AMÉRICAS

México sigue la pista de la tormenta tropical Marie mientras calor e inundaciones dividen el pronóstico

La tormenta tropical Marie se fortalece frente a la costa del Pacífico mexicano, amenazando con lluvias más intensas y oleaje peligroso, incluso mientras su centro se aleja. La lección más amplia de la tormenta es difícil de ignorar: México ahora enfrenta demasiada agua y un calor castigador al mismo tiempo.

Una tormenta que no necesita tocar tierra

Desde las aguas al sur de Baja California Sur, Marie se estaba volviendo más organizada y peligrosa. A las 9 a.m. hora local, el Servicio Meteorológico Nacional ubicó la tormenta a unos 670 kilómetros al sur-suroeste de Cabo San Lucas, desplazándose al noroeste a 15 kilómetros por hora.

Sus vientos sostenidos habían alcanzado los 110 kilómetros por hora, con rachas de hasta 140. Los pronosticadores señalaron que podría fortalecerse hasta convertirse en huracán durante el día, posiblemente alcanzando intensidad de Categoría 1 o 2 antes de llegar a su punto máximo como sistema de Categoría 2 la tarde del jueves.

La trayectoria proyectada ofrecía cierto alivio. Se esperaba que Marie permaneciera mar adentro, pasando al sur o suroeste de Cabo San Lázaro y Punta Abreojos en lugar de impactar directamente la península de Baja California. Pero en la costa del Pacífico mexicano, la distancia no es sinónimo de seguridad.

Un ciclón tropical es mucho más grande que el punto que marca su centro en el mapa de pronóstico. Se esperaba que la amplia circulación de Marie reforzara lluvias fuertes a muy fuertes en Baja California Sur y el occidente de México, además de incrementar los vientos y el oleaje. Para pescadores, trabajadores portuarios y familias que viven cerca de arroyos empinados, la pregunta no es simplemente si el ojo toca tierra. Es cuánta agua llega, qué tan rápido cae y si caminos, canales de desagüe y pequeñas embarcaciones pueden resistir el castigo.

Esa distinción importa porque Marie se intensificó rápidamente tras formarse frente a Colima. En un boletín anterior, su centro se ubicaba a unos 645 kilómetros al suroeste de Manzanillo, con vientos sostenidos de 75 kilómetros por hora y rachas de 95. Para la actualización posterior, los vientos sostenidos habían aumentado casi un 47 por ciento, mientras que las rachas crecieron a un ritmo similar.

La tormenta avanzaba al mismo ritmo hacia el noroeste, pero su potencia interna había cambiado drásticamente. Una trayectoria puede parecer estable mientras el peligro debajo evoluciona. Por eso, las autoridades de protección civil instaron a tomar precauciones no solo en Baja California Sur, sino también en Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán, donde bandas de lluvia, oleaje elevado e inundaciones repentinas pueden alcanzar comunidades alejadas del núcleo del ciclón.

Olas fuertes por una tormenta tropical en el sur de México. EFE/David Guzmán

El mapa meteorológico de México cuenta dos historias

Marie es solo una parte de un pronóstico nacional saturado. Mientras su humedad se extiende por el occidente, una circulación anticiclónica mantiene condiciones de calor muy intenso a extremadamente intenso en el norte de México, la costa del Pacífico, el Golfo de México y la Península de Yucatán. Se espera que la ola de calor más severa afecte partes de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila y Sinaloa.

Al mismo tiempo, canales de baja presión y dos ondas tropicales alimentan lluvias en el centro, occidente, noreste, oriente, sur y sureste. La Onda Tropical 36 está ingresando a la Península de Yucatán mientras la Onda Tropical 35 avanza por el sur de México. El resultado es un país viviendo varios regímenes climáticos al mismo tiempo.

Esta aparente contradicción es central para la vulnerabilidad climática de México. Una nación puede enfrentar calles desbordadas y escasez de agua, oleaje peligroso y barrios sobrecalentados, a veces en el mismo día. La lluvia no termina automáticamente con la sequía, especialmente cuando cae de forma violenta, escurre sobre superficies pavimentadas y desaparece en los drenajes en vez de recargar presas o acuíferos.

El calor también cambia el significado de una tormenta. Familias que han soportado días de temperaturas extremas pueden recibir con alivio la nubosidad, para luego enfrentarse a caminos inundados, cortes de energía o techos dañados. Los trabajadores informales no siempre pueden quedarse en casa. Los negocios costeros no pueden simplemente detenerse por cada ciclón lejano. Una alerta se convierte así tanto en una decisión económica como meteorológica.

La geografía de México profundiza el desequilibrio. Las cadenas montañosas pueden forzar la humedad hacia arriba e intensificar las lluvias, mientras los estados secos del norte permanecen atrapados bajo el calor persistente. Corredores turísticos, comunidades pesqueras, zonas agrícolas y ciudades en rápida expansión experimentan la misma tormenta de manera diferente. El mapa nacional parece unificado. El peligro no lo está.

Una calle inundada en Pachuca, México. EFE/David Martínez Pelcastre

El decimotercer nombre lleva una advertencia

Marie es la decimotercera tormenta nombrada de la temporada 2026 en el Pacífico oriental. México espera entre 18 y 21 ciclones con nombre en la cuenca, lo que significa que aproximadamente dos tercios del total pronosticado ya se han formado. Las autoridades también prevén que cuatro o cinco sistemas puedan alcanzar fuerza de Categoría 3, 4 o 5.

Actualmente se pronostica que Marie permanezca por debajo de ese umbral de huracán mayor, pero su lugar en el conteo estacional sigue siendo relevante. El número 13 no prueba que la temporada superará las expectativas. Sí muestra que el Pacífico ha estado activo, tal como el servicio meteorológico predijo en abril bajo condiciones influenciadas por El Niño.

Sin embargo, los totales estacionales pueden ocultar la dimensión humana del riesgo. Una tormenta puede no tocar tierra y aun así cerrar puertos, erosionar playas, aislar pueblos o provocar deslaves. Otra puede ser más débil en el papel pero descargar lluvias sobre una ladera vulnerable. Las categorías miden la velocidad del viento. No miden completamente el agua, la exposición o la pobreza.

Ese es el mensaje más profundo detrás de los llamados oficiales a la precaución. México no espera un solo impacto dramático. Está gestionando peligros superpuestos en un territorio vasto, con condiciones de huracán en altamar, lluvias intensas en el occidente, ondas tropicales en el sur y calor extremo en el norte.

El centro de Marie puede seguir alejándose de tierra. Su circulación no respetará esa línea tranquilizadora. A lo largo del borde pacífico de México, los habitantes conocen bien la vieja lección: a veces la tormenta que no toca deja algo atrás.

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