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¿Se acabó la paciencia internacional con los refugiados?

Conozca por qué las políticas internacionales están desfavoreciendo a los refugiados alrededor del mundo convirtiéndose en una crisis sin fronteras

¿Se acabó la paciencia internacional con los refugiados?

En el marco del Día Mundial del Refugiado, conmemorado el 20 de junio, las políticas fronterizas en el mundo son más relevantes que nunca. Estados Unidos, Colombia y los recientes cambios propuestos en Alemania y Francia, obligan a preguntarse sobre la situación actual de los refugiados en la crisis migratoria que se vive a nivel global.

Read in english: Is international patience with the refugees over?

Dichas políticas deben ser analizadas a la luz de los objetivos principales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en sintonía con las condiciones y políticas sobre la protección de derechos y seguridad de las personas que se han visto obligadas a salir de sus países por razones de violencia, guerras, pobreza, desalojos y demás factores críticos que inciden en esta problemática.

En medio de las crisis del contexto actual, los factores que originan las migraciones hacia otros países son variados y complejos; como el caso de Venezuela, en el que convergen aspectos políticos, económicos y sociales. Este es también la situación de algunos países centroamericanos, en los cuales la pobreza y la violencia producen transmigraciones que -infortunadamente- han obligado a otros países a adoptar políticas agresivas que atentan contra la protección de los más vulnerables.

Tal es el caso de Estados Unidos, que bajo el mandato de Trump impone una posición dominante que raya en acciones inhumanas, con el fin de contener la presencia de refugiados y colectivos en la frontera sur. Las políticas y medidas instauradas generan rupturas de familias que quedan fragmentadas a lado y lado de la frontera, bajo la mirada internacional que reclama justicia y actos humanitarios para estos grupos de refugiados.

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Sin embargo, se debe recalcar que esta no es una situación reciente, sino que más bien se ha incrementado en el último año. Lo anterior provoca situaciones extremas que castigan a las familias que tienen como última opción de vida pasar la frontera exponiéndose a los diversos tipos de control que ejerce, por ejemplo, Estados Unidos. Allí, hasta el momento, se registran más de 2.300 niños separados de sus padres.

Por esta razón, la ACNUR solicitó al gobierno de Trump replantear las políticas y evitar que las familias fueran separadas y ofreció su intervención en la frontera. Ante esa solicitud y la presión internacional, el presidente revocó la política en donde los niños de cuyos padres fueran a ser judicializados, no podrán ser separados.

El panorama mundial, en consecuencia, muestra miles de refugiados que no tienen futuro y un escenario en el que las políticas de contención son cada vez más severas. Como resultado, organismos como la ONU han buscado implicarse a fondo, para proveer soluciones que por lo menos logren mitigar esta problemática.

Así como la ACNUR por su impronta misional acude en ayuda a los refugiados en distintas regiones, resalta también el caso de Colombia. El gobierno de la nación cafetera ha buscado que mediante el Permiso de Permanencia Especial para los ciudadanos de Venezuela,  estos puedan trabajar y acceder a distintos servicios dentro del territorio colombiano. A pesar de dichos esfuerzos muchos de los refugiados han sido víctimas de la crisis fronteriza y la explotación laboral.

En los últimos cuatro años, la ACNUR ha detectado que hay aproximadamente 176.000 venezolanos en condición de refugiados en el continente, siendo Colombia, Brasil y Ecuador los principales países de acogida, y por tanto, países en donde la capacidad para recibir a los refugiados se ha visto afectada. Por ello, la ACNUR ha reforzado el acompañamiento en dichos países, haciendo una intervención directa para dar prioridad a las poblaciones más vulnerables con ayuda de países aliados.

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En contraste con el acompañamiento en América Latina, la ACNUR ha tenido que hacer un seguimiento mayor en los países europeos por la crisis que se viene dando desde 2010. A pesar de que algunos países como Alemania, en donde se estima que entre 2015 y 2016 más de 1.2 millones de personas han solicitado refugio, han dado puertas abiertas al recibimiento de refugiados, otros se han mantenido distantes alegando crisis económicas como consecuencia de estas medidas.

La canciller alemana Angela Merkel y el presidente francés Emmanuel Macron propusieron, como resultado de la crisis de migrantes, una medida en que los refugiados fueran retornados al país europeo donde fueron inicialmente registrados. Sin embargo, el gobierno alemán se enfrenta a la presión interna en donde se le exige a Merkel que actúe sin el acuerdo de todos los países de la unión europea, situación que dificulta dado que países como Italia, Polonia y Hungría no tienen interés alguno en reevaluar la carga migratorio de los países europeos.

El panorama internacional deja poco que desear de las políticas internacionales dado que atentan la protección de derechos y de soluciones permanentes para esta población vulnerable. La comunidad internacional ha buscado justificar su cierre fronterizo y medidas exageradas en el cuidado de la economía y el desarrollo de las naciones, poniendo estos intereses sobre los derechos humanos y en contravía de la protección de que los refugiados sean expulsados del territorio y en el peor de los casos, regresados a su lugar de origen.

 

Latin American Post | Daniela Montes Niño
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