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Superliga Europea: El modelo de negocio del fútbol en crisis

La crisis económica de los "grandes" del fútbol mundial pone en jaque al modelo de negocio de esta industria.

Jugadores del Barcelona y Real Madrid durante un clásico

Con el anuncio de la SuperLiga trascendió el hecho de que estos clubes ricos buscaban aumentar considerablemente sus ingresos, lo que dejó en evidencia parte de su crisis. Foto: FCBarcelona.es

LatinAmerican Post| Luis Ángel Hernández Liborio

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Read in english: European Super League: The football business model in crisis

Ha sido una semana con una vorágine de noticias. El 18 de abril, 12 grandes clubes europeos anunciaron la creación de la Superliga Europea, un torneo de élite que buscaba "mejorar la calidad y el atractivo del espectáculo que se ofrece a los aficionados", según un comunicado del Barcelona FC. Pero también trascendió el hecho de que estos clubes ricos buscaban aumentar considerablemente sus ingresos, lo que dejó en evidencia parte de su crisis.

La Superliga, la punta del iceberg

La naciente liga se encuentra en pausa, luego de que 10 de los 12 clubes se retiraran. Se retiraron los ingleses, los italianos y un español, dejando en soledad al Real Madrid y al Barcelona. Lo cierto es que pese al aparente fracaso del proyecto se ha dejado en evidencia la crisis del modelo de negocio del fútbol ¿cómo esperan sobrevivir los clubes "comunes" si los ricos atraviesan una situación financiera complicada?

El pretexto de los clubes de élite para crear este torneo alterno fue que la pandemia de Covid-19 les generó pérdidas y los puso en una situación financiera complicada, pero la realidad es que muchos de sus problemas económicos venían desde tiempo atrás. En la lista de las franquicias deportivas más valiosas de la revista Forbes de 2020 aparecen 3 de los 12 clubes que formarían la Superliga: Real Madrid en el puesto 6 con un valor de $4,240 millones de dólares, Barcelona en el puesto 8 con un valor de $4,020 millones de dólares y el Manchester United en el 10 con un valor de $3,081 millones de dólares. Los otros 7 puestos son ocupados por franquicias de la NBA, NFL y MLB.

Vale la pena la comparación con estas franquicias que atraviesan los mismos problemas por la pandemia, pero que tienen una estructura distinta como industria deportiva. A nivel de ingresos, audiencia y aficionados la NLF por sí sola compite no sólo con ligas nacionales como la española o la inglesa, sino también con la Copa del Mundo de la FIFA o los Juegos Olímpicos. En plena temporada 2020 el consultor especializado en la NFL Marc Ganis, declaró a ESPN que los ingresos adicionales de los equipos de fútbol americano le permitirían a la liga sobrevivir en buenas condiciones a la pandemia. En segundo lugar, consideró importante la relación entre la liga y los jugadores que se encuentra formalizada en un acuerdo que mantiene el orden. Uno de los puntos que podemos destacar es el tope salarial que en 2021 se redujo a $182.5 millones de dólares, de acuerdo con ESPN, medida que en el fútbol europeo no existe.

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La burbuja salarial del fútbol europeo

Pese al tamaño de la NFL, la NBA o la MLB, sus fichajes y salarios suelen estar por debajo de los grandes números del fútbol europeo. El brasileño Neymar es un buen ejemplo, su fichaje tuvo un costo de 222 millones de euros en su traspaso al club francés París Saint-Germain, siendo el más caro de la historia hasta ahora. En 2020, en plena crisis por la pandemia, los "grandes" del fútbol europeo no han escatimado en gastos para adquirir jugadores. Según información de ESPN, 8 de los 10 fichajes más caros fueron realizados por equipos que pretendían formar la Superliga, principalmente ingleses. Por ejemplo, el Chelsea pagó €80 millones por contratar a Kai Havertz de 21 años.

En los últimos 5 años los 12 clubes de la Superliga aparecen entre los primeros 25 en cuanto a gastos en fichajes. Los otros 13 clubes que forman parte del top son todos europeos. Los tres clubes que más gastaron en este período fueron el Manchester City, la Juventus y el Barcelona, quienes rebasaron los €1,000 millones cada uno, de acuerdo con datos de Transfermarkt. Estos números son lo que se ha denominado como "burbuja" en el fútbol de Europa, con sueldos y transferencias cada vez más altos.

Si se toma en cuenta a toda la UEFA los ingresos en el 2018 fueron del orden de los €21,000 millones, de acuerdo con El País. Sin embargo, pese a los altos ingresos también se destacan grandes gastos. Según un análisis realizado por Goal.com, entre las temporadas 2009/10 y 2018/19, 10 de los 12 clubes de la Superliga, son los que más gastos han acumulado y que, a pesar de estar entre los que más ganan, tienen un balance negativo. Uno de los principales motivos de egresos son los salarios sus jugadores, que cada vez aumentan más.

La gran cuestión es entonces si los clubes europeos tienen balance en sus finanzas o de qué forma han sobrellevado sus exorbitantes gastos. La respuesta es simple: deuda. Según el reporte más reciente de la consultora KPMG Football Benchmark, citado por El Economista, el Tottenham es el club más endeudado del mundo con €933 millones. Su crisis es anterior a la pandemia, la construcción de un estadio de €1,400 millones los puso en serios problemas que los llevó incluso a no tener fichajes en el invierno pasado. En el top ten se encuentran Manchester United, Barcelona, Inter de Milán, Juventus, Real Madrid y Atlético de Madrid, fundadores de la Superliga. 

El problema entonces no son los ingresos, sino los altos costos de jugadores, sus salarios y las cláusulas de rescisión de contratos (la de Messi por ejemplo llegó a ser de €700 millones). Los ingresos que se perciben por taquillas, patrocinios, derechos de televisión, productos, etc. se vuelven insuficientes ante los crecientes gastos de los clubes, al que se suman gastos en infraestructura como los estadios, que necesitan cumplir los estándares altos de la UEFA. ¿Será el momento de reestructurar el modelo de negocio del fútbol mundial? La Superliga más allá del fracaso podría ser un llamado de atención para transformar el deporte, pero atacando la causa, no las consecuencias.