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Cinturón del cáncer en Texas: ¿Por qué se conoce así a una región de EE.UU?

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La contaminación del medio ambiente, generada por las plantas de producción de plásticos y productos químicos, está causando una crisis de salud en Texas y otros estados de Estados Unidos. Te contamos sobre este cinturón del cáncer.

Mujer en laboratorio tomando muestras

Foto: Freepik

LatinAmerican Post | María Fernanda Ramírez Ramos

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Read in english: Cancer Belt in Texas: Why is a Region of the US Known that Way?

El "cinturón del cáncer" es una expresión utilizada para describir una región del estado de Texas, Estados Unidos, que tiene una presencia grande de industrias químicas y productoras de plástico, las cuales ocasionan una alta contaminación en el ambiente. Asimismo, se trata de una región en donde se ha observado una mayor incidencia de casos de cáncer. Así, se ha planteado la hipótesis de que la contaminación por la presencia de la industria química y las fábricas en esta región están relacionadas con las tasas más altas de cáncer y otras enfermedades. 

Diversas comunidades, periodistas, activistas por los derechos humanos y ambientalistas denunciaron la situación y aunque han tenido victorias en su lucha, la situación sigue siendo alarmante. Diane Wilson, ganadora del Premio Goldman 2023, conocido como el "Nobel de medio ambiente", precisamente obtuvo su reconocimiento por su trabajo en esta zona. Su mayor logró ha sido ganar un caso legal contra Formosa Plastics, una de las empresas petroquímicas más grandes del mundo, por el vertido ilegal de desechos plásticos tóxicos en la costa del Golfo de Texas. 

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¿Cuál es la situación en el cinturón del cáncer en Texas?

Texas es el estado productor de químicos más grande de Estados Unidos. Es conocido por albergar una gran cantidad de instalaciones industriales, incluyendo refinerías de petróleo, plantas químicas y fábricas relacionadas con la producción de plásticos. De acuerdo con el Premio Goldman: "Hay 46 plantas petroquímicas que operan en la región, la mayor concentración en el país, que constituyen el 42% de la capacidad petroquímica de EE.UU".

Y aunque se trata de una industria altamente rentable en términos económicos, está dejando un costo muy alto para la vida. Las prácticas de estas industrias ocasionan una contaminación extrema en el aire y en el agua, las cuales afectan desde hace años la salud de la población. Los contaminantes pueden incluir sustancias como benceno, tolueno, formaldehído, dioxinas y muchos otros productos químicos carcinogénicos.

Un análisis realizado por el Environmental Integrity Project en 2021 encontró que cinco refinerías de Texas contaminaron por encima del límite federal de benceno, infringiendo las normas de la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés). Se trata de unos graves hallazgos, pues el benceno es un conocido cancerígeno. "La exposición a corto plazo al benceno puede provocar dolores de cabeza, mareos e irritación de los ojos, la piel y las vías respiratorias, así como daños en los sistemas inmunitario y sanguíneo. La exposición prolongada puede provocar trastornos sanguíneos y aumentar el riesgo de leucemia", señala el informe.  

Este informe es solo una muestra de cómo las empresas burlan las normas de las autoridades ambientales o los departamentos de salud. De esta forma, las medidas parecen ser insuficientes para proteger la salud de la población y de la vida no humana que habita la zona.

No obstante, el benceno no es la única preocupación, hay decenas de químicos que constantemente se liberan en el ambiente contaminándolo. Otro gran problema son los residuos plásticos. Se estima que al año se producen en el mundo alrededor de 400 millones de toneladas de plásticos. Estos generan unos residuos diminutos conocidos como nurdles. "Se estima que 230.000 toneladas de nurdles ingresan anualmente a los océanos del mundo debido a derrames y descargas de instalaciones petroquímicas", según señala el Premio Goldman. Y esos microplásticos, una vez más, están teniendo efectos nocivos para la salud de las personas y para la salud de los ecosistemas. 

Por otra parte, una amplia investigación del Texas Monthly indagó en la tragedia humana, que parece silenciosa, que está tomando lugar en el cinturón del cáncer. Según los datos recogidos, se han presentado muertes por leucemia en un promedio 3 o 4 veces mayor de lo esperado por la estadística en ciudades como Port Neches-Groves. Además, señala que aunque los datos de cáncer en Texas no sean los más elevados del país, sí se mira el golfo (que es la zona que forma parte del cinturón) las cifras sí son reveladoras. 

No obstante, no siempre es fácil demostrar la relación de la presencia de las plantas con el desarrollo de enfermedades en la comunidad y conseguir responsabilizar a las empresas para que, en alguna medida, reparen y rectifiquen su actuar. Por esto, casos como el de Diane Wilson resultan tan llamativos. "El acuerdo de 50 millones es el premio más grande en una demanda ciudadana contra un contaminador industrial en la historia de la Ley de Agua Limpia de EE. UU", destaca el Premio Goldman al respecto.

El Atlas de Justicia Ambiental tiene documentados diferentes conflictos ambientales en Texas, relacionados mayoritariamente con la contaminación. Sus datos indican que el Condado de Calhoun se clasificó como el lugar número uno de la nación para tóxicos y que la Bahía de Lavaca tiene una alta contaminación por mercurio. Asimismo, en Pehingle Mountain, Dallas, Texas, hubo una zona de gestión de residuos tóxicos, que se convirtió en un símbolo de la lucha contra el racismo ambiental.

¿Por qué se habla de racismo ambiental en Estados Unidos?

Las comunidades ubicadas cerca de las industrias químicas y las fábricas a menudo son comunidades de bajos ingresos y de grupos racializados. Estas comunidades pueden enfrentar una carga desproporcionada de exposición a contaminantes y productos químicos tóxicos. Así, en Estados Unidos es común que exista una zonificación racista que conduce a la concentración de instalaciones peligrosas cerca a las comunidades racializadas, principalmente de afroamericanos y de latinos.

Esto plantea preocupaciones de justicia ambiental y desigualdad en la distribución de riesgos y beneficios. Particularmente en el estado de Texas hay una alta concentración de migrantes, provenientes de diversos países, que cruzan la frontera de México (límite con Texas) para entrar a Estados Unidos. Así, hay asentamientos que son conocidos como "colonias", en donde viven las familias. Sin embargo, tienen graves problemas de acceso a servicios básicos, como el agua. De esta forma, quedan aún más expuestos a las aguas contaminadas de la zona y con un mayor riesgo de padecer enfermedades, que tiene un impacto más grande en niños y mujeres. Al mismo tiempo estas personas no suelen contar con seguros médicos.