AMÉRICAS

¿Qué tan probable es que Putin sea juzgado por la Corte Penal Internacional?

La Corte Penal Internacional emitió una orden de detención contra el presidente ruso, Vladímir Putin, por un posible crimen de guerra. ¿Es posible ver al líder ruso tras las rejas?.

Vladimir Putin en el Kremlin

Foto: Oficina Ejecutiva Presidencial de Rusia

LatinAmerican Post | David García Pedraza

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Read in english: How Likely is it that the International Criminal Court will Try Putin?

A medida que se incrementa la destrucción en Europa Oriental, asimismo aumentan las enemistades diplomáticas rusas, esta vez se une la Corte Penal Internacional emitiendo una orden de captura contra Vladímir Putin y María Lvova-Belova (alta funcionaria del Kremlin) por supuesta deportación de niños ucranianos a territorio ruso.

Según Kiev, serían más de 16 mil los infantes deportados por Rusia. Por su parte, Moscú alega que han sido misiones humanitarias para acoger a los menores en entornos seguros, (refiriéndose al territorio ruso). Karim Khan, fiscal jefe de la CPI, ha expresado que en su lugar ha habido deportaciones de centenares de niños que se encontraban en orfanatos y centros de cuidado en las zonas en conflicto, además enfatizó en que los infantes han sido enviados a la fuerza hacia Rusia y se les brindan identificaciones alteradas.

Por su parte, Lbova-Belova, comisionada presidencial para los Derechos del Niño en Rusia, ha sido señalada por la CPI por su papel en dar en adopción niños deportados a familias rusas sin el debido proceso.

Con esta rivalidad entre la CPI y el gobierno de Rusia, el Comité de Instrucción de Rusia ha ordenado investigar a Khan y a tres jueces de la misma organización por decisiones ilegales en contra de Putin y Lvova al emitir una orden de arresto contra ellos. A pesar de que entre uno y otro se están ‘pasando la pelota’, ¿Habría alguna posibilidad de que Putin asista a los estrados judiciales de la CPI?

Lo que ha enseñado la historia de la CPI

Desde su creación en 1998, gracias al Estatuto de Roma, la Corte Penal Internacional es el organismo garante para judicializar individuos que cometan crímenes de guerra y graves vulneraciones contra los Derechos Humanos.

Las grandes victorias de este organismo han sido la detención de Slobodan Milošević en 2001, expresidente de Yugoslavia y la República de Serbia, acusado por crímenes de guerra en Kosovo, Croacia y Bosnia y Herzegovina. Además de la limpieza étnica albanesa en territorio Kosovar y la presunta tolerancia que tuvo hacia una masacre musulmana en la República Srpska. Milošević, fue el primer jefe de Estado europeo de ser acusado de genocidio de igual manera. No obstante, en 2006 falleció de causas naturales en su celda antes de finalizar su proceso judicial.

Otro mandatario que fue detenido por la CPI fue Charles Taylor, expresidente de Liberia, acusado por asesinato, violación y uso de niños para fines bélicos, además de que Sierra Leona también lo culpaba por armar a los rebeldes de ese país durante la guerra civil entre 1991 y 2002. En este caso, la CPI, respaldada por la ONU, le condenó a 50 años. Actualmente, cumple su pena en Reino Unido y se ha convertido en el primer exjefe de Estado en ser condenado por una corte internacional desde que tuvieron lugar los juicios de Núremberg.

En estos dos casos, la CPI pudo, por lo menos, detener a los dos mandatarios, ya que tanto Liberia como Serbia reconocen el Estatuto de Roma y lo han firmado y ratificado, sin embargo, ¿Qué pasa con los países que no reconocen a la CPI?

Cuando la justicia tiene límites

Así como hay organismos reconocidos ampliamente a nivel internacional como la ONU, y regional como la OEA o la OTAN, también existen otros que no gozan de tan amplio reconocimiento como es el caso de la Corte Penal Internacional.

La CPI es reconocida en gran parte de América Latina, salvo Cuba y Nicaragua, en Europa Occidental, salvo la Santa Sede y en buena parte de África. Aun así, en casi todo el continente asiático, media África, varias naciones del Pacífico, casi toda Europa del Este y Estados Unidos no reconocen o no ratifican, a la CPI.

Esta limitación jurídica es un gran impedimento para detener, enjuiciar y condenar a un individuo que pertenezca a un país que no reconozca a esta Corte y del cual se tengan grandes sospechas o pruebas de crímenes de guerra y genocidios. Siendo así, Vladímir Putin no podrá ser enjuiciado por la CPI, ya que Rusia no ha ratificado el Estatuto de Roma. Además Putin tiene una inmunidad absoluta por ser el presidente de la nación.

Esta inmunidad tampoco permite que Putin se enfrente a juicio por su accionar. No obstante, la historia ha enseñado que varios expresidentes han tenido juicios en sus países por crímenes cometidos durante sus mandatos, como lo es el caso del egipcio Hosni Mubarak, Augusto Pinochet en Chile y Efraín Ríos Montt en Guatemala. Podría ser una esperanza, sobre todo para occidente.

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¿Ha habido más señalamientos desde La Haya?

En la actualidad, la CPI atiende casos mayoritariamente de África, Bangladesh y Myanmar, y realiza, hasta donde se le permite, investigaciones de países de Oriente Medio y América Latina. Esto podría suponer que los países en vía de desarrollo tienen a la justicia como un método de reparación, aun así las superpotencias evaden a este organismo internacional.

Uno de los eventos que más se ha querido condenar ha sido la invasión y posterior guerra en Irak de 2003, (de la cual solo se pudo redactar un informe). Sin embargo, no es posible, ya que su mayor contribuyente, Estados Unidos, no ha ratificado el Estatuto de Roma, tanto así que en su momento el presidente George W. Bush retiró la firma de este documento, el cual ayudó a redactar. Tampoco el expresidente Barack Obama tuvo intención verdadera de volver a firmar.

No obstante, desde Washington se felicita el actuar de la Corte Penal Internacional contra Rusia y su emisión de orden de detención contra Putin por los crímenes cometidos en Ucrania.

Las naciones que más aportan a la guerra, sin importar el bando, como Estados Unidos, Rusia, Israel e Irán, y los que mantienen cierta indiferencia, pero son relevantes como China, India y Turquía fielmente, pueden creer que sus intereses nacionales están por encima de la justicia, reparación y paz que tanto le hace falta a la sociedad.

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