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Opinión: ¿Democratización de información puede ser peligroso para la salud mental?

Las herramientas para tratar la salud mental han aumentado considerablemente en los últimos años, pero no todas son las indicadas.

Hombre tocándose la cabeza

La democratización de información sobre la salud mental no siempre es profesional. / Foto: Pexels

LatinAmerican Post | Vanesa López Romero

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En mi infancia muy pocas veces (estoy casi segura que nunca) escuché el término "salud mental". No fue sino hasta mi adolescencia que esas dos palabras comenzaron a tomar forma y, lastimosamente, venían acompañadas de un significado peyorativo, pues en mi familia cristiana, la salud mental no tenía sentido si no había una vida espiritual. Es decir, se ponía por encima de la salud tanto física como mental, la vida espiritual y religiosa. En Colombia, un país altamente católico y cristiano (según el Pew Research Center, el 92.3% de la población colombiana pertenece a estas religiones), hablar de salud mental era inconcebible hace unos años. No fue hasta que con el boom de la redes sociales, que este tema comenzó a tratarse de manera más natural.

Si bien todavía hay personas que le tienen pavor a aceptar que las enfermedades mentales existen, el contenido que se crea alrededor de ello es más amplio, pero lastimosamente, y a causa de la democratización de información, ese contenido no siempre es profesional. Son muchas las personas que, a partir de sus experiencias personales, deciden aconsejar a otros y entregarles herramientas para que puedan mejorar su bienestar. Esto se puede hacer con buenas intenciones, pero no hay que olvidar que, al igual que la salud física, la salud mental debe ser tratada por profesionales. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Claro, hay maneras en las que podemos incrementar nuestro bienestar y que no deben ser impartidas por expertos. Por ejemplo, un estudio realizado por la Dra. Sara Lazard de la Universidad de Harvard, demostró que tras ocho semanas de meditación diaria se pueden ver cambios físicos en algunas áreas del cerebro: las que son asociadas al aprendizaje y la memoria crecen, mientras que las que están asociadas a la ansiedad y depresión se reducen. Así, herramientas como la meditación pueden ayudar a que haya un mayor bienestar tanto físico como psicológico. 

Pero si bien este tipo de herramientas son muy útiles, cuando una persona sufre de una enfermedad mental, estas suelen ir acompañadas de psico-terapias e incluso, si llega a ser necesario, medicamentos. Es por ello que no podemos encontrar la respuesta a lo que puede estarnos pasando mental o emocionalmente en un post de Instagram, así como es poco probable solucionarlo acudiendo a cumplir con rutinas y consumir determinados productos como nos lo recomienda un influencer o una personas que hable desde su experiencia propia, mas no tenga las herramientas profesionales para ayudar. 

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Esto no implica dejar de compartir esas experiencias, o no crear espacios y redes de apoyo en las que se pueda hablar abiertamente sobre la salud mental, sus enfermedades, causas y consecuencias. Lo que implica es que, ahora que hay un alto interés por la salud, es más importante que nunca tratar el tema con pinzas y ser sumamente cuidadosos al momento de recomendar e indicar, como a la hora de pedir recomendaciones e indicaciones.

De alguna manera, se podría pensar así: si crees tener diabetes no le vas a preguntar a un amigo tuyo que también tiene problemas de azúcar qué te recetaría, sino que vas a ir a un médico especializado para que te dé una orden e indicaciones. Asimismo si crees tener depresión, ansiedad o trastorno obsesivo compulsivo, lo mejor es que acudas a un profesional. Las personas a tu alrededor pueden orientarte para encontrar al profesional adecuado para acompañarte en tu proceso. 

En cuanto a la información que encontramos en redes sociales, es muy importante asegurarnos de seguir cuentas, páginas o canales que estén creando contenido hecho por personas expertas o profesionales, que si bien pueden dar consejos, estos serán generales y no específicos, y, sobre todo, siempre invitarán a consultar a un experto. 

Ahora que por fin se está reconociendo la existencia de las enfermedades mentales y la necesidad de trabajar en tu salud mental, no hay que darla por sentada y tratarla como trataríamos cualquier otra parte de nuestro cuerpo.