrementó en un 1.000 % entre enero y septiembre de 2022.

¿Por qué se están yendo los ecuatorianos?

Entre los grandes problemas que se viven hoy en día en Ecuador, y que en su mayoría han nacido o se han reproducido durante el mandato de Guillermo Lasso, el hambre, la violencia y la inseguridad son algunos de los más importantes.

En el caso del primero, cabe resaltar un reporte que dio el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Quito (capital ecuatoriana), en el que indicó que la pandemia dejó una crisis alimentaria infantil de la cual los ecuatorianos no han podido levantarse.

Según esta entidad de la ONU, el 50 % de las familias que cuentan con menores de edad en sus hogares no pueden alimentarse adecuadamente, mientras que el 80 % de los menores indígenas no tienen ni siquiera acceso a servicios como acueducto o alcantarillado.

Además, el 27 % de los niños y niñas padecen de desnutrición crónica. Esta cifra aumenta a 38 % en los infantes de las comunidades nativas de ese país.

En cuanto a la violencia, son varias las asonadas que ha vivido este país sudamericano en los últimos meses, especialmente por la arremetida que los grupos narcotraficantes han asumido en contra de las fuerzas de poder y que en los últimos días dejó un saldo de cinco policías asesinados.

De acuerdo con la BBC, “el Ministerio del Interior y la Policía Nacional han registrado 145 atentados con explosivos en Ecuador entre enero y agosto de este año, un récord en la historia del país. 72 de ellos, casi la mitad, han ocurrido en Guayaquil”.

Esto, por supuesto, ha derivado también en una crisis política con Lasso defendiendo que la actual situación es una represalia coherente de la narcodelincuencia a la persecución que su gobierno ha impuesto contra esos grupos, y, por otro lado, con el expresidente Rafael Correa y sus asambleístas pidiendo la salida del primer mandatario al considerarlo responsable de “la tragedia” que vive hoy el país”.

Todas estas situaciones de orden público, así como de pobreza y falta de garantías por parte del Gobierno nacional han hecho que, solo en septiembre de este año, partan de su país más de 21 mil ecuatorianos en busca de un futuro mejor.

Migración: ¿de izquierda o derecha?

Por último, es importante destacar que la realidad ecuatoriana, en medio de un gobierno con inclinación derechista, ha puesto, tanto en boca de expertos como de los ciudadanos en redes sociales, una nueva conversación: “la migración no es un fenómeno solo de la izquierda”.

De hecho, según explicó el académico colombiano César Rodríguez Garavito en una de sus columnas, el oportunismo político es el que pretende hacer de una problemática social como la migración una oportunidad para desmeritar las agendas de los gobiernos en los países en los cuales se presenta.

Para Rodríguez, es notorio, por ejemplo, que en el caso de los inmigrantes venezolanos, la derecha ha tratado de usar un discurso discriminatorio contra la izquierda para ganar adeptos de cara a las elecciones en cada territorio, y lo propio ha hecho el Ejecutivo venezolano desconociendo lo que a simple a vista es una realidad y victimizándose en todo momento.

“El oportunismo no ha sido solo del gobierno venezolano, sino de los sectores políticos de toda la región, tanto a la izquierda como a la derecha (…) Los venezolanos que tuvieron que migrar son víctimas de una doble injusticia”, añadió.

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Pensamiento similar es el que mostró Álvaro Vargas Llosa, hijo del escritor Mario Vargas Llosa, quien, desde su postura de derecha, aseguró que actualmente se está repitiendo un fenómeno visto a mediados del siglo XX, durante el período de entre guerras:

“En el siglo XX la derecha interrumpió sus convicciones librecambistas y proclives a la inmigración (especialmente en las primeras décadas, el periodo estatista de entreguerras). La izquierda, que ya refunfuñaba contra el libre movimiento de cosas y personas, siguió en lo suyo, con lo cual ambas tribus políticas empezaron a parecerse. No sorprende que los extremismos de izquierdas y derechas acabaran fundiéndose en el fascismo (que venía, no lo olvidemos, de una de las versiones del socialismo)”.

Así, en caso de que el oportunismo político continúe y la migración pase a un segundo nivel, las ideologías dominarán por sobre las problemáticas sociales que desencadenan en la salida masiva de personas de sus lugares de origen.