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Uniformes sexistas: cuando el prejuicio se mete en el deporte

Los uniformes sexistas son la expresión de prejuicios existentes en las grandes instituciones deportivas.

Serena Williams

Ha llamado la atención en los últimos años los uniformes sexistas que se le asignan a las mujeres en varias competencias y las absurdas razones que apoyan estas decisiones. Foto: IG-serenawilliams

LatinamericanPost| Juan Manuel Londoño

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El deporte, como toda faceta de la vida humana, no está exento de prejuicios. Gracias a las redes sociales hemos podido ver cómo distintas prácticas deportivas aún están influenciadas por el machismo, el racismo y la xenofobiam entre otras formas de discriminación. Por el lado del sexismo, ha llamado la atención en los últimos años los uniformes sexistas que se le asignan a las mujeres en varias competencias y las absurdas razones que apoyan estas decisiones. Veamos algunos de estos casos. 

Serena Williams se burla del Roland Garros 

Este caso sorprendió al mundo, pues involucró a una de las deportistas femeninas más reconocidas a nivel mundial. En el 2018, después de que Serena Williams utilizó un catsuit (una prenda de material elástico que cubre todo el cuerpo) para competir en el abierto Francés, las directivas del torneo prohibieron este tipo de prenda, argumentando que era necesario “respetar el lugar”. 

Williams expresó su insatisfacción con esta decisión de una manera muy creativa. Poco después, en el abierto estadounidense, disputó y ganó una partida usando un tutú muy femenino

La selección Noruega de balonmano logra un cambio importante

El equipo femenino de balonmano de playa de Noruega fue multado en julio por usar pantalones cortos en lugar de braguas de bikini. La alineación recibió una amonestación de 1.500 euros por las 10 jugadoras que infringieron el código de vestimenta. Sin embargo, el caso obtuvo tracción en redes sociales y la Federación Internacional de Balonmano se vio forzada a cambiar las reglas. Ahora se permiten pantalones cortos y camisetas sin mangas.

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Sexismo en la natación de los Olímpicos de Tokio

Otro caso de alto perfil que se dio este año involucró a algunas nadadoras femeninas del equipo Olímpico Británico. La compañía Soul Cap, cuyas gorras de natación se ajustan a afros, extensiones y cabello grueso trató de que la Federación Internacional de Natación aprobara sus productos para estas justas Olímpicas. Sin embargo, la federación rechazó esta aprobación, argumentando que las gorras no se acomodan a la “forma natural” de la cabeza. Este caso llamó la atención, pues no solo resaltó el sexismo, sino el racismo que está presente en estas instituciones deportivas.