Psicolor: tecnología, salud mental y arte

Una exposición en uno de los barrios más llenos de cultura de Bogotá para visitar hasta el 23 de febrero

Psicolor: tecnología, salud mental y arte

Psicolor es una exposición de pintura en un lugar dedicado a las artes plásticas y a los artistas, Salón Comunal. Es un proyecto conjunto desarrollado por los artistas María Jimena Herrera e Iván Cardona, dos que hacen parte del arte contemporáneo emergente de Bogotá y de Colombia.

Al entrar al espacio de exposición, la luz entra por las ventanas y los rectángulos de cuatro diferentes tamaños resaltan sobre las paredes blancas -y una negra-: son las pinturas que hacen parte de Psicolor, un proyecto que busca unir la tecnología, la estética del color y las enfermedades psiquiátricas y los medicamentos con que se tratan.

“Mira esta foto, todo parte de acá”, dice Iván Cardona cuando explica el origen del proceso y muestra una foto de una mano que sostiene unas pastillas. “Este es un día como en enero que nos sentamos a hablar de otro proyecto que tenemos los dos, también como coautores, y ese día yo había puesto esta foto en Instagram y Jimena había puesto esa”, dice al mostrar una foto muy similar, pero de otras manos y de otras pastillas. “Yo me la tomé diciendo se la tengo que mostrar a Iván porque estoy en las mismas”, dice Jimena.

“Al comentar eso y en la conversación cruzar con que nos parecía chévere como se veían las diagramaciones de Google cuando uno buscaba (imágenes en el smartphone), como que nos parecía bonito lo que pasaba ahí, decidimos hacer algo con los colores, temas de medicamentos, y esa diagramación con la que trabaja Google. Y lo delimitamos en medicamentos psiquiátricos”, cuenta Cardona.

A esto Herrera agrega: “Creo también que fue porque por esa época salía en el periódico muchas cosas de enfermedades mentales y cada vez se habla un poquito más del tema aunque todavía es un tema muy tabú. Entonces nosotros dijimos como bueno, pongamos el tema sobre la mesa, ya que somos artistas y podemos ponerlo desde otro punto de vista”.

De ahí, empezó un proceso de creación de la obra que duró alrededor de un año. Cardona y Herrera buscaban en sus celulares imágenes de diferentes enfermedades, como depresión o ansiedad, y de diferentes medicamentos, como Prozac o Xanax, y tomaban una foto a la pantalla antes de que cargaran las imágenes. El resultado eran unos recuadros de colores dictados por el algoritmo de Google.

Luego de varias cuestiones técnicas, decidieron que iban a pintar 8 enfermedades y 8 medicamentos, en lienzos de diferentes tamaños pero siempre proporcionales al tamaño de un teléfono inteligente. Las enfermedades están pintadas con acrílico y a mano, un método más tradicional, mientras que los medicamentos han sido representados industrialmente, con pistola y esmalte brillante. Como el proceso es diferente, el acabado es distinto, lo que diferencia las enfermedades de los medicamentos, además de los colores: al tratarse de una industria que requiere de mercadeo, los colores que muestra Google sobre los medicamentos son brillantes y llamativos, mientras que los que corresponden a las enfermedades suelen ser más oscuros y grisáceos.   

Para que los interesados puedan conocer mejor el proceso, los artistas crearon un libro en el que lo documentan a grandes rasgos, el cual está disponible en Salón Comunal.

Salón Comunal

Bernardo Montoya, fundador y director del espacio donde está la exposición de Cardona y Herrera, nos contó algo de su misión y de su surgimiento:

“Es un espacio para el arte contemporáneo, donde se busca compartir tiempo, energía y conocimiento, y sembrar semillas para la producción y la investigación de artes plásticas. Todo el mundo reconoce el lugar como una galería, pero en realidad a mí me gusta llamarlo un espacio de artistas para artistas, en la medida en que el fundador y director del espacio, yo, soy artista. Es un espacio donde los artistas tienen las condiciones dignas para exponer y donde intercambian entre colegas, sus procesos, sus lecturas, sus conocimientos, sus obras, etc”.

Salón comunal queda en una casa en Chapinero alto, tiene una cocina donde le sirven a uno café delicioso, servido en mugs coloridos que no desentonan para nada con el espacio. Hacia la izquierda de la puerta principal, hay una gran ventana que da al nuevo proyecto conjunto del espacio, un pequeño restaurante de hamburguesas, que queda un piso más abajo. En una pared frente a la ventana, cuelga otra de las obras de Cardona y Herrera que representa un medicamento que ayuda a dormir. En la parte de atrás, hay un jardín con diferentes esculturas y un árbol de feijoa en el medio.

“Salón Comunal lleva 4 años, hemos hecho más de 60/70 exposiciones, donde ha habido un interés particular de la pintura. Esas exposiciones se han desarrollado entre individuales, colectivas, de artistas de larga trayectoria, inclusive artistas ya fallecidos, y de ahí para abajo. También hay un grupo de artistas emergentes, entre los cuales me situaría yo, que estamos trabajando constantemente. Un grupo de artistas más jóvenes que han crecido con Salón Comunal. Y una vez al año invito a un artista activo que sea docente de universidad a que haga una curaduría con sus estudiantes, esto con el ánimo de brindar una primera aproximación al circuito profesional del arte”.

 

Latin American Post | Laura Rocha Rueda

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