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Opinión: El gran legado de Trump

Este próximo 20 de enero, Donald Trump deja el cargo de presidente de los Estados Unidos.

Donald Trump en la Casa Blanca

Donald J. Trump, le dice adiós este 20 de enero a la Casa Blanca. / Foto: La Casa Blanca-Tia Dufour

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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Donald J. Trump, le dice adiós este 20 de enero a la Casa Blanca. Le dará paso al demócrata Joseph Biden y terminará, por ahora, una de las administraciones más polémicas de los últimos años en los Estados Unidos.

Pero, aunque el neoyorquino abandona la presidencia, deja varios legados y récords alcanzados durante su mandato: 

Deja una economía norteamericana relativamente fuerte, por lo menos antes de la pandemia. Con las cifras de desempleo más bajas (que venían con la misma tendencia desde la administración Obama) en las últimas décadas.

Deja una Corte Suprema fuertemente cargada al lado conservador. Aunque seamos honestos, es un legado de todo el partido Republicano.

Deja 74 millones de votos, siendo el candidato republicano con la mayor cantidad de votos en la historia.

Deja buenas relaciones con Corea del Norte y Rusia, sin lograr ningún avances significativo en control de armas nucleares.

Deja varios acuerdos de paz en Medio Oriente, pero ninguno con los palestinos o alguna promesa o acuerdo del Gobierno de Israel en detener las construcciones de asentamientos judíos en Cisjordania.

Deja un partido Republicano dividido entre la lealtad a una figura de culto y los conservadores fieles a la política tradicional alejada de caudillos y centradas en el partido.

Deja un país sumido en una crisis sanitaria, con el país con la mayor cantidad de contagios (23 millones 600 mil)  y muertes (cerca de 400 mil) en el planeta. En un país en el que, gracias a su falta de liderazgo, el simple acto de usar o no tapabocas es considerado un acto político.

Nos deja una guerra comercial entre las dos más grandes potencias económicas del mundo: Estados Unidos y China.

Nos deja una sociedad completamente dividida, con ambos bandos saliendo a las calles a marchar en un país en el que el porte de armas es un derecho y que muchos temen pueda desencadenar en un periodo de violencia política.

Nos deja un panorama mundial sin un líder claro. El mundo occidental había confiado su liderazgo a la persona que ocupe la Casa Blanca, pero durante el periodo Trump, hubo un vacío en ese puesto que nadie supo ocupar adecuadamente.

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Deja la Casa Blanca con dos procesos de Impeachment, un récord para cualquier presidente estadounidense, y más sabiendo de que solo necesitó 4 años.

Deja un Banco Interamericano de Desarrollo con un  presidente estadounidense por primera vez en la historia. Esto, por encima de la tradición de la institución de solo escoger latinos para darle una visión del desarrollo más cercana a los países receptores de los préstamos.

Nos deja un racismo y misoginia aceptada ampliamente por grupos extremistas y algunos no tan extremistas. En donde para muchos, los graves problemas de los Estados Unidos son causados por la migración ilegal de países latinos y árabes. Deja a una Unión Europea más independiente y alejada (en principio) de su mayor aliado. Esto podrá generar un nuevo panorama mundial para los próximos años.

Pero también deja otros temas que, claramente, no estaba entre sus planes de legado:

Deja un Congreso completamente azul, con un Senado y una Cámara de Representantes demócratas que le darán mayor libertad de gobernanza al nuevo presidente.

Deja un movimiento social activo en Estados Unidos como contra respuesta a los movimientos y grupos de derecha que nacieron o se fortalecieron durante la presidencia de Trump.

Deja un partido Demócrata con 81 millones de votos, la mayor cifra en la historia norteamericana.

Deja la esperanza de que nos dimos cuenta de cómo se ve un dictador estadounidense que aspira a destruir la democracia y que esperemos, Trump sea la vacuna para que en el futuro, ya existan anticuerpos que detecten oportunamente cualquier otro caudillo con ínfulas de totalitarismo.