fbpx

¿El plan de infraestructura de Biden beneficiará a los latinos?

El plan de infraestructura Biden contempla una inversión histórica en áreas como la construcción, modernización de transportes y adopción de energías limpias.

Joe Biden

El 5 de noviembre, la Cámara de representantes de los Estados Unidos aprobó, en parte (1,2 billones), el plan de infraestructura, lo que ha dado un largo aliento a la economía estadounidense. Foto: TW-joebiden

LatinAmerican Post | Luis Angel Hernández Liborio

Escucha este artículo


Read in english: Will Biden's Infrastructure Plan Benefit Latinos?

Joe Biden, aún como candidato presidencial, presentó una propuesta para hacer dos grandes inversiones por 3 billones de dólares en total, el equivalente al PIB de Brasil, México, Perú y Colombia combinados, para tener una perspectiva del tamaño de la inversión. El 5 de noviembre, la Cámara de representantes de los Estados Unidos aprobó, en parte (1,2 billones), el plan de infraestructura, lo que ha dado un largo aliento a la economía estadounidense.

Invertir para impulsar la competitividad de los Estados Unidos

El plan del presidente Biden está enfocado en la infraestructura como motor de la reactivación económica y tiene varios ejes principales: el cambio climático, la clase media, los sindicatos, la generación de empleos, la inversión en zonas marginadas del país, la modernización y ampliación de los sistemas ferroviario y carretero, así como de la industria automotriz que debe migrar hacia tecnologías más amigables con el ambiente, de acuerdo con la Casa Blanca. Biden hace una clara comparación con su antecesor, Donald Trump, quien dejó en el limbo el papel de Estados Unidos frente a temas tan relevantes como la contaminación, el calentamiento global y las energías renovables. La ambiciosa propuesta de Biden busca que las inversiones lleguen a todas partes del país y que sirvan como punto de partida para recuperar la competitividad, sobre todo frente al avance de actores tan relevantes como China y la Unión Europea.

Con la aprobación de ambas cámaras (la Cámara de Senadores lo aprobó en agosto pasado) se envió un mensaje positivo para la recuperación económica, aún en plena pandemia, lo que se ha reflejado en la buena respuesta de los mercados y de las bolsas de valores latinas. Lo negativo para América Latina es que, pese a que habla de los obreros y la clase media estadounidense, Biden no se refirió a los migrantes como parte de su propuesta de manera explícita. 

También puedes leer: ¿Por qué el aumento de precio del petróleo no está beneficiando a la economía en Latinoamérica?

América Latina a la distancia

Uno de los puntos fuertes del programa de infraestructura del presidente Biden es la creación de 1.5 millones de empleos anuales, esto gracias al fortalecimiento de las empresas estadounidenses. Una de las reglas de Trump impuestas en el T-MEC fue la del Valor de Contenido Regional, que establece el porcentaje mínimo de partes de la región que debe tener un automóvil, en un hecho similar el plan de Biden considera incentivar la economía estadounidense utilizando materiales nacionales para los proyectos de infraestructura, una postura que tiene dedicatoria para China y sus inversiones, pero que al mismo tiempo afecta notablemente a Latinoamérica como proveedor.

Al momento del anuncio del plan de infraestructura pocas empresas latinoamericanas obtuvieron ganancias en bolsa de valores, una de las más beneficiadas fue la mexicana Cemex, la principal productora de cemento del mundo y que tiene presencia en los Estados Unidos. Las acciones de la empresa repuntaron más de 8% en la Bolsa Mexicana de Valores, de acuerdo con la analista Marisol Huerta. Para la empresa mexicana representa una oportunidad de negocio, sin embargo para el resto de la región el panorama no es alentador, de cumplirse la intención de Biden de utilizar materiales estadounidenses (hasta donde sea posible), las oportunidades para Latinoamérica se reducirán de forma pronunciada.

Migración en el limbo

La razón de que los migrantes no estén directamente contemplados en los planes de infraestructura es que la migración causó división en las votaciones para aprobar el programa. La división no fue solo a nivel bipartidista, sino también al interior de ambos partidos se dieron enfrentamientos. Originalmente se contemplaba una ruta hacia la ciudadanía para más de 11 millones de migrantes en el país, no obstante, republicanos e incluso demócratas vieron con recelo la idea. Es posible que todo quede en permisos temporales con protección legal contra la deportación, un paso intermedio pero avance al fin, esto permitiría a estos migrantes ilegales poder tener acceso a los empleos generados por el plan de infraestructura de Biden a lo largo y ancho del territorio nacional. 

Seguramente el temor de los republicanos es que dotar de ciudadanía a casi 11 millones de migrantes (que incluye a los dreamers) podría incentivar la migración ilegal hacia el país, especialmente en momentos como el actual, donde hay caravanas desde Centroamérica hasta la frontera mexicana con Estados Unidos, además de asentamientos de haitianos y de otras nacionalidades.

Finalmente, para los países latinoamericanos aún podría haber esperanza de inversiones si se aprueba en el corto plazo el llamado Build Back Better, un programa incluso más amplio y con más recursos que el de infraestructura con casi 2 billones de dólares, aunque aún no tiene una cifra definitiva. Este programa tiene un carácter social y considera de forma extensiva invertir para combatir el cambio climático, la niñez e incluso una partida para la inmigración. Además, se conecta con otra iniciativa estadounidense Build Back Better World, creada en el seno del G7 y cuyo objetivo es invertir más de 40 billones de dólares para el 2035 como meta para infraestructura, protección del ambiente y en términos políticos combatir la influencia de China, especialmente en América Latina, una de las regiones donde la presencia del país asiático ha crecido exponencialmente.