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¿En verdad puede el núcleo de la Tierra girar en sentido contrario?

Una reciente investigación de la Universidad de Pekín señala que el núcleo de la Tierra puede haberse detenido y que, incluso, ha empezado a invertir su rotación. Sin embargo, aún son más las dudas que las certezas sobre el interior del planeta.

Tierra vista desde el espacio exterior

Foto: Pixabay

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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Read in english: Can the Earth's Core Really Rotate in the Opposite Direction?

Un grupo de investigadores de la Universidad de Pekín publicó un artículo en la prestigiosa revista "Nature Geoscience" sobre la observación de cambios en el núcleo interno de la tierra. En concreto, la investigación concluye que la rotación del núcleo interno de la Tierra se ha frenado y que ahora podría estar invirtiéndose. Esta noticia ha dado la vuelta al mundo y generado preocupación. Sin embargo, aunque parezca sorprendente, se trata de un fenómeno que se ha estudiado por años y sobre el que no hay certezas. 

Xiaodong Song y Yi Yang, los investigadores de dicho artículo, basaron sus conclusiones en la observación de los patrones de cientos de terremotos desde la década de los 60. Así, han concluido que el giro del núcleo de la tierra se ha frenado durante los últimos años, aproximadamente desde 2009, y que ahora gira con una menor velocidad. Estos cambios podrían influir en el clima, la duración de los días, el campo magnético de la tierra o el nivel del mar.

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Gracias a los desarrollos científicos, hoy conocemos que la tierra es como una cebolla. Es decir, tiene varias capas que la conforman. Además, estas capas interactúan entre sí y dan origen a muchos fenómenos de nuestra vida cotidiana, como los sismos o las cadenas montañosas que conforman el planeta. El núcleo de la tierra es una enorme masa caliente de hierro, de más de 5.000 kilómetros de profundidad, que tiene una rotación constante. Precisamente este movimiento es el que causa el magnetismo terrestre.

Este núcleo fue descubierto en 1936 y, desde entonces, los científicos han intentado descubrir los misterios de su funcionamiento. No obstante, nuestra realidad más cercana la tenemos en la corteza terrestre y conocer cómo funciona el interior de la tierra no ha sido una labor sencilla. Por esta razón, hay un debate sobre qué tanta razón podrían tener los investigadores que afirman que la rotación del núcleo de la Tierra se ha frenado y, sobre todo, qué tanto impacto real tendría a corto plazo para la humanidad este hecho.

No se trata de una catástrofe en el núcleo de la tierra 

María Puy Ayarza, directora del departamento de Geología de la Universidad de Salamanca, explicó a RTVE que, pese a lo interesante de la investigación publicada en "Nature Geoscience", se cuenta con pocos datos que puedan determinar con exactitud este fenómeno, así como el impacto que podría tener sobre la tierra. Asimismo, señala que si se presentaran cambios, serían muy lentos y que, por lo tanto, hay que tomar la investigación con prudencia. De hecho, señala que se necesitan terremotos muy específicos y poco frecuentes para seguir haciendo estas mediciones. "Desde hace 5 años hay variaciones muy grandes en el cambio magnético", señaló la experta. No obstante, también agregó que existen muchas explicaciones posibles. 

De hecho, en el 2021 se publicó otro estudio en la revista "Nature Geoscience", que también tuvo un alto impacto en la comunidad científica, el cual señalaba que el núcleo interno de la tierra estaba creciendo más rápido por uno de sus lados. Así, se señalaba que el núcleo no es simétrico, como una perfecta esfera, sino asimétrico. Asimismo, determinaron que el núcleo podría tener entre 500 y 1.500 millones de años.

 
Por su parte, Alexandra Witze, periodista experta en ciencia, señala en un análisis para la Revista Nature que: "Los resultados podrían ayudar a arrojar luz sobre los muchos misterios de la Tierra profunda (...) Pero son solo la última entrega de un esfuerzo prolongado para explicar la rotación inusual del núcleo interno, y es posible que no sean la última palabra al respecto". Así, lo cierto es que este hallazgo no constituye un cambio repentino para la humanidad ni la tierra, sino que se trata de una observación sobre la que serán necesarios más estudios.