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Opinión: El Deja vu de Bukele: el bukelismo se parece cada vez más al chavismo

El Gobierno del presidente salvadoreño parece ser la repetición de cómo Hugo Chávez llegó y capturó el poder en Venezuela.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador

El problema vendrá cuando el pueblo salvadoreño se canse de Nayib Bukele y ya no lo pueda sacar. Foto: IG-Nayibbukele, LatinAmerican Post

LatinAmerican Post | Santiago Gómez Hernández

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La semana pasada leí los titulares: el oficialismo cambia a un tercio de los fiscales del país; Corte Suprema permite reelección del presidente; desde hoy la Bitcoin es moneda oficial en el país. Por un momento sentí que estaba leyendo la historia del chavismo en Venezuela, pero evidentemente era un pequeño compilado de las noticias de El Salvador y su carismático mandatario: Nayib Bukele.

En el libro "How Democracies Die" (Cómo mueren las democracias) de Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, explican que hoy en día las democracias no están en riesgo por golpes de Estado. Los hechos ocurridos en Guinea-Conakry el fin de semana pasado es algo cada vez más anormal. Por el contrario, los modelos democrácticos están cada vez más vulnerables por la elección de figuras autoritarias por voto popular. Figuras como Fujimori son cada vez más comunes en la región y diferentes a las de Pinochet y su  intervención militar. Esto precisamente es algo que podría encajar en el mandatario salvadoreño y el inicio de modelos autoritarios de la región, como el venezolano.

Es que, a pesar de que ambos movimientos políticos son distantes en sus discursos, la verdad es que son similares en sus procedimientos. Tanto Bukele como Chávez llegaron al poder con un gran apoyo popular; ambos presidentes mantenían altos índices de aceptación y era los mandatarios elegidos para salvar cada país.

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El problema, fue que poco a poco, el chavismo se fue apoderando (democráticamente) de todas las instituciones de poder en Venezuela. No había separación de poderes. La Asamblea Nacional, las Cortes, la Fiscalía, Procuraduría, Medios de Comunicación y Consejo Electoral pasaron a manos del oficialismo.

Exactamente eso mismo estamos viendo en el país centroamericano. Hoy en día, el bukelismo en tan solo 3 años ha elegido Fiscal general, magistrados de las altas cortes, controla la mayoría del parlamento y hasta ahora es el comienzo. Evidentemente, con el apoyo popular, la gente confía en las decisiones tomadas por Buekele, pero está concentrando todos los poderes del Estado en una persona.

Pero esto no es lo único, ni Buekele, ni Chávez eran amigos de la prensa. Y esto no solo marca un paralelismo con el régimen venezolano, también hubo choques entre la prensa crítica y los Gobiernos de Correa, Ortega, Uribe, etc. Es claro que los medios de comunicación suelen ser críticos (a veces por intereses propios) con los Gobiernos, pero lo raro de ver en una sociedad democrática, es el enfrentamiento y l poca tolerancia a la crítica que puedan tener, incluso sabiendo que cuentan con la gran mayoría del apoyo.

Igualmente, la cacería de brujas en los partidos políticos tradicionales es también una práctica similar a la que utilizó en su principio Chávez. Si es verdad de que aún Bukele no ha iniciado la persecución política de figuras críticas a él o el encarcelamiento de rivales como en Venezuela o en Nicaragua, ninguna dicatadura electa por voto popular mostró sus dientes en los primeros años. Y desde ya, la estigmatización que ha utilizado el mandatario salvadoreño es duramente criticada por la comunidad internacional.

Hoy en día, Bukele y Maduro no se pueden ver en pintura. Las diferencias ideológicas son evidentes. El presidente "millenial" es un fiel amigo y socio de Washington. Sin importar si es con Trump o Biden, El Salvador encuentra en el país del norte un aliado estratégico. Por su parte, tanto Trump como Biden mantienen duras sanciones al régimen venezolano.

Es que hasta en la intención de innovar en el mercado de las criptomonedas hay un espejo. No hace muchos años, Nicolás Maduro lanzó el Petro, la criptomoneda virtual venezolana que buscaba solucionar la hiperinflación de una economía llevada a la ruina a manos de un Gobierno corrupto, ineficiente e incapaz. Pues este fin de semana, El Salvador se convirtió en el primer país del mundo en aceptar la Bitcoin como moneda oficial.

Y bueno, muchos dirán (por ejemplo mi madre) que mientras Bukele lo haga bien, no hay problema. Y sí. Es verdad que mientras un gobierno genere resultados económicos y sociales positivos, la mayoría de las personas no ven con malos ojos los ataques a la oposición o el incremento del poder del dirigente. Pero eso mismo fue lo que pensaron en Venezuela, recordemos que el chavismo llegó y mantuvo en el poder a fuerza del voto popular que generaban sus políticas asistencialistas financiadas por el alto precio del petróleo. Sin embargo, qué pasará cuando el Gobierno no sea tan eficiente y tan apoyado por la gente. En Venezuela llevan ya décadas intentando cambiar el sistema político que eligieron, pero el control de los organismos de control, de las Fuerzas Militares, del ente electoral, etc. ha hecho casi imposible poder sacarlo democráticamente. Esto mismo es el problema al que se pueden enfrentar en algún futuro los salvadoreños.