AMÉRICAS

El pacto entre Venezuela y Cuba se resquebraja tras la captura de Maduro que sacude la región

La captura de Maduro ha desestabilizado el viejo eje Caracas-La Habana, cortando los flujos de petróleo, nublando las misiones médicas y exponiendo cómo una alianza, antes construida sobre revolución, combustible, médicos y ambición continental, ahora enfrenta silencio, resentimiento y la sombra de Washington sobre el Caribe.

La alianza que funcionaba con petróleo y fe

Durante años, Venezuela y Cuba parecían menos dos gobiernos que dos cuerpos compartiendo un mismo torrente sanguíneo. Caracas enviaba petróleo. La Habana enviaba médicos, asesores, disciplina política y simbolismo revolucionario. Juntos construyeron un lenguaje de resistencia que iba desde los discursos en los palacios hasta las clínicas de barrio, desde los envíos de Petrocaribe hasta las cumbres del ALBA, desde la memoria de Fidel Castro hasta el ascenso de Hugo Chávez y la larga supervivencia de Nicolás Maduro.

Ahora ese torrente sanguíneo parece interrumpido.

La captura del expresidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha surgido como un punto de inflexión en las relaciones entre Caracas y La Habana, según reportes de EFE y entrevistas. Lo que antes fue una de las alianzas políticas y económicas más estrechas de América Latina se ha convertido en una relación llena de silencio, distancia y preguntas sin respuesta. El cambio no es solo diplomático. Es material. Los cubanos han dejado de recibir petróleo de su principal proveedor. Los venezolanos enfrentan incertidumbre sobre un sistema de salud pública que durante mucho tiempo dependió de los médicos cubanos como uno de sus pilares básicos.

Pável Alemán, investigador y profesor de la Universidad de La Habana y uno de los principales expertos en relaciones La Habana-Caracas, dijo a EFE que es difícil determinar exactamente en qué punto se encuentra ahora la relación bilateral. Describió el vínculo como muy profundo y de alto nivel, pero advirtió que corre el riesgo de enfriarse gradualmente a medida que la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, introduce cambios.

Esos cambios importan porque tocan los cimientos del viejo pacto. Alemán dijo que el nuevo gobierno venezolano está desactivando gradualmente las misiones sociales aprobadas hace tiempo, cumpliendo con una solicitud de Estados Unidos de no exportar más petróleo a Cuba y aplicando reformas más profundas, incluida una Ley de Hidrocarburos y otras medidas aprobadas rápidamente. "Esto afecta a la sociedad cubana y, lógicamente, a las relaciones bilaterales", dijo a EFE.

Esa es la escena silenciosa del crimen en esta historia. No se escucha ningún disparo. Ningún ejército cruza una frontera en el viejo sentido dramático. Pero una alianza se está desmantelando a través de decretos, interrupciones de combustible, misiones canceladas y llamadas sin respuesta.

Presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. EFE/Miguel Gutiérrez.

Un silencio donde antes había consignas

Efraín Vázquez Vera, profesor de la Universidad de Puerto Rico y experto en relaciones internacionales, dijo a EFE que la relación está "totalmente paralizada", esperando que la situación se estabilice en Caracas y La Habana. En su opinión, Venezuela ya no es un factor en la política cubana como lo fue antes. Si acaso, dijo, la captura de Maduro ahora funciona como advertencia, amenaza o posibilidad latente de lo que podría ocurrir en Cuba.

Esa frase debería estremecer a cualquiera que entienda la geopolítica caribeña. Para La Habana, Venezuela no solo era un aliado; también era un socio estratégico. Era profundidad estratégica. Era alivio energético. Era la prueba de que la Revolución Cubana aún tenía descendientes regionales. Le dio a Cuba margen para respirar durante años económicos difíciles y ofreció un escenario continental donde el antiimperialismo podía convertirse en política.

El silencio ahora es revelador. Según EFE, las menciones cruzadas y las muestras públicas de apoyo han sido mínimas en los últimos cuatro meses, un contraste marcado con el hábito anterior de elogios mutuos frecuentes. Los contactos personales también han caído drásticamente. EFE contactó al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y a la embajada venezolana en La Habana para obtener comentarios, pero no había recibido respuestas.

