ECONOMÍA

Brasil podría no alcanzar sus objetivos fiscales en 2024

A medida que avanza 2024, Brasil enfrenta un importante desafío fiscal: el tribunal federal de cuentas proyecta un déficit primario de 55.300 millones de reales, lo que pone en duda la promesa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de eliminar el déficit fiscal.

El desafío fiscal de Brasil en 2024

Brasil finalizará 2024, lidiando con un importante obstáculo fiscal. El Tribunal de Cuentas Federal (TCU) pronostica un déficit primario de 55.300 millones de reales (11.200 millones de dólares), lo que genera preocupación sobre la capacidad de la administración del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para cumplir su compromiso de erradicar el déficit fiscal. Esta proyección, que surge en medio del aumento del gasto del presidente Lula en iniciativas sociales, refleja un creciente escepticismo en los círculos financieros sobre la gestión fiscal del gobierno.

En su primer año completo, la administración Lula impulsó el gasto social, lo que generó preocupaciones entre los analistas de mercado sobre las metas fiscales del gobierno. A pesar de una caída en las tasas de interés inmediatas, la persistente elevación de las tasas de interés futuras a largo plazo indica una inquietud persistente en el mercado con respecto a la trayectoria fiscal de Brasil.

La crítica del TCU y las preocupaciones sobre el crecimiento de los ingresos

El informe del TCU arroja más dudas. Criticó las proyecciones optimistas de crecimiento de los ingresos del gobierno, etiquetándolas en función de varias medidas con resultados que aún deben ser completamente claros y predecibles.

El TCU consideró que la expectativa del gobierno de que los ingresos primarios netos alcanzaran el 19,2% del producto interno bruto (PIB), la más alta desde 2010, estaba posiblemente sobreestimada. Este escepticismo tiene sus raíces en la disparidad entre estas previsiones y las tendencias de ingresos observadas en los últimos años.

La ministra de Planificación, Simone Tebet, defendiendo las previsiones financieras del Gobierno, las calificó a la prensa de razonables. Sin embargo, utilizando los puntos de referencia de ingresos del año anterior y los planes de gasto del gobierno para 2024, el TCU predijo un déficit primario equivalente al 0,5% del PIB de la nación.

Predicciones del mercado y preocupaciones legislativas

Esta perspectiva se alinea con las predicciones de otros actores del mercado, incluso después de la aprobación legislativa de medidas fiscales gubernamentales destinadas a aumentar los ingresos a finales de 2023. La eficacia de estas medidas sigue siendo un tema de debate. Marcus Pestana, ex diputado federal y director ejecutivo de la Institución Fiscal Independiente (IFI) del Senado, señaló que estas iniciativas fiscales podrían haberse diluido más durante el proceso legislativo, socavando potencialmente el impacto previsto.

La encuesta semanal Focus del banco central, que encuesta a economistas privados, se hace eco de estas preocupaciones. Sigue proyectando un déficit primario de alrededor del 0,8% del PIB. Esta cifra se ha mantenido sin cambios desde octubre y supera notablemente el objetivo de déficit cero del gobierno para este año, con una variación de hasta el 0,25% del PIB en ambos sentidos.

El escenario fiscal que se desarrolla en Brasil no es sólo un juego de números, sino que tiene implicaciones reales para la salud económica y la dirección de las políticas del país. Tras llegar al poder con ambiciosas promesas de revitalización económica y alivio de la pobreza, la administración Lula se encuentra en una coyuntura crucial, equilibrar estos objetivos socioeconómicos con la necesidad de prudencia fiscal es una tarea delicada.

Temores sobre la estabilidad financiera

La proyección del TCU y la respuesta del mercado reflejan temores más amplios sobre la estabilidad financiera de Brasil. Las altas tasas de interés a largo plazo son un síntoma de este malestar, lo que sugiere preocupaciones de los inversores sobre la capacidad del país para gestionar sus deudas de manera sostenible. Este escenario desafía los esfuerzos del gobierno por estimular el crecimiento económico manteniendo al mismo tiempo la disciplina fiscal.

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Las opiniones divergentes entre el gobierno y los analistas financieros resaltan una tensión crucial en el panorama económico actual de Brasil. Por un lado, existe un compromiso político con el bienestar social y el estímulo económico; por el otro, existe la necesidad práctica de garantizar la sostenibilidad fiscal. La tarea del gobierno es encontrar un punto medio donde los objetivos sociales mantengan la salud financiera del país.

La comunidad internacional y los inversores observan de cerca cómo Brasil atraviesa estos desafíos fiscales. La capacidad del país para gestionar eficazmente sus asuntos fiscales tendrá importantes implicaciones para sus perspectivas económicas y la confianza de los inversores. El resultado de este acto de equilibrio fiscal probablemente moldeará la trayectoria económica de Brasil en los años venideros y pondrá a prueba la determinación de la administración del presidente Lula para cumplir su ambiciosa agenda socioeconómica.

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