Brasil y Alemania resguardan el récord mundialista; Argentina no logra alcanzarlos
La racha compartida de dieciocho partidos consecutivos anotando en Mundiales de Brasil y Alemania sobrevivirá a 2026. Sin embargo, el récord dice más que las estadísticas: revela cómo el poder futbolístico, la memoria, la expansión y la mitología ofensiva latinoamericana siguen moldeando la imaginación más profunda del torneo.
Un récord que se niega a caer
Algunos récords de la Copa del Mundo viven a la vista de todos, celebrados cada cuatro años con goles en cámara lenta y botines de oro. Otros se esconden en el torrente sanguíneo del torneo, esperando que alguien note su terquedad. Brasil y Alemania, las dos potencias más exitosas y frecuentes en la historia de los Mundiales, comparten uno de esos récords: dieciocho partidos consecutivos anotando al menos un gol.
Es un número extrañamente elegante. Dieciocho partidos. Dieciocho redes rotas. Dieciocho momentos en los que una defensa, por más organizada que estuviera, no pudo resistir. Para países cuyas identidades futbolísticas suelen reducirse al estilo, Brasil como belleza y Alemania como maquinaria, el récord compartido se convierte en un puente entre dos mitologías diferentes. Uno lo logró con samba, improvisación e invención. El otro, con estructura, presión y repetición. El resultado fue el mismo: el balón cruzó la línea una y otra vez.
La marca no caerá en 2026. Argentina, actual campeona del mundo, llega al torneo norteamericano con la racha goleadora activa más larga: nueve partidos consecutivos en Mundiales anotando al menos un gol. Esa racha incluye sus dos últimos partidos en Rusia 2018 y los siete encuentros en Catar 2022. Incluso si el equipo de Lionel Scaloni llega a la final en el formato ampliado de 2026 y marca en los ocho partidos, Argentina terminaría en 17, aún uno por debajo de Brasil y Alemania.
Ese hecho matemático le da nueva vida al viejo récord. Demuestra que el pasado no es tan fácil de dejar atrás como a veces pretende el fútbol moderno. Torneos ampliados, plantillas más profundas, ciencia deportiva, análisis de video y academias globalizadas han cambiado el juego. Sin embargo, los fantasmas de los Mundiales antiguos siguen presentes.
La racha de Brasil comenzó con el primer partido del país en la historia de los Mundiales, en 1930, y se extendió hasta el Mundial de 1954. Solo terminó con un insípido empate 0-0 ante Inglaterra en la fase de grupos del Mundial de 1958, el mismo torneo donde un joven Pelé pronto ayudaría a convertir a Brasil en el eterno teatro del fútbol. Alemania alcanzó la misma marca de dieciocho partidos en dos ocasiones: primero desde Italia 1934 hasta su debut en Chile 1962, frenada por un empate sin goles ante Italia, y nuevamente desde México 1986 hasta Francia 1998, terminando sorpresivamente con una derrota 3-0 en cuartos de final ante Croacia.

La red como memoria nacional
Una racha goleadora no es solo una estadística ofensiva. Es un registro de continuidad. Nos dice que, durante largos tramos de la historia de los Mundiales, Brasil y Alemania podían ser heridos, presionados, sorprendidos, incluso derrotados, pero rara vez silenciados.
Para Brasil, eso importa porque los goles están ligados a la autoimagen nacional. A la Seleção no solo se le exige ganar. Se espera que revele algo. De Leônidas a Pelé, de Jairzinho a Rivaldo, de Ronaldo a Neymar, la identidad mundialista de Brasil se ha construido sobre la idea de que anotar no es solo un resultado, sino un arte público. La racha de dieciocho partidos comenzó antes de que el mito estuviera completamente formado, pero ayudó a preparar el terreno.
Las rachas de Alemania hablan de otra manera. Son monumentos a la persistencia. Los equipos alemanes no siempre han sido amados por los neutrales, pero a menudo han sido temidos por una razón sobre todas: siempre encuentran la manera de meterse en el partido. Un gol alemán puede sentirse menos como un rayo y más como el clima. Llega porque la presión se acumula. Llega porque los sistemas inclinan la probabilidad.
