Colombia: los pantalones de Claudia

La senadora Claudia López ha confirmado sus aspiraciones presidenciales en un país cansado y en reconstrucción que parece no estar listo para ella

La senadora Claudia López

Las ramas más conservadoras del país del sagrado corazón le cobran su relación sentimental con Angélica Lozano; los progresistas no dudan en echarle en cara su amistad con en alcalde Enrique Peñalosa, contra quien pesa una acción de revocatoria y además ya es pan de cada día que la tilden de cantaletuda y gritona.

Hace unos días mientras escuchaba a Julio Sánchez Cristo en el programa de radio La “W” preguntar a las personas a cerca de la reciente alianza de la izquierda para las elecciones presidenciales, un oyente en tono vehemente hizo una sentencia que aunque irrelevante a la pregunta que se le hacía,es extremadamente ofensiva: “¿cómo va a ser presidente alguien que no es hombre ni mujer?”.

Antes de ir a lo importante, hay que anotar que Claudia López es desde la lógica mas simple, ¡una respetable mujer! ¡lesbiana, sí! Aunque les pese a muchos. Ojalá el peor problema de nuestros eternos gobernantes fueran sus preferencias sexuales y no la corrupción, la negligencia y la ligereza con la que dejan pasar cada nuevo escándalo.

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Además de eso la única razón por la que debería importarnos con quién está casado cada ilustre funcionario público, debería ser como en el caso de ella, porque sacó adelante con el apoyo constante de su pareja, una iniciativa que nos soluciona un poco esos asunticos mínimos que tenemos embolatados desde hace unos 100 años: tú me ayudas yo te ayudo; yo te elijo tú me eliges; yo le doy trabajo a tu familia y tú me archivas las investigaciones y otras bobaditas, que en este país nunca serán tan graves como ser homosexual o ateo pero que nos han traído años de miseria y atraso.

Si bien los tonos de Claudia son altos, no son los únicos: el senador Uribe en términos generales da mucha mas cantaleta, incluyendo las redes sociales en las que se quita la dignidad de senador para buscar camorra con cualquiera que lo cuestione. La ecuación es fácil de resolver: Para la mayoría Uribe es un héroe y Claudia una vieja loca por una simple razón: somos un país godo y profundamente machista.

Al final de todo aunque no nos guste su voz gruesa, Claudia López, nos grita en la cara, con argumentos claros, que somos un país corrupto; que nuestro problema más grande no eran las guerrillas, sino todos los delincuentes de cuello blanco a quienes reelegimos constantemente. Sí, ella nos grita pendejos y dormidos porque lo somos. Rechazar sus ideas porque preferimos a nuestros políticos ladrones pero heterosexuales, clientelistas pero religiosos y enmermelados pero diplomáticos, será la mayor prueba de que merecemos la suerte que nuestra estrechez de pensamiento nos ha dado desde los tiempos de la “patria boba”.

Ojalá nos animemos a escuchar los argumentos de esta candidata mas allá de su temperamento nuestros juicios sobre su vida personal y le demos la oportunidad de gobernar a alguien que ha trabajado a pulso por ello. Recordemos, si nos sirve de algo, que por ciencia básica una mujer tiene reservas de huevos con las que sobrepasa por mucho los dos con los que nacen los hombres, que en nuestro caso nos gobiernan hace más de 200 años.

 

Latin American Post | Yarley García 

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