Argentina escucha el evangelio capitalista de Milei mientras la evidencia entra al aula
Javier Milei les dijo a adolescentes argentinos que el capitalismo sirve a Dios mientras que el marxismo sirve a Satanás. Los textos religiosos, la historia latinoamericana y las estadísticas económicas ofrecen un panorama más complejo, separando los fundamentos morales de los mercados de las afirmaciones de que la prosperidad sigue automáticamente a la obediencia espiritual.
Un sermón antes de la campana
Los estudiantes tenían entre 15 y 17 años. El orador era su presidente, y el destino que describía era el paraíso. En la escuela ORT de Buenos Aires, el 27 de agosto, Javier Milei dedicó casi 45 minutos a vincular el capitalismo con la ley divina y el marxismo con Satanás, según EFE.
Su promesa central fue contundente: “La prosperidad material es la consecuencia natural de la obediencia espiritual”. Este artículo presenta reportes y estudios de terceros, no una evaluación ni un ranking de candidatos o partidos políticos.
Detrás del lenguaje religioso hay un argumento institucional reconocible. Milei vincula la prosperidad con la protección contra el robo, la violencia y el engaño. Economistas de la OCDE identifican de manera similar la confianza, la previsibilidad gubernamental y la protección frente a la captura estatal como condiciones que favorecen la inversión. Sin embargo, su explicación se refiere a instituciones que funcionan, no a evidencia de que alguna religión garantice la prosperidad.
Las fuentes religiosas en sí mismas ofrecen más de una receta económica. Deuteronomio 15 exige la cancelación periódica de deudas entre israelitas y la asistencia a los pobres. Esas obligaciones conviven con la protección de la propiedad. El texto contiene deberes tanto para acreedores como para deudores, no simplemente una instrucción de dejar intacta la propiedad existente.
La doctrina católica también distingue entre mercados y libertad económica ilimitada. En Centesimus Annus, Juan Pablo II respaldó la empresa y la propiedad privada dentro de un marco legal que sirva a la dignidad humana. También rechazó la suposición de que las fuerzas del mercado por sí solas eliminarían la exclusión. El mismo documento reconoce aportes éticos de personas que no profesan ninguna religión.
Estas son distinciones dentro del pensamiento religioso, más que evidencia de un único programa económico compartido por todos los creyentes. La interpretación de Milei es propia; ni la Torá ni la doctrina social católica hablan con la voz de un ministerio económico argentino.

La región más allá del binarismo
“Marx era satanista”, afirmó Milei, según reportó EFE. La Stanford Encyclopedia of Philosophy describe algo diferente: Marx entendía la religión como una creación humana. En sus escritos de 1844 afirma: “El hombre hace la religión, la religión no hace al hombre”. Ni ese texto ni la enciclopedia fundamentan la acusación de adoración al diablo.
El relato de Stanford también registra la admiración de Marx por los logros tecnológicos del capitalismo. Su disputa se centraba en las relaciones sociales, la explotación y la alienación. Eso no prueba que su alternativa propuesta funcione. Identifica el argumento real, que puede examinarse sin aceptar sus conclusiones ni atribuirle motivos sobrenaturales.
América Latina aporta razones documentadas para examinar con cautela las promesas revolucionarias. La Comisión de la Verdad y Reconciliación de Perú atribuyó el 54 por ciento de las muertes de víctimas reportadas a Sendero Luminoso, la insurgencia maoísta. La comisión examinó el conflicto peruano entre 1980 y 2000. Describió un proyecto totalitario que despreció la vida humana. No se trató solo de errores económicos técnicos.
La comisión también documentó abusos sistemáticos por parte de las fuerzas estatales y la exclusión racial que dejó a las comunidades indígenas rurales desproporcionadamente expuestas. Sus conclusiones asignaron responsabilidades a partir de evidencia sobre organizaciones, decisiones y víctimas, en lugar de dividir a los muertos entre bandos justos y demoníacos.
Para los medios de vida actuales, la investigación de la OCDE describe una división regional diferente. Aproximadamente el 60 por ciento de los trabajadores latinoamericanos están empleados en empresas con menos de 10 empleados, en comparación con menos del 20 por ciento en las economías de la OCDE. Alrededor de la mitad del empleo regional es informal.
Su diagnóstico incluye escasez de crédito, habilidades débiles, limitada difusión tecnológica y regulaciones que desalientan el crecimiento. México ilustra la complejidad: el éxito exportador coexistió con una productividad agregada estancada. Para una pequeña empresa, el acceso al mercado y la capacidad de aprovecharlo son problemas distintos. La afiliación religiosa no mide ninguno de los dos.
Los números fuera del aula
Las cifras de Argentina también resisten un relato único. Fundar reporta 30,633 empleadores menos entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, aproximadamente el 6 por ciento del total inicial. CEPA, usando registros de seguros laborales, informa 411,613 empleos registrados menos. Estos son cambios dentro de un universo administrativo definido, no un censo de todos los medios de vida.
El economista Hernán Bergstein dijo a EFE que la competencia de importaciones, la menor demanda y la reducción de compras públicas estaban dañando a las pequeñas empresas. Milei, en una entrevista aparte reportada por EFE, argumentó que el empleo total había aumentado. Las afirmaciones se refieren a mediciones diferentes: las pérdidas de empleos registrados no establecen la dirección del empleo total, incluyendo el trabajo informal.
Mientras tanto, la encuesta del INDEC en 31 áreas urbanas situó la pobreza en 28.2 por ciento en el segundo semestre de 2025, frente al 31.6 por ciento en el primero. Eso es una caída de 3.4 puntos porcentuales, no del 3.4 por ciento. El ingreso promedio de los hogares subió 18.3 por ciento mientras que la canasta básica aumentó 11.3 por ciento.
Las series de negocios y pobreza cubren períodos y poblaciones diferentes. No pueden simplemente anularse entre sí. Tampoco pueden aislar el efecto de una sola política, mucho menos demostrar una causa espiritual. Un hogar que cruza el umbral de pobreza y un trabajador que pierde un empleo formal pueden habitar la misma economía.
De vuelta en la escuela, el estándar relevante ya existe en el propio lenguaje del gobierno. Su decreto de diciembre de 2024 identificó el adoctrinamiento político como una violación de la dignidad, la educación y la libertad de conciencia de los niños. El anuncio correspondiente prometió educación plural y libertad de pensamiento.
La cobertura no establece una conclusión legal de que esta charla haya violado ese decreto. Deja una pregunta sobre su aplicación: ¿cuánto margen tuvieron los estudiantes para cuestionar la conexión entre Dios, prosperidad y política presidencial? Las fuentes publicadas contienen interpretaciones en competencia y resultados medibles. Ninguna ofrece una prueba estadística de aprobación divina.
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