Por eso el récord compartido es tan revelador. Los Mundiales suelen recordarse a través de imágenes únicas: Pelé alzado por los aficionados, Maradona frente a los defensores belgas, Baggio con las manos en la cintura, Zidane pasando junto al trofeo, Messi levantando la copa en Catar. Pero las rachas pertenecen a un tiempo más profundo. Muestran la cultura futbolística institucional, no solo el genio individual.
Las rachas individuales suman otra capa. Just Fontaine, de Francia, en Suecia 1958, y Jairzinho, de Brasil, en México 1970, marcaron en los seis partidos que disputaron en sus respectivos torneos. Ese récord es matemáticamente vulnerable en 2026 porque el nuevo formato permite que un campeón juegue hasta 8 partidos. Lionel Messi actualmente ostenta una racha de cuatro partidos consecutivos anotando tras sus goles ante Australia, Países Bajos, Croacia y Francia en Catar 2022. Kylian Mbappé, Erling Haaland (si Noruega clasifica) y otros atacantes de élite buscarán su propia versión de la inmortalidad.
Pero la marca colectiva sigue siendo más segura. No basta con un delantero en racha, sino generaciones de fiabilidad ofensiva. Requiere torneos, plantillas, entrenadores, lesiones, cambios tácticos, épocas políticas y momentos de presión alineados a lo largo de los años. Por eso dieciocho sigue pesando.

La reivindicación latinoamericana
Para América Latina, el récord tiene un significado mayor. El Mundial nació en Uruguay, fue moldeado por la belleza global de Brasil, está marcado por el genio de Argentina y enriquecido por jugadores de Perú, Colombia, Chile, México, Paraguay, Ecuador y más allá. Sin embargo, el poder futbolístico nunca se ha distribuido de manera equitativa. La riqueza europea, la infraestructura de clubes y los sistemas tácticos modernos han moldeado cada vez más el fútbol global.
Aun así, América Latina sigue volviendo a la memoria. La mitad brasileña del récord no es solo patrimonio de Brasil. Encaja en un argumento continental más amplio: el fútbol del Sur Global siempre ha sido más que entretenimiento. Es diplomacia cultural, movilidad social, historia racial, inteligencia de calle y relato nacional comprimidos en noventa minutos.
La presencia de nombres como Jairzinho, Rivaldo, James Rodríguez, Teófilo Cubillas, Leônidas y Eusébio en la conversación sobre rachas goleadoras nos recuerda que la mitología ofensiva de los Mundiales nunca se construyó solo en Europa. La racha de James Rodríguez en 2014, incluido su famoso gol ante Uruguay, le dio a Colombia un lugar breve pero inolvidable en esa línea. Cubillas hizo lo propio para Perú. Eusébio, nacido en Mozambique y jugando para Portugal, complica aún más el mapa, mostrando cómo las historias coloniales llevaron cuerpos y talento a camisetas europeas.
La expansión a cuarenta y ocho equipos en 2026 pondrá a prueba lo que significa este legado hoy. Más países participarán. Más atacantes tendrán más partidos. Más récords quedarán vulnerables. Pero la expansión también corre el riesgo de convertir la escasez en espectáculo. Los Mundiales antiguos eran crueles porque ofrecían menos oportunidades. Esa crueldad generaba presión. La presión creaba memoria.
Los récords de Brasil y Alemania sobreviven precisamente porque se construyeron bajo restricciones antiguas. No había camino de ocho partidos. No había campo ampliado. No existía red de seguridad para gigantes que comenzaban lento. Marcar en dieciocho partidos consecutivos en esas épocas era imponerse en la imaginación del torneo.
Al final, el récord trata menos de dominio que de presencia. Brasil y Alemania siguieron marcando goles. Argentina puede continuar su persecución. Francia puede amenazar con Mbappé. Nuevas potencias pueden surgir del campo ampliado. Pero al menos hasta 2030, la vieja doble corona permanece intacta.
La red recuerda. También América Latina. Y en la historia de los Mundiales, la memoria suele defender sus récords mejor que cualquier arquero.
* Esta es una versión adaptada de “A 18 días del Mundial 2026: El registro goleador de Brasil y Alemania que permanecerá inalcanzable” de Juan David Mosos, redactor de EFE: https://efe.com/deportes/2026-05-24/18-dias-copa-mundial-futbol-2026-rachas-goles-consecutivos-selecciones-jugadores/
Lea También: El rey brasileño Pelé regresa a Guadalajara como memoria de la Copa del Mundo