En América Latina, el silencio puede ser más fuerte que los discursos. Puede significar cautela. Puede significar traición. Puede significar miedo. Puede significar que todos esperan ver quién sobrevive antes de elegir las palabras correctas.

Vázquez Vera dijo que percibe cierto resentimiento entre los cubanos porque algunos en la isla creen que la operación contra Maduro en enero contó con apoyo interno desde Venezuela. Que personal militar cubano en su círculo de seguridad interna fue por tanto sacrificado. El gobierno cubano no ha criticado oficialmente esa posibilidad. Alemán no abordó la idea de traición, pero sí calificó el hecho como doloroso para Cuba. Fue, señaló, la primera vez en décadas que cubanos caían en un conflicto en suelo extranjero.

Ese detalle atraviesa la ideología. Para La Habana, esto no es solo cuestión de petróleo o influencia. Es cuestión de cuerpos. Personal cubano murió en otro país mientras protegía un proyecto que ahora podría estar alejándose de Cuba.

La Habana, Cuba. EFE/ Ernesto Mastrascusa

La región lee la ruptura

El significado regional es enorme. Venezuela y Cuba fueron alguna vez los dos pilares gemelos del proyecto geopolítico más ambicioso de la izquierda del siglo XXI en el hemisferio. ALBA y Petrocaribe no eran solo instituciones. Eran intentos de construir un mapa alternativo, uno donde el petróleo, los médicos, la energía subsidiada, la lealtad política y la retórica antiestadounidense pudieran desafiar la hegemonía de Washington.

Si ese eje se debilita, toda la izquierda regional pierde un viejo centro de gravedad. Los gobiernos progresistas en América Latina pueden seguir existiendo, pero el motor Caracas-La Habana ya no parece capaz de impulsar la estrategia continental. Sin petróleo venezolano, la crisis cubana se profundiza. Sin apoyo cubano, la vieja mística revolucionaria de Venezuela se desvanece en un orden pos-Maduro más transaccional, más nacionalista y más incierto.

Alemán dijo que Maduro sentía simpatía por Cuba, ya que estudió en un centro del Partido Comunista en La Habana entre 1986 y 1987. Pero también señaló que no todos dentro de las estructuras de poder venezolanas compartían esa visión. El gobierno, dijo a EFE, es heterogéneo, con personas que nunca simpatizaron con Cuba ni con la profundidad de la relación bilateral.

Esa diversidad interna ahora importa. El gobierno de Delcy Rodríguez parece estar recalibrando bajo presión de Washington y necesidades internas. Para Venezuela, recortar o reducir compromisos con Cuba puede presentarse como pragmatismo, soberanía o supervivencia. Para Cuba, parece abandono en el peor momento posible.

El cambio también agita el nacionalismo cubano. Alemán argumentó que el giro en Caracas movió algo dentro del sentimiento nacional cubano, que considera más unificador que la propia ideología y profundamente marcado por el antiimperialismo. Cualquier opción intrusiva en los asuntos internos de Cuba, especialmente mediante la fuerza, no sería bien recibida, advirtió.

También rechazó la idea de que una intervención al estilo venezolano pudiera repetirse fácilmente en Cuba. "Aquí no les será fácil encontrar a alguien con quien puedan intentar negociar a espaldas de la sociedad cubana y lanzar un proyecto de sustitución de gobierno", dijo Alemán a EFE.

Esa es la lección final para la región. Las alianzas construidas sobre la ideología pueden parecer eternas hasta que se acaba el combustible. La presión extranjera puede reordenar lealtades más rápido de lo que los discursos pueden explicar. Y Cuba, observando el cambio en Venezuela tras la captura de Maduro, ve no solo la pérdida de un socio, sino un posible anticipo de la estrategia dirigida hacia sí misma.

Para América Latina, el viejo pacto Caracas-La Habana ya no es un monumento. Es un signo de interrogación.

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