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Riesgos globales: "El fracaso del cambio climático será el peor riesgo a larzo plazo"

De acuerdo con esta organización, el costo de vida supone el riesgo más latente para la humanidad en los próximos dos años. Sin embargo, la falta de adaptación al cambio climático sería la mayor amenaza para el 2033. Te contamos más sobre los mayores riesgos globales.

Calentamiento Global

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | Christopher Ramírez

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Read in english: Global Risks: "The Failure of Climate Change will be the Worst Risk in the Long Term"

El pasado 11 de enero, se conoció un nuevo informe de "Riesgos Globales" desarrollado por el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), en el que muestra precisamente cuáles son las mayores amenazas que aquejan al mundo al inicio de este 2023.

Asimismo, el documento, que se realizó en colaboración con las firmas Marsh McLennan y Zurich Insurance Group, mostró cuáles son los riesgos que podrían presentarse en el corto plazo (dos años) y el largo plazo (diez años).

Para empezar, es importante recordar que este informe no solo muestra lo que piensan expertos en temas sociales, económicos, tecnológicos, medioambientales y políticos, sino también los resultados que dejó la Encuesta de Percepción de Riesgos Globales (GRPS, por sus siglas en inglés), hecha por el WEF. Es decir, es una recopilación de opiniones, argumentos y preocupaciones que muestran tanto los analistas en cada área como las personas del común.

Riesgos a corto plazo

En ese sentido, el documento informa que son los conflictos como la guerra en Europa y las tensiones geoeconómicas derivadas de esta los que han acrecentado los problemas presentes desde el inicio de la pandemia por la COVID-19.

“El panorama de riesgos a corto plazo está dominado por la energía, los alimentos, la deuda y los desastres. Aquellos que actualmente son más vulnerables están sufriendo y, ante las múltiples crisis, aquellos que pueden calificarse como vulnerables están aumentando rápidamente tanto en los países ricos como en los pobres”, indicó Saadia Zahidi, directora general del WEF.

Para esta organización, es el costo de vida (derivado de la escasez energética, alimentaria y económica) la problemática sobre la cual hay que centrar la atención en todo el planeta. Si el costo de vida aumenta, los problemas sociales, políticos y ambientales se incrementarían también.

Por ejemplo, en el caso de América Latina, el informe es claro cuando explica que la crisis en el costo de vida ha resultado en una polarización social y política, en la que la promesa de cambio dio paso a la llegada de ideas extremistas (especialmente de la izquierda) al poder en la región. Esto, según el WEF, “también puede reducir aún más el espacio para la resolución colectiva de problemas para abordar los riesgos globales”, no solo en los países en vía de desarrollo, sino también en las potencias del planeta.

“La elección de líderes menos centristas y la adopción de políticas más “extremas” en las superpotencias económicas pueden fracturar alianzas, limitar la colaboración global y conducir a una dinámica más volátil”, añade el informe.

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Por otra parte, también se habla del clima como un factor determinante en el incremento de la brecha social y económica que experimenta hoy en día América Latina. “De hecho, con 1,2 °C de calentamiento en el sistema, el efecto agravante de un clima cambiante ya se está sintiendo, magnificando los desafíos humanitarios como la inseguridad alimentaria y agregando otra factura considerable a los balances fiscales ya estirados”, indica la WEF.

Los últimos dos años fueron sorprendidos por “desastres naturales y fenómenos meteorológicos extremos”, que, infortunadamente, han afectado de manera desproporcionada a los países de ingresos bajos y medianos en el mundo. “Esta situación se registró como uno de los cinco riesgos principales en 25 países consultados por la Encuesta de Opinión Ejecutiva (EOS) del Foro, en particular en los estados costeros en desarrollo de América Latina, África y el sudeste asiático”, dicta el documento.

Riesgos a largo plazo

Ahora, lo que se considera por el momento como una crisis a corto plazo puede mantenerse y traer como consecuencias una situación en la que ya no será el costo de vida la problemática principal, sino las consecuencias medioambientales que esta habría acarreado.

Según el informe del Foro, de continuar de la forma como vamos, “los riesgos relacionados con el clima y la naturaleza liderarán los 10 riesgos principales, por gravedad, que se espera que se manifiesten durante la próxima década”.

“El fracaso en la mitigación del cambio climático y el fracaso en la adaptación al cambio climático encabezan la clasificación como los riesgos más graves a escala mundial, seguidos de los desastres naturales y los fenómenos meteorológicos extremos y la “pérdida de biodiversidad y colapso del ecosistema”, indica el informe.

En pocas palabras, la mayor preocupación dentro de 10 años sería lamentarse por no haber podido mitigar los efectos del cambio climático en el mundo; es decir, asumir como una derrota la lucha por la protección del planeta. Como consecuencia, el riesgo más grande es que las personas fracasen también en su adaptación a lo que sería un nuevo planeta, menos verde y más amenazante, en el 2033.

Esta es una realidad que atañe a todas las regiones del mundo casi de igual manera, aunque, por supuesto, trae mayor riesgo económico a los países en vías de desarrollo. Estos países verán cómo el incremento de la deuda y la poca capacidad de inversión podría conllevar a un colapso social en temas de infraestructura y servicios públicos para sobrevivir a la crisis ambiental.

“La capacidad de financiar la productividad y la resiliencia continuas se verá obstaculizada por la dinámica económica y política tanto a nivel mundial como nacional”, añade el WEF. De esta forma, “las economías avanzadas tendrán más autonomía para invertir en prioridades futuras, mientras que los mercados en desarrollo (como el latinoamericano) pueden estar más en deuda con las demandas del acreedor, lo que significa que el dinero podría desviarse de las áreas de mayor necesidad social, incluido el gasto en bienes públicos e infraestructura”.

Viendo esta situación, que más que un imaginario social empieza a convertirse en la realidad latente, es que el Foro Económico Mundial concluyó que aunque no deben pasarse por alto los riesgos presentes hoy en día, es importante empezar a pensar en soluciones que permitan contrarrestar e incluso evitar los riesgos del mañana.

“Se requiere un enfoque riguroso de previsión y preparación, ya que nuestro objetivo es reforzar nuestra resiliencia a los riesgos a más largo plazo y trazar un camino hacia un mundo más próspero”, es el mensaje final del WEF.