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AMLO: ¿Por qué hay temor a la reforma electoral?

El gobierno mexicano y la oposición se enfrentan en el Congreso para impulsar o frenar la polémica iniciativa de reforma electoral del presidente López Obrador. ¿Qué pasará con el INE?.

andres manuel lopez obrador

Foto: Wikimedia-EneasMx

LatinAmerican Post | Luis Ángel Hernández Liborio

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Read in english: AMLO: Why Is There Fear of the Electoral Reform?

El domingo 13 de noviembre, miles de ciudadanos y políticos opositores al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) marcharon en la Ciudad de México para manifestarse en contra de la iniciativa de reforma del presidente. El mandatario minimizó el evento al que, según datos del gobierno, asistieron 12 mil personas, mientras que la oposición afirma que fueron 500 mil. Los cambios que propone la reforma transformarían el sistema electoral mexicano para hacerlo más ciudadano, según el gobierno, o para regresarlo a control gubernamental, según la oposición, en plena antesala del 2024.

Una reforma electoral impulsada desde el gobierno

Lo común en las reformas electorales, a lo largo del mundo, es que sean producto de manifestaciones o impulsadas por la oposición para mejorar los mecanismos democráticos, pero en el caso de la impulsada por AMLO proviene del gobierno. La reforma pretende transformar a la autoridad electoral y reestructurar buena parte del sistema político mexicano, especialmente en el poder legislativo. 

El sistema electoral mexicano se cimenta en el Instituto Nacional Electoral (INE), organismo autónomo encargado de organizar las elecciones, y en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), encargado de resolver controversias electorales. Existen también los organismos electorales y tribunales estatales. El poder legislativo se organiza en el Congreso mexicano, que se compone de 500 diputados y 128 senadores, además de los 31 congresos estatales y el de la Ciudad de México.

La reforma de AMLO busca convertir al INE en el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC) en el que se reducirá el número de consejeros electorales de 11 a 7, que se elegirían por voto popular y no por la Cámara de Diputados. Los miembros de la Sala Superior del TEPJF también se elegirían por voto popular. Se pretende reducir el número de diputados y senadores a 300 y 96, respectivamente, así como los diputados en los congresos estatales. Los cambios incluyen la reducción de presupuesto y tiempos de televisión a partidos políticos, la implementación del voto electrónico y cambios en los mecanismos para elegir a legisladores, además de la reducción del porcentaje con el que son vinculantes las consultas de revocación de mandato.

Las razones de AMLO para una nueva reforma

En México, es una regla no escrita que los presidentes en turno presenten una reforma electoral, pero más allá de la "tradición" las razones de AMLO para la suya se pueden rastrear en su trayectoria política. En 2006 perdió en una cerrada elección frente a Felipe Calderón, con una diferencia de apenas 0.58%, es decir, casi 250 mil votos. En 2012 la diferencia con Peña Nieto fue mayor, pero aun así denunció en ambos casos fraude electoral, aunque las autoridades electorales determinaron que no existió tal ni en 2006 ni en 2012. Así, la relación de AMLO con el INE, al que considera controlado por la derecha opositora, ha sido complicada. Su reforma busca hacerlo coincidir con su visión, acotando su poder e involucrando a los ciudadanos en la elección de las autoridades electorales.

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Los temores de la oposición

La oposición denuncia que la reforma solo daría el control del INE al gobierno, algo que considera un retroceso al volver al México anterior a 1990 (año en que se creó el IFE, hoy INE). En aquel momento el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernaba en una dictadura de partido, por lo que la creación del organismo electoral autónomo fue considerado una victoria para la incipiente democracia mexicana. La oposición ha sido crítica con la iniciativa de reforma y podemos revisar los aspectos principales: de los 500 diputados actuales, 300 se eligen de forma directa y 200 por representación proporcional, como un mecanismo para evitar que un partido concentre todo el poder y para dar cierta representatividad a los partidos menos votados. La oposición teme que la eliminación de la representación proporcional, es decir 200 diputados, haga más profundo el control del partido mayoritario (el de AMLO) en el congreso, en tanto que ocurriría lo mismo con la Cámara de Senadores.

Aunque la medida de reducir el costo de la democracia mexicana es popular, la oposición la ve con recelo. El presupuesto que se asignaría a los partidos sería solo para elecciones, dejando los costos de operación a sus militantes, lo que podría ocasionar que el financiamiento provenga de fuentes como la delincuencia organizada y sus implicaciones negativas. La reducción de consejeros electorales, además de la elección por voto popular, implica para la oposición un mayor control de AMLO al utilizar su popularidad para imponerlos. 

La antesala de 2024, ¿unirá esta reforma a la oposición?

La Ciudad de México, gobernada por el partido de AMLO, está rodeada por el Estado de México, gobernado aún por el PRI, que lo considera su bastión. Cada sexenio este estado elige gobernante un año antes de las elecciones presidenciales, por lo que se considera un "ensayo" de estas. Así, en 2023 habrá elecciones en este estado que se perfila para ser ganado por la candidata de AMLO. Este año el mandatario logró fracturar temporalmente la alianza "Va por México" al lograr someter al líder del PRI, que "traicionó" al PAN y al PRD votando a favor del cambio en la Guardia Nacional.

No obstante, el rechazo generalizado de la oposición a la reforma electoral tiene la capacidad de reunir a la alianza y ampliarla integrando a Movimiento Ciudadano (MC). Si a esto sumamos la convocatoria de la marcha del pasado domingo y el respaldo de importantes empresarios, la oposición podría mostrarse sólida por primera vez ante AMLO, siendo la elección del Estado de México en 2023 el escenario para mostrar su "músculo". Aunque cabe aclarar que los números juegan en contra de la oposición, aun si van todos en alianza. No obstante, lo que sí es un hecho es que es su mejor oportunidad frente al poder de López Obrador.