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Primer mes y medio de Dina Boluarte, más caótico que el de Castillo

En 40 días, la presidente de Perú, Dina Boluarte, ha demostrado que no ha podido solucionar la crisis política ni consolidar un gobierno para hacerlo.

Dina Boluarte

Foto: TW-DinaErcilia

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Perú continúa en crisis política y social y el costo en vidas humanas sigue en aumento. De momento, la cifra se eleva a más de medio centenar de fallecidos en las protestas que iniciaron con la destitución y arresto de Pedro Castillo. Pero la principal imagen de esta grave crisis es evidentemente la actual mandataria y ex vicepresidenta de Castillo, Dina Boluarte. Desde que llegó al poder, no ha demostrado la grandeza necesaria que estos tiempos de incertidumbre y caos ameritaban. Una mujer que pareció nunca estar destinada a gobernar y liderar, y para la que seguramente nadie pensó que llegaría.

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Boluarte insiste en mantenerse en el poder, posiblemente porque su capital electoral nunca le habían dejado imaginar llegar a donde está hoy. Por eso mismo, entiende que su momento era este, pero no ha demostrado que ella era la mejor opción para gobernar.

Actualmente, el 71% de los peruanos rechazan su gobierno (según IEP e Ipsos Perú), y la forma en que llegó al poder, no deja de tener problemas de legitimidad. A penas el 19% de los encuestados respaldan a la presidenta. Para muchos, especialmente los seguidores de Castillo, entienden que fueron ellos los que ganaron las presidenciales.

Puede que Boluarte crea que así como Martín Vizcarra ocupó el puesto que dejó el presidente Pedro Pablo Kuczynski, ella también tiene el derecho a ocupar el cargo de presidenta cuando su fórmula salió. Pero las circunstancias que sacaron a PPK distan mucho de las de Pedro Castillo. Una destitución exprés y la actual postura confrontacional entre Boluarte y su expresidente, hacen que hoy la presidenta no tenga el apoyo ni de los que votaron por ella y Castillo en las pasadas elecciones.


Adicionalmente, la mayoría de las manifestaciones se han concentrado en el sur del país. En la región de Cuzco. Para muchos, la victoria de Castillo, un profesor humilde del interior peruano (mayoritariamente indígena), era también una forma de salir del anonimato en el que se sienten viviendo a la sombra de Lima y las región costera (tradicionalmente mestiza y blanca). Cuando Castillo decidió intentar disolver el Congreso, y terminó saliendo del mandato, muchos de sus seguidores ven cómo las élites limeñas les impiden gobernar. Más allá de las graves denuncias de corrupción o de la imposibilidad de gobernar en un Congreso fragmentado, muchos veían en Castillo, uno más de ellos. Una representación en un país profundamente centralizado en la capital.

El Desgobierno de Boluarte

Con tan solo, un poco más de 40 días en la presidencia, la administración de Boluarte ha superado el desgobierno que caracterizó a Pedro Castillo en sus primeras semanas. En un poco más de un mes, la presidenta ha juramentado ya 2 gabinetes de ministros y ha tenido 5 renuncias en su Gobierno. Mientras que Castillo, quién ya tenía serios problemas para gobernar, a penas llegaba con un solo gabinete y una renuncia.

Esta imagen de desgobierno es vista con recelo por el resto del panorama político. Ni los seguidores de Castillo, ni sus opositores quieren negociar con Boluarte. Ven cómo ella está cavando su propia tumba electoral y cualquier partido que se le acerque hoy, puede verse damnificado en las futuras elecciones.

Hasta el momento, parece que la mandataria no piensa ceder, ni a pesar de las decenas de muertos que han acompañado estas manifestaciones y las denuncias de exceso de violencia por parte de las autoridades para contenerlas. Pero será Boluarte quien deberá cargar con el peso y la responsabilidad de su decisión de no ceder ante las peticiones de convocatoria a nuevas elecciones generales